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Guzmán vuelve a la batalla diaria frente a la crisis y suma nuevos mensajes desde el kirchnerismo duro

 Martín Guzmán inició otra semana compleja, después de su viaje para asistir a la asamblea de primavera del FMI, y recibió señales enfrentadas desde la interna y por parte del empresariado. La crisis y en especial la inflación siguen siendo los temas dominantes y eso alimenta las tensiones frente a los compromisos asumidos con el organismo internacional. La UIA, como lo vienen haciendo otras entidades empresariales, rechazó el recurso de una mayor presión impositiva. Y el kirchnerismo volvió a demandar de manera implícita un cambio de rumbo.

El ministro debe resolver en las próximas semanas una serie de cuestiones clave, entre ellas la reformulación de las pautas presupuestarias por decreto -en línea con la letra del acuerdo con el Fondo-, la rebaja de subsidios y la definición del impuesto a la “renta inesperada”.

En Economía resisten las presiones internas en base al respaldo presidencial y con el argumento de que el Gobierno está trabajando en dos planos -coyuntural y de mediano plazo- frente a la profundización de la crisis frente a la escalada de precios. La marca del IPC de marzo y los pronósticos sobre la inflación de abril generan desgaste y aumentan los cuestionamientos en el interior del oficialismo.

Guzmán considera que se está haciendo lo posible, aún con limitaciones presupuestarias, en materia de contención social. Señalan la nueva versión del IFE y, aunque sin el techo que imaginaban, los avances en diferentes paritarias, además de los repetidos planes sobre precios.

Fuera de las necesidades inmediatas de gestión, creen que la inflación irá cediendo en función de las metas acordadas con el FMI, junto con el alivio por la renegociación de pagos. Los puntos concretos son la reducción del déficit, la baja de la emisión monetaria, cierta mejora de las reservas y un menor flujo de subsidios.

Esa evaluación es rechazada por el kirchnerismo, empezando por Cristina Fernández de Kirchner, que continúa apuntando a Guzmán, a Matías Kulfas y a otros funcionarios del área económica. La ex presidente, según trasciende desde su círculo más cercano, considera que lejos de mejorar, la situación se irá deteriorando en los próximos meses.

Cristina Kirchner y su espacio, con La Cámpora en primera línea, ven un panorama electoral muy difícil para el oficialismo. Buscan afirmarse en la provincia de Buenos Aires, lo cual es interpretado como una decisión preventiva. Eso explicaría la reciente reacción de Alberto Fernández, al encabezar un acto en José C. Paz: “Un carajo estamos perdidos”, dijo sobre el 2023.

Un nuevo gesto desde el kirchnerismo fue sumado este lunes por Andrés “Cuervo” Larroque, ministro bonaerense y dirigente de La Cámpora, al hablar en un acto junto a Axel Kicillof y funcionarios nacionales y provinciales.

“La verdadera política de desarrollo social se hace en el Ministerio de Economía”, dijo para marcar diferencias entre su propio trabajo en Buenos Aires y el plan que se le reclama a Guzmán. Además, luego de reivindicar a Néstor Kirchner, sostuvo que el Gobierno debería “pelear con los que hay que pelearse”.

Unas horas antes, el Presidente había mantenido un encuentro con directivos de la UIA, en compañía de Guzmán, Kulfas y otros funcionarios. Allí, se dijo, no hubo discusión sobre el por ahora incierto impuesto a la “renta inesperada”. Desde el Gobierno insistieron con que afectaría a unos “pocos” empresarios. Daniel Funes de Rioja prefirió no referirse directamente a ese proyecto, pero advirtió que no se puede pensar en nuevos impuestos.