https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

Arranca el “Operativo Clamor” por Cristina Presidenta: mediciones para conocer el impacto y nuevo enfrentamiento con Alberto Fernández

 Desde el cristinismo comenzarán a subir la intensidad de pedirle a la ex mandataria de que se postule en 2023. Las charlas con gobernadores e intendentes. Y el factor Lula.

Cristina Kirchner lanzó su ofensiva definitiva en 2022. Regresó a la Ciudad de Buenos Aires tras su descanso veraniego de Semana Santa, en Río Gallegos y El Calafate -su lugar en el mundo-, y continuó con su ristra de acciones que la separan definitivamente del Presidente de la Nación. 

Esas acciones comenzaron con la defección de Máximo Kirchner con el Presupuesto nacional, diseñado por el hoy enemigo Martín Guzmán. Lo más fuerte fue la diferenciación clara respecto del acuerdo con el FMI donde los hechos fueron así: el diputado renunció a la jefatura del bloque del Frente de Todos; Cristina y su hijo militaron activamente para conseguir votos en Diputados que votaran "No" al entendimiento con el Fondo; y el video locutado por CFK tras la agresión a despachos del Senado -durante la marcha de grupos de izquierda- donde la vicepresidenta habla del "plan económico del FMI" en referencia al texto firmado por Guzmán.

A eso hay que sumarle los dichos, que relató Clarín, de la vicepresidenta a allegados suyos donde dijo que ya no participará más en actos oficiales con Alberto Ángel Fernández, como manifestación de su desagrado con la marcha de la administración nacional. Se pueden sumar las críticas a la gestión oficial de funcionarios como Claudio Lozano (del Banco Nación) o del secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, diciendo que "lo que se viene es algo muy feo".

Siguió luego con la última aparición pública de Cristina Kirchner en la apertura de la EuroLat, el último 14 de abril donde aseveró: "Que te pongan una banda y te den el bastón no significa que te den el poder".

Y se coronó esta ristra, esta semana, con la acción de la titular del Senado en el caso del Consejo de la Magistratura. Primero, acusando a la Corte Suprema de "golpe institucional", como lo hizo Oscar Parrilli y otros arietes judiciales K, y después, al dividir el bloque peronista en el Senado y designar a un hombre suyo -Martín Doñate- como nuevo consejero de la Magistratura.

Todo esto sucede en medio de una acción del cristinismo: ya se desató un "operativo clamor" para que CFK vuelva a ser candidata a Presidenta en la elección de 2023.

Así, irán surgiendo declaraciones públicas de dirigentes y funcionarios avalando la idea y dentro de un tiempo a determinar, pedir nuevas encuestas para evaluar cómo corre la apuesta. Todo esto mientras Alberto F. repite que "un carajo estamos perdidos" en la elección del año próximo (como dijo esta semana, en un acto en José C. Paz), un modo de mantener viva su ilusión de ir por la reelección, idea que descartan por completo en La Cámpora y en el Instituto Patria.

El "clamor Cristina Presidenta" tuvo su primer envión público con las declaraciones del secretario General del Sindicato de Curtidores, Walter Correa, un fervoroso seguidor de la ex jefa de Estado, quien lo convirtió en diputado nacional. En declaraciones a la AM530 (la radio dirigida por La Cámpora), Correa afirmó: "Nosotros, los que somos conducidos por Cristina, reclamamos más peronismo explícito. Yo creo que Cristina tiene que ser candidata a Presidenta en 2023”.

Luego, Carlos Bianco, mano derecha de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires, directamente propuso a la hoy vicepresidenta como "candidata" a suceder a Alberto Fernández. Lo hizo en declaraciones al portal "Letra P".

En tanto, el periodista Roberto Navarro (dueño de "El Destape") dijo en su programa radial que desde el think tank del kirchnerismo "planean" que un eventual triunfo de Lula en Brasil podría alimentar la posibilidad de que Cristina compita el año que viene. Esa idea es la de generar un bloque fuerte de cooperación activa entre Argentina y Brasil si es que Lula y Cristina pudieran ser electos en las elecciones presidenciales de cada país.

Ante esto, en las oficinas del Senado nacional, los colaboradores de la vicepresidenta hacen silencio y solo dan por seguro que Cristina competirá el año que viene, pero para ser electa senadora nacional por la provincia de Buenos Aires. Pero ven allí cómo se suceden las reuniones con jugadores del peronismo. El último miércoles, estuvieron en el despacho de CFK los intendentes Alberto Descalzo (Ituzaingó) y Juan José Mussi (Berazategui) más Julio Pereyra quien sigue siendo amo y señor de la vida municipal de Florencio Varela. Con ellos, Cristina auscultó el clima social y político de estos distritos del conurbano. Esa reunión fue larga, pero con interrupciones pues, ese día, fue cuando la vice ordenó dividir los bloques para así, meter un jugador propio más en la Magistratura.

También la nacida en La Plata habla con los gobernadores del peronismo y de fuerzas aliadas. El más asiduo concurrente al Senado es Jorge Milton Capitanich, mandatario chaqueño quien quiere competir en las próximas PASO presidenciales peronistas. Los otros que son consultados por CFK son el santiagueño Gerardo Zamora y el formoseño Gildo Insfrán, un incondicional del kirchnerismo.

Todos reciben preguntas sobre el termómetro social en cada distrito pues la vice muestra preocupación de que la problemática económica cause un estallido en la Argentina.

El operativo "clamor" tomará temperatura todo este año donde la pelea Casa Rosada-cristinismo no perderá vigor. Y que tendrá un nuevo pico de extrema tensión en el mes de junio, cuando se desarrolle la discusión sobre los aumentos en las tarifas de luz, gas y agua.

Allí volverá el cristinismo en su versión más pura, de rechazo y tirria con las acciones del presidente Fernández.

Pablo de León