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¿Qué sabe Luis Bruschtein acerca de Javier Milei?

 

Luis Bruschtein es el subdirector de Página/12, o sea un empleado de Víctor Santa María que cree en la potencia de La Cámpora.


El periodista Luis Bruschtein se encuentra convencido que el 24/03 ocurrió algo importante con la movilización de La Cámpora. Él se niega a reparar en la mayoría de empleados públicos movilizados: tal como lo ha escrito Jorge Asis, es una agencia de colocaciones (de empleo estatal). Para Luis Bruschtein es 'la juventud maravillosa' (que Juan Perón echó de la Plaza, y antes ya había expulsado a Héctor J. Cámpora de la Presidencia y casi del peronismo), y lo escribe en Página/12, diario que integra el multimedios Grupo Octubre, que paga sus salarios gracias a la publicidad del Estado, que es lo que Víctor Santa María negocia con Alberto Fernández. Es increíble esta realidad de los pseudorevolucionarios mamando de la teta de los contribuyentes, a quienes defenestran cada vez que pueden.

Luis Marcelo Bruschtein es hijo de Laura Bonaparte, una de las fundadoras de la organización Madres de Plaza de Mayo a causa de su esposo Isaac y sus hijos Aída, Irene y Víctor. Es respetable su dolor personal en estas ocasiones. Sin embargo, él intenta escalar y concederele a la marcha de La Cámpora un significado más allá del 24/03: "(...) para los que se deprimen o los que baten palmas “porque los jóvenes están con Milei”. Y hay llamados de atención para los que banalizan la interna del Frente de Todos entre “rupturistas” y “acuerdistas” y para los que subestiman la situación de pobreza que sufren muchos argentinos. (...)".

Ahí es donde se hace más notable la pifia de Bruschtein. En su afán de darle un significado superlativo a la convocatoria de La Cámpora, Bruschtein se transforma en defensor de 'la Casta' que reivindica la Nomenklatura que hay en la política, en el sindicalismo (obvio, pregunten a Santa María, el empleador), el empresariado y el periodismo, ya que la sociedad argentina, a causa de los Bruschtein de la vida, ignoró / ignora en todo lo posible las virtudes de la meritocracia.

Si la vida se resolviera con movilizaciones, Bruschtein y sus amigos nunca han realizado un 8N, por citar una de las convocatorias emblemáticas contra el Kirchnerismo, y sólo lograron una movilización en Ciudad de Buenos Aires, nada de alcance nacional. Cualquier convocatoria contra el kirchnerismo consigue en Ciudad de Buenos Aires mucho más que 60.000 movilizados, tal como lamentó Máximo Kirchner en su intervención mediática durante la jornada.

El verdadero impacto de la marcha de La Cámpora fue en la interna del Frente de Todos porque si bien Alberto Fernández controla el Movimiento Evita, que pagamos todos los contribuyentes, y así él puede conseguir movilizaciones similares, no es comparable el espíritu prebendario de una y otra marcha, más allá de que muchos creían que La Cámpora nunca podría concretar lo que logró.

La imagen de La Cámpora el 24 de marzo que emocionó más de la cuenta a Luis Bruschtein.

La imagen de La Cámpora el 24 de marzo que emocionó más de la cuenta a Luis Bruschtein.

Factor Milei

Pero Bruschtein exagera y quiere ampliar el significado. Entonces, el subdirector de Página/12 escribe:

 

"(...) Hay una campaña muy fuerte de las corporaciones mediáticas que buscan mostrar que “la juventud” sigue las posiciones ultraconservadoras e individualistas de Javier Milei. Se hacen encuestas sobre la composición de sus votos, que todavía son minoritarios, y resulta que la mayor parte de esos votos provienen de jóvenes. Son la mayoría de la minoría. Hay un fenómeno real, pero las marchas del 24, tanto la de la izquierda, como la de los organismos de derechos humanos, demostraron que todavía los jóvenes son convocados por causas justas y no por egoísmos extremos de defensores de privilegios y desigualdades.

 

Hay jóvenes que hablan de la “casta política” como responsable de todos los males, para ocultar la voracidad de las corporaciones y del poder económico, los verdaderos responsables de los quebrantos reiterados del país. Un discurso que no tiene reparo en ubicar como los salvadores de la patria a los responsables del desastre. La angustia del sálvese quien pueda y las pocas oportunidades que tienen los jóvenes en el neoliberalismo genera desaliento y desencanto y permeabiliza la penetración de este discurso de la derecha. (...)".

 

Ahí está el problema de Bruschtein: la economía que destruye el progresismo seguirá multiplicando los sufragios de Milei, aunque le duela a Bruschtein. Cuando el 26/07 cumpla 68 años deberá seguir pensando que a los 70 quizás viva en un país donde el dólar sea la moneda transaccional. Pese a la marcha de La Cámpora y culpa propia, no de Milei.

 

La responsabilidad del menoscabo de la moneda, entre otros íconos nacionales, es de Bruschtein y su gente, que gobernaron y gobiernan con inflación, destruyen el poder de compra de los asalariados y monotributistas, cierran empleos, crean zozobra en la gente -que, desesperada, ahorra en dólares pero los Bruschtein se enojan por ello-, y que aborrece la porquería que los 'progres' construyeron desde 2002 a la fecha.

 

En vez de asumirlo, Bruschtein se enoja y le declara la guerra a Milei, justo el día cuando el líder de La Libertad Avanza realiza una definición fundamental: referendo nacional para que los ciudadanos opinen en las urnas qué moneda quieren. Tan entusiasmado con la democracia popular ¿dónde está Bruschtein aplaudiendo el desafío? No, se sienta y escribe su bronca.

Dólar, el refugio posible para el país que crearon Luis Bruschtein y los de su calaña.

Dólar, el refugio posible para el país que crearon Luis Bruschtein y los de su calaña.

La catarsis

Pero hay algo más grave en el ya maduro burócrata de la Redacción. Él escribe:

 

"(...) Llámense “Jóvenes Republicanos” o “Tradición, Familia y Propiedad”, siempre hubo grupitos juveniles como los cuatro que se filmaron cuando vandalizaron la estación de subterráneos Rodolfo Walsh. Señoritos de pelito corto que nunca habrán asistido a un recital de rock, de cumbia o de rap; son jóvenes que piensan como los viejos carcamanes que los inducen a realizar esas acciones que conllevan una fuerte violencia moral. Los jóvenes que participaron en la marcha del jueves están en las antípodas de esos cuatro pichones de Videla. Y representan a la mayoría, son estudiantes y trabajadores que sufren la falta de oportunidades en esta sociedad –cosa que no ocurre con los hijos de los ricos-- pero han resistido la tentación de refugiarse en las propuestas mentirosas y violentas de la derecha. (...)".

 

Bruschtein intenta convertir a la asistencia a un recital de música como la media de la capacidad intelectual de una persona, y en un alarde estético que sólo demuestra su vejez conceptual, reivindica el cabello largo como expresión de enjundia hormonal.

 

¿Cuál fue el pecado de los Jóvenes Republicanos? Recordarle a todos, inclusive a Bruschtein, que Walsh fue un jefe del Área de Inteligencia de la organización Montoneros y organizó atentados en los que murió gente, y que esa acción violenta y tan cobarde como la del torturador y la del vigilante y la del ideólogo de la horrible desaparición forzada de personas, es para los setentistas como Bruschtein un motivo de admiración y coraje.

 

Si Bruschtein quiere ejecutar una acción que neutralice el arribo de la derecha al poder (nunca podría considerarse al 'kirchnerismo de buenos modales' de Mauricio Macri como de derecha, comenzando porque su líder tenía vergüenza de la palabra 'derecha'), debería lograr

  • que la economía gane estabilidad de tal manera que la gente con dólares en el colchón pueda volcarlos a la economía,
  • que existan más inversiones directas, que permiten empleos genuinos, no como los que consiguen los jóvenes de La Cámpora,
  • que exista la financiación a largo plazo para que los jóvenes puedan comprar viviendas y
  • que quienes quieren ser emprendedores gocen de leyes laborales que no condenen de antemano el riesgo que aceptan asumir.

No están pidiendo mucho. No están reclamando subsidios sino oportunidades. El problema consiste en que los Bruschtein de la vida quieren darle más burocracia, más Estado ineficiente y carísimo, más mediocridad, más inestabilidad, más inflación... y encima que los voten.

 

Frente a esa gente, es obvio que Milei será popular cuando él dice

 

"Si yo soy Presidente voy a dolarizar la economía. Me comprometo a eso. Y si la casta política no me lo deja hacer llamo a un referéndum. Vamos a ver lo que dice la gente. Ahí sabremos si la sociedad quiere esa plata de porquería que emiten los políticos delincuentes de nuestro país o una moneda de verdad".

 

El revolucionario Bruschtein ¿está dispuesto a ir a una consulta popular vinculante sobre la moneda transaccional o se aferrará a formalidades que impidan la libre expresión popular? Lo esperamos en el cuarto oscuro, caballero.



urgente24