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Nuevo salto para los plazo fijos indexados

 Crece la demanda por las opciones atadas a la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA); el stock avanzó 7% en lo que va del mes y 111% en la comparación interanual

La acertada percepción general sobre la marcada aceleración que viene mostrando la inflación provocó en lo que va de marzo un boom de la demanda por los depósitos a plazo fijo (PF) indexados por la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA). Es decir, por la evolución que muestre el Indice de Precios al Consumidor (IPC).

Según los últimos datos oficiales (al día 16, es decir, solo una jornada después de oficializado el salto del 4,7% que marcó el IPC en febrero), el stock de las colocaciones resguardas por ese mecanismo de actualización del capital (que agrega 1% de tasa nominal anual) crece 7% en lo que va del mes, 11,6% en los últimos 30 días, 25,6% en el año y 111% en la comparación interanual. Y se sabe, por consultas con los bancos, que ese despegue tomó un ritmo mayor en los últimos días.

Para tener una idea, se trata de tasas de expansión que duplican a las que registran los depósitos a plazo fijo tradicionales, que se remuneran al 41,5% o 39,5% nominal anual (según sean colocaciones minoristas o mayoristas); en este caso el stock de colocaciones que crece al 3,1%, 5,6%, 16% y 51,3% en cada uno de los plazos antes citados respectivamente.

La búsqueda de este tipo de cobertura defensiva contra un peso que no deja de perder valor, que ya era común entre los inversores más profesionalizados, es ahora protagonizada básicamente por los pequeños y medianos ahorristas, aunque los obliga mínimamente a triplicar el plazo de su inmovilización, algo que la mayoría resiste.

Plazo fijo tradicional

Es que, vale recordar, mientras un plazo fijo tradicional permite las colocaciones a un mínimo de 30 días (opción que ya eligen desde hace cuatro años más de dos tercios de los depositantes, lo que revela el nivel de cortoplacismo con que pasó a moverse la economía), la versión UVA debe ser pactada a un mínimo de 90 días, lo que ahuyenta a muchos ahorristas, que -además- no entienden un mecanismo que los bancos tampoco se preocupan mucho por explicar.

“Es un desincentivo para algunos sectores un plazo ‘tan largo’ para la inestabilidad local”, reconoce Mariano Barrera, investigador en economía y tecnología del Centro CIFRA/CTA.

Precancelable

Claro que para tratar de vencer esa resistencia hace unos años el Banco Central (BCRA) creó la versión “precancelable” del plazo fijo UVA que permite su rescate a partir de los 30 días de realizada la imposición. Lo que hay que tener presente, en este caso, es que el depositante que ejecuta esa opción pierde el ajuste por el indexador y pasan a ser remunerados con una tasa del 36,5% nominal anual (del 3% mensual), es decir, 5 puntos menos de la que asegura el plazo fijo tradicional.

En los bancos aseguran que la demanda de plazos fijos indexados se vio estimulada además en las semanas anteriores además por la tendencia bajista que venían mostrando hasta hace unos días las cotizaciones de los dólares “libres” (blue y MEP y CCL). “Mucha gente lo que busca es proteger su ahorro, más que el poder de compra inmediato. Es decir, sigue midiendo el rendimiento de los pesos invertidos en relación al que muestren los dólares accesibles, razón por la cual hubo un aumento general de las colocaciones a plazo fijo en lo que va del año y mayor aún de los indexados”, explicó el gerente de una entidad líder.

Esto podría limitar el auge de estas colocaciones, ahora que sostienen un rebote marcado desde hace una semana.

Todo sube

Sobre el fenómeno, que ya se había registrado el año pasado en esta misma época del año (cuando el IPC saltó del 3,6% al 4,8% en marzo) se apoyó incluso el Gobierno para mejorar sus ratios de financiamiento en la plaza local (el 78% de la emisión de deuda emitida en marzo fue mediante bonos o Letras del Tesoro con ajuste por CER), para aprovechar que los bancos también aceleraron la demanda de estos instrumentos para mantener “calzada” la creciente porción de su pasivo indexado con el activo.

La duda es si esta tendencia puede verse afectada por los recientes anuncios del Gobierno sobre una “guerra” contra la escalada de los precios.

Pero los analistas no vacilan al respecto. “Creo que la demanda de instrumentos indexados se va a mantener alta al menos en los próximos meses, ya que los anuncios oficiales no alteran la dinámica inflacionaria de marzo y abril”, considera el economista Jorge Neyro, aludiendo a los ajustes tarifarios ya conocidos y los que -previsiblemente- llegarán.

La primera evaluación general de las medidas no parece ayudar a desalentar esta tendencia. “La inflación núcleo lleva 17 meses seguidos superando el 3%, algo que no ocurre desde la última hiperinflación y marca que el piso inflacionario es cada vez más alto” hizo notar en un informe Consultatio Investment.

Variable de ajuste

Además, apunta que el programa acordado con el FMI “no solo que no aborda los problemas estructurales que la afectan, sino que está diagramado implícitamente para aprovechar la inflación como variable de ajuste”, en especial porque con ingresos fiscales ligados a la inflación actual y gastos relacionados con la inflación pasada, “depende en buena medida de que la inflación siempre sea creciente”.

Pese al nuevo auge que muestran los depósitos en pesos indexados (su stock había cerrado el 2021 en $184.400 millones y ahora ya supera los $230.600 millones) este tipo de colocaciones apenas representan poco menos del 5% de los depósitos a plazo bajo administración el sistema bancario local (hay $5 billones en plazos fijos tradicionales).

Fuente: LaNación