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Joe Biden negocia con Maduro a espaldas de Guaidó

 La escalada mundial de los precios del petróleo causada por la guerra en Ucrania generó alerta en el gobierno norteamericano. As,í Joe Biden decidió negociar con Nicolás Maduro el levantamiento de las sanciones a Venezuela a cambio del incremento del aprovisionamiento del fluido y su alejamiento de Vladimir Putin.

La Casa Blanca confirmó este lunes el envío de una delegación estadounidense de alto nivel a Caracas el fin de semana pasado para concretar encuentros con el gobierno de Maduro. ¿La excusa? "Seguridad energética".

Pero la iniciativa ya generó urticaria entre senadores y representantes estadounidenses, que condenan la posibilidad de levantar las sanciones a cambio de "unos millones de barriles de petróleo". O, como lo describió Juan Guaidó, el líder del establishment pro norteamericano en Venezuela, quien no fue notificado del drástico giro en la política estadounidense en su país: “Quiere cambiar a un dictador (Putin) por otro dictador (Maduro)”.

En 2019, durante la presidencia de Donald Trump, los Estados Unidos habían impuesto graves sanciones económicas contra Venezuela, sobre todo a las exportaciones de petróleo, el principal motor económico venezolano. Joe Biden decidió no innovar hasta este fin de semana. Sin embargo, la condena a la “dictadura de Maduro” tendría un límite preciso para Biden: el alivio de las presiones al alza sobre el precio del barril de crudo en los mercados internacionales.  

La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, confirmó este luens las conversaciones directas entre Washington y Caracas, que son por lejos las de mayor de nivel entre ambas países en muchos años. "El propósito del viaje (a Venezuela) era discutir diferentes temas, entre ellos desde luego la seguridad energética", informó Psaki. Y agregó que el diálogo “continúa abierto”, y se está negociando la liberación de los seis ex directivos de Citgo (filial de la petrolera estatal venezolana PDVSA), cinco de los cuales son ciudadanos estadounidenses y uno residente permanente, que están presos en Caracas.  

Biden pretende alejar a Putin de su principal aliado en América Latina. En los últimos años, la contracara de las sanciones de Trump fue una agresiva ola de inversiones de Rusia y China que preocupa a la inteligencia norteamericana.

Por su parte, Nicolás Maduro dio su propia versión –muy críptica- de lo que sucede. "Estamos activados en el tema energético. Venezuela estará al frente en las iniciativas para estabilizar el mercado petrolero”, aseveró.  E inmediatamente afirmó que su país tiene la capacidad de elevar su producción de crudo a más de 3 millones de barriles diarios "si hicieran falta para la estabilidad del mundo".

Y a continuación manifestó su preocupación por la situación internacional: "Tenemos que expresar que estamos gravemente preocupados por la posibilidad de una guerra en Europa y una extensión a otras regiones del mundo de esta confrontación armada", alertó. 

La movida de Biden generó una férrea oposición en los Estados Unidos. El influyente senador de su propio partido, el demócrata Bob Menéndez, manifestó su "rotunda" oposición al relajamiento de las sanciones a Venezuela. "Las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano, al igual que la determinación y el coraje del pueblo de Ucrania, valen mucho más que unos pocos miles de barriles de petróleo”, enfatizó.

Menéndez tiene raíces cubanas, y preside el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Por este motivo  expresó sus "serias preocupaciones" ante la alternativa de que las negociaciones impulsadas por el gobierno de Biden "para comprar petróleo venezolano" puedan "perpetuar una crisis humanitaria que ha desestabilizado a América Latina y el Caribe durante toda una generación".

Si bien Menéndez valoró los “esfuerzos de Biden para unificar al mundo entero contra el tirano asesino en Moscú", reclamó que no deberían "verse contrarrestados" por un "sustento" estadounidense a Maduro, el "dictador en Caracas que está siendo investigado por crímenes de lesa humanidad".

El gobierno de Biden no demuestra la fortaleza ni la coherencia indispensables para impulsar movidas mundiales de la magnitud que se propone, y esto genera crecientes preocupaciones en la opinión pública norteamericana. 


(www.REALPOLITIK.com.ar)