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Insostenible Por la presión impositiva, en Argentina los pasajes aéreos cuestan el doble de lo que deberían

 Nuevamente, los argentinos se quejan de la carga impositiva de la gestión de Alberto Fernández. El gobierno sostiene que la agresiva intervención del estado es para achicar la brecha entre el dólar blue y el oficial, pero hasta el momento la estrategia es un contundente fracaso.


Los reclamos de los usuarios contra la carga impositiva en el país crecen a diario. “Mirá lo que son estos impuestos en un par de pasajes a Brasil. Hay que cerrar el país y dinamitar al peronismo”, aconsejó un argentino a través de las redes sociales, acompañando al comentario con una imagen en la que se observa el detalle de su ticket.

Este ejemplo, uno de miles de los que día a día ocurren en el país, implicaba dos pasajes aéreos a Río de Janeiro. Un adulto, que pagó su pasaje 63.194 pesos y un niño por el que tuvo que desembolsar unos 47.452 pesos. Sin embargo, a ese costo hubo que agregarle un adicional de 99.457,90 de tasas e impuestos que el gobierno de Alberto Fernández impuso sobre los viajeros.

El único impuesto que se cobra en todos los países es la tasa de Uso de Aeropuerto, que en Argentina tiene un valor de 12.910 pesos. Aparte de ello, el pasajero debe pagar los recargos creados por el gobierno nacional. Tasa al Ticket, tasa de Seguridad, tasa de Inmigración, impuesto País, percepción RG 4815, entre otros. La lista es imponente.

A ello, por si resultara poco, hay que sumarle retenciones e impuestos de la dirección nacional de Turismo. Prácticamente el 50 por ciento de la totalidad de lo que paga un pasajero se va en impuestos o, lo que es lo mismo pero dicho de otro modo, un pasaje en Argentina vale el doble por el impacto de los impuestos y recargos. En líneas generales, por cada 1.000 dólares gastados, un argentino debe pagar entre 845 y 930 dólares sólo en este concepto.

De acuerdo a fuentes oficiales, el estado nacional busca reducir la brecha entre el dólar oficial y el paralelo al cobrar estos impuestos. La estrategia, al menos hasta el momento, fue un rotundo fracaso. Además de limitar las libertades de los argentinos que deseen viajar al exterior, la intervención agresiva del estado en la economía nacional no ha frenado la marcha del dólar, sino más bien todo lo contrario. 


(www.REALPOLITIK.com.ar)