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Así impactará el acuerdo con el FMI en la vida de los argentinos: lo que viene para dólar, tasas y tarifas

 Los condicionamientos implícitos en el nuevo pacto con el Fondo tendrán un efecto importante en el bolsillo y el ahorro de los argentinos. Los detalles


Ahora que oficialmente se llegó a un acuerdo con el FMI, que sin dudas condicionará la economía argentina de los próximos años, ya se puede empezar a hablar en concreto sobre los cambios que empezarán a regir no bien el pacto sea aprobado por el Congreso y por el directorio del organismo. Algo que sucederá antes del próximo martes 22, que es cuando cae el próximo vencimiento con el Fondo, que el país no está en condiciones de pagar "cash", y por lo tanto requiere de un refinanciamiento total.

Una buena parte de los compromisos quedaron escritos en el acuerdo. La meta de rojo fiscal y la emisión monetaria, por ejemplo. También la obligación de acumular al menos u$s5.000 millones para las reservas del Banco Central.

Varias medidas se pondrán en marcha inmediatamente para poder cumplir con los requisitos, que de ahora en más se auscultarán cada tres meses.

Algunas de esas iniciativas tendrán un impacto indisimulable en la vida cotidiana de los argentinos. Un par ya quedaron a la luz pública, como la magnitud del ajuste en las tarifas de los servicios públicos, aunque aún restan algunos detalles por revelar.

Las otras dos variables que van a cambiar tras la puesta en marcha del acuerdo también son muy sensibles: el dólar (oficial) y las tasas de interés.

El acuerdo con el FMI implicará cambios notorios en las variables económicas.
El acuerdo con el FMI implicará cambios notorios -que se sentirán- en las variables económicas.

Tarifas: qué pide el acuerdo con el FMI

El acuerdo con el Fondo plantea una reducción de los subsidios, que implicará un inmediato ajuste en los costos que pagan los usuarios. Sobre todo los residenciales y las pequeñas empresas, en donde los aportes del Estado fueron determinantes en los últimos años para mantener casi sin cambios las tarifas de luz y de gas.

Se definieron tres categorías de usuarios a la hora de modificar las tarifas:

  • Para los beneficiarios de la tarifa social, el incremento total en su factura para cada año calendario será equivalente al 40% del coeficiente de variación salarial (CVS) del año anterior. Para este año por ejemplo, el ajuste será del 21,4%.
  • Para el 10% de los usuarios, pertenecientes al decil social más acomodado, las subas serían de hasta 300% en el caso de la energía eléctrica. Y de hasta 267% para el gas, de acuerdo a las estimaciones del economista Marttín Rapetti, director de la consultora Equilibra.
  • En tanto, para el resto de los usuarios (no están en el 10% a los que se les quita el subsidio ni reciben tarifa social): el incremento total en la factura para cada año calendario será equivalente al 80% de la evolución del salario (CVS) correspondiente al año anterior. Para esta categoría mayoritaria, la suba anual se acercará al 42,9%.
La reducción de subsidios es un hecho y muchos usuarios recibirán incrementos en sus tarifas de servicios.
La reducción de subsidios es un hecho y muchos usuarios recibirán incrementos en sus tarifas de servicios.

Dólar oficial: qué pasará con el precio

El acuerdo desestima puntualmente la posibilidad de una devaluación. Fue, acaso, la principal decisión política. Una devaluación,como respuesta a una brecha amplia, hubiese impactado en la dinámica inflacionaria, que ya viene por encima del 50% interanual.

A cambio, el Gobierno aceptó apretar las clavijas con las tasas de interés y ajustar la emisión de dinero, a la que se le puso un tope taxativo.

También se firmó un compromiso para no retrasar el tipo de cambio oficial, que es el que determina la capacidad y competitividad del comercio exterior.

Eso obliga a una aceleración en las minidevaluaciones diarias (crawling peg). El desafío es muy importante: con una inflación que se ha ido acelerando en las últimas semanas, una devaluación diaria más profunda podría empeorar la dinámica de los precios. Para febrero, las consultoras esperan un índice peor que el de diciembre y enero, que debería situarse más cerca del 4%. Con los alimentos, una vez más, como uno de los rubros más calientes.

Misión para el BCRA: deberá acumular u$s5.000 millones de reservas este año.
Misión para el BCRA: deberá sumar u$s5.000 millones de reservas este año.

En simultáneo, el compromiso con el FMI es que no haya atraso en el tipo de cambio y ya rige una meta de acumulación de reservas para este año, de u$s5.000 millones, que no admite un retraso en la paridad.

Una devaluación más rápida también genera resquemor en el equipo económico. Guzmán y Pesce consideran que se trata de una decisión crítica. Muy riesgosa. Básicamente porque podría acelerar la dinámica inflacionaria.

Se sabe: aún con un tipo de cambio que el año pasado subió 30 puntos menos que la inflación, los precios subieron muy fuerte. ¿Cuál sería el escenario si la cotización del dólar se mueve más rápido? ¿Cuál sería el ancla?

En vista de este escenario, en el equipo económico hay quienes sugieren acelerar el ritmo de minidevaluaciones diarias hasta que las cerealeras liquiden la nueva cosecha de soja. Y detener ese impulso más adelante en el año, cuando ya no queden dólares por liquidar en la ventanilla del BCRA.

La ecuación con el tipo de cambio se guarda con celo. Una fuente del equipo, sin embargo, no descarta que la suba del dólar oficial sea del 40% a lo largo del año, por debajo a la inflación prevista por las consultoras económicas (55% anual).

Tasas de interés versus inflación

El Banco Central y Economía deberán coordinar la próxima suba de las tasas de interés.

Hasta acá, esos movimientos alcistas fueron muy medidos, a la espera del acuerdo que finalmente se anunció el viernes último.

Guzmán prometió que las tasas pasarán a ser "positivas" contra la inflación. Otro desafío que se suma a partir de ahora.

El Banco Central deberá seguir en el rumbo del aumento de tasas.
El Banco Central deberá seguir en el rumbo del aumento de tasas.

Hay dos cuestiones que el ministro decidirá: por un lado el timing. El momento en que empezará a aplicar ese ajuste; y si será gradual o de una sola vez.

La segunda cuestión, y más relevante, refiere a la magnitud de la movida. Un hecho trascendental por el impacto económico pero también político del asunto.

No es fácil determinar el nivel óptimo en el que debe ubicarse la tasa de interés, más allá en que -se sabe- tendrá que ser "positiva" en términos reales. Debe situarse por encima de la inflación. ¿Pero cuánto? Esa es la gran cuestión ahora mismo.

Tasa de interés: ¿cuál será el límite de la suba?

Para el FMI, el piso de la tasa debe ser tal que ayude a disminuir la brecha cambiaria. Ni más ni menos.

Desde las consultoras, los economistas infieren en que "hay que ir probando adónde está ese nervio".

Un funcionario cercano a la negociación comentó a iProfesional que el FMI pretende que la tasa de interés sea tal que empuje a una reducción de la brecha cambiaria. Ese sería el test "ácido": a cambio de que no hubiera una devaluación del dólar oficial, el Fondo piensa que debería ceder las cotizaciones de los dólares alternativos.

Lo dicho más arriba: el movimiento debería efectuarse mientras, en simultáneo, se acelera el "crawling peg" (minidevaluaciones diarias", que también debería moverse al ritmo de la inflación.


El problema, obviamente, está en que si la tasa de interés sube bien por encima del ritmo inflacionario, el perjuicio también podría ser complicado.


iprofesional