El error más habitual que suelo observar en el mundo de las inversiones bursátiles y en criptoactivos se vincula con la dificultad que muestran muchas personas para discernir entre flujo y capital. Con sus inversiones en renta variable, buscan generar ingresos rápidos a través de la compra y venta de activos financieros en el corto plazo. Se trata de una estrategia que las vuelve vulnerables a la volatilidad: cuando las acciones y las criptomonedas bajan, sienten que están perdiendo dinero, pese a que se trata de variaciones de precios totalmente normales y esperables para este tipo de activos. El estrés que les genera la lectura errónea de la situación suele derivar en malas decisiones: venden con pérdida creyendo que los precios nunca se recuperarán y abandonan el mundo financiero asegurando que es pura timba, cuando fueron estos inversores quienes no lo tomaron con la seriedad necesaria ni analizaron los fundamentos de los activos que compraron a fin de sentirse seguros ante posibles bajas del mercado. Siempre se debe analizar fríamente la situación antes de operar: los vaivenes del capital invertido no hacen al empobrecimiento o enriquecimiento del inversor, a menos que sea una persona realmente formada y experimentada y desee dedicarse al trading: comprar y vender activos en el corto plazo. Mi consejo, para los lectores de este espacio, es pensar en el largo plazo e invertir con buenos fundamentos, eligiendo, por ejemplo, acciones de empresas sanas y prometedoras, en busca de un aumento del capital a futuro. De esta forma, las caídas (o subas) momentáneas de precios no deberían influir en nuestro nivel de vida presente, puesto que no habrá pérdidas (ni ganancias) que contabilizar en el capital. Así como no deberíamos reducir nuestros gastos por una baja del mercado, tampoco deberíamos aumentarlos ni sentirnos más ricos ante una suba generalizada. Distinto es lo que sucede con la renta fija: bonos, acciones preferidas, staking de criptomonedas, etc. Quien invierte en renta fija sabe que puede contar con ingresos estables de manera mensual, trimestral, semestral o anual. Por lo tanto, debe contabilizarlos en su flujo de fondos y, si por alguna razón, esos ingresos pasivos cayeran, debería reducir sus gastos para acomodarse a la nueva situación. No obstante, si lo que baja es el precio de los bonos, pero la renta continúa cobrándose, el flujo se mantiene intacto y el nivel de gastos no debería verse afectado por el menor valor de mercado del capital. |