Bunge reportó una ganancia neta de US$
231 millones en el cuarto trimestre de este año, una disminución del 58% en
comparación con el mismo período del año anterior. En la misma base de
comparación, los ingresos aumentaron 32,2% a US$ 16.683 millones.
En el año, la utilidad neta creció 81,4% con respecto a 2020, totalizando
US$ 2.078 millones. La facturación fue de US$ 59.152 millones, un aumento del
42,8%.
En el sector agroindustrial, los volúmenes cayeron 0,41% a 35.638 millones
de toneladas. En el segmento de aceites refinados y especiales, los volúmenes
cayeron un 2,1% a 2,361 millones de toneladas métricas, con mejores resultados
impulsados por márgenes mejores en América del Norte y en Europa, que se
beneficiaron de la fuerte demanda por alimentos y combustibles. Los resultados
de América del Sur y Asia cayeron debido a márgenes menores.
Los volúmenes aumentaron un 44,4% en el segmento de trituración, a 2,4
millones de toneladas. Según la compañía, los mayores resultados en América
del Norte fueron más que compensados por los resultados débiles en Brasil
debido a la reducción de los márgenes. En el segmento de azúcar y
bioenergía, el volumen cayó 6,6% a 84 mil toneladas, reflejando menor volumen
de etanol, que compensó los mayores precios de azúcar y etanol.
La compañía indicó que su pronóstico de ganancias por acción (EPS) para
2022 debería ser de US$ 9.50, lo que sería el segundo mejor desempeño de la
compañía en los últimos años.
Agencia CMA