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TAMBALEA EL OFICIALISMO Con temor a que se rompa por el FMI, el FDT relanza agenda

 

El FDT se enfrenta a uno de sus mayores desafíos desde el Frente para la Victoria: negociar con el enemigo (FMI). Esto marcará un antes y un después.

Gestapo sindical, marcha K a la Corte Suprema el 1° de febrero, Mauricio Macri, carpetazos a través de informes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y más. Muy preocupada la Casa Rosada por lo que pueda pasar con el Frente de Todos luego del acuerdo con el FMI, el presidente Alberto Fernández y su vicepresidenta Cristina Kirchner hacen lo imposible para que no se produzcan saltos con garrocha o algunos dejen al azar lo que pueda pasar en las presidenciales 2023.

Gobernadores, intendentes y sindicalistas forman la columna vertebral sobre la que se edificó el Frente de Todos en 2019 pero tras la dura derrota en 17 provincias durante 2021, todo podría desmoronarse si el oficialismo se ve obligado a recortar partidas presupuestarias a todos ellos por imposición del FMI o, aún peor, por un nuevo estallido de la macroeconomía como consecuencia de no haber acordado con el organismo multilateral.

“La Corte Suprema tiene un problema de funcionamiento muy serio”, disparó el presidente Fernández, quien por estas horas transita una relación muy tensa con la familia Kirchner porque no logró resolverle los problemas judiciales, tal como había acordado. De hecho, la familia Kirchner lo acusa directamente a Fernández por usar a la vicepresidenta y mantenerla en la agenda de los medios como la responsable de todos los males de la Argentina.

La duda entonces es si el problema lo tiene la Corte Suprema o el Poder Ejecutivo Nacional.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner analizan el mal menor para sostener la unidad del Frente de Todos mientras el financiamiento se complica y se impone acordar con el FMI.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner analizan el mal menor para sostener la unidad del Frente de Todos mientras el financiamiento se complica y se impone acordar con el FMI.

Ahora bien, mientras el oficialismo intenta relanzar la agenda de verano con todas estas discusiones que no le interesan a la sociedad, se enfrenta a una etapa muy dura: negociar con el principal enemigo, que es el FMI. Acordar con el organismo sería sinónimo de "ceder ante el imperialismo". Entonces, ¿cuál será la motivación de los sectores de Izquierda, como el Partido Comunista y tantos otros, para continuar en el Frente de Todos?

Si el PEN se ve obligado a recortar en obra pública, planes sociales y otras partidas, ¿cuál será será el encanto seguir perteneciendo a ese espacio para gobernadores, intendentes o movimientos sociales?

 

¿Qué harán los sindicatos?

 

Es que el peronismo siglo XXI jamás tuvo que negociar con el FMI porque en su momento se declaró el default y luego el presidente Néstor Kirchner le pagó un billete arriba del otro para no tener que cumplir metas fiscales.

 

Pero ahora no hay dólares, la sequía hace tambalear el Banco Central, la tasa de interés de la FED pone contra las cuerdas a los países emergentes altamente endeudados, el riesgo país en casi 1.900 puntos básicos prohíbe todo tipo de créditos y la inflación es asfixiante. Descongelar tarifas, combustibles, servicios, transportes y acordar con el FMI se impone como única alternativa a un Frente de Todos que tiene cada vez más filtraciones.

 

Instalar la persecución a sindicalistas y dirigentes que fueron opositores a Juntos por el Cambio es una necesidad para el Frente de Todos para recordar porqué forman parte del oficialismo.

 

El problema es si un presidente con la palabra tan devaluada y un oficialismo derrotado electoralmente está en condiciones de sostener la unidad sin chequera en mano.



urgente24