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Consejos para inversores que buscan asesores


Especial de Nicolás Litvinoff para el Diario La Nación

Aprender a generar ingresos crecientes, mientras se mantienen los gastos constantes, es el fin que muchas personas creen perseguir en su deseo de ahorrar dinero para invertirlo. Digo “creen” porque, en realidad, el objetivo financiero está más allá: en la generación de ingresos pasivos a través de la inversión. Es justamente en este punto donde empiezan los problemas.

Si ya superaste el primer obstáculo y estás con ganas de convertirte en alguien que invierte para que los ahorros no pierdan poder adquisitivo e incluso aumenten, seguramente te estarás preguntando cómo hacer para ganarle a la inflación (la local en pesos y la mundial en dólares).

Al nivel de los instrumentos de inversión, las opciones son casi infinitas, pero en lo que refiere a la metodología o el punto de vista operativo, tenés dos alternativas: o tomás tus propias decisiones o buscás asesoramiento financiero para delegar el manejo de tu cartera.

La primera exige tiempo, interés en el tema y dedicación. La segunda resulta más cómoda: la misión consiste en hallar el asesoramiento que te genere confianza, más allá de la necesidad de monitorear luego los resultados.

En la columna de hoy, comparto algunos consejos prácticos para el momento de buscar asesores. Refieren a comisiones, intereses y más.

Esquemas de comisión existentes

  • Comisión por operación: El asesor no cobra ningún fee o cargo de mantenimiento, sino que obtiene sus ganancias de cada operación que el cliente realiza. Las comisiones suelen ser del 1% tanto para la compra como para la venta. Se trata del método que suele proponer la banca privada. Los inversores que operan por su propia cuenta de manera online pagan mucho menos.

 

  • Comisión sobre saldos: El cliente afronta un costo de comisión nulo o muy bajo por operación y el asesor cobra un porcentaje del monto administrado. En general, va del 0,80 al 1,50% anual. El débito de este importe suele realizarse de manera trimestral o anual. Es otra de las opciones propuestas por la banca privada, aunque en general los inversores se inclinan más por la primera, puesto que la consideran más económica, aunque ya veremos que puede no ser así.

 

  • Comisión sobre ganancias: Aquí también los costos por operación son bajos y el asesor obtiene su parte de las ganancias anuales del inversor. Se estila entre el 10 y el 30% de esos beneficios, en función de cuán activo sea el manejo de la cuenta. Son pocos los asesores que ofrecen esta alternativa. En general, se trata de asesores independientes que trabajan por su cuenta y no para un banco o sociedad de Bolsa.

Análisis de esquemas y alineación de objetivos

Entender el siguiente punto es clave: para que una relación comercial funcione en el tiempo, ambas partes deben obtener ganancias. Caso contrario, el vínculo durará poco.  En una columna de 2017, analicé lo que sucede cuando un inversor busca consejos sin pagar o a cambio de muy poco dinero. También, cuando el asesor financiero es inescrupuloso y solo piensa en su bono de fin de año, recomendando inversiones que no hacen otra cosa que destruir la rentabilidad del cliente. Son todas relaciones destinadas al fracaso.

Lo que te propongo es definir primero qué tipo de estrategia de inversión te resulta más cómoda en función de tu perfil de riesgo y, en base a eso, buscar un asesor financiero con un esquema de comisiones claro y conveniente.

Para las personas que se sienten más a gusto con una estrategia de mediano plazo (swing trading), donde se busca comprar activos en momentos de debilidad del mercado y vender semanas o unos pocos meses después, cuando la fortaleza esté presente, el esquema de comisión sobre operaciones suena el más apropiado debido a que el asesor tendrá un incentivo para generar ganancias en la cuenta del cliente y, a su vez, embolsar él las comisiones por operaciones.

Lo que se debe tener en cuenta es que una ganancia de, por ejemplo, 10% entre la compra y la venta (algo no tan sencillo de lograr, menos de hacerlo con frecuencia) se transformará en un 8% de rentabilidad por el costo de las comisiones. Pero si el asesor es quien ofrece el research para hallar el activo indicado donde invertir y presenta sobre la mesa la idea de la operación, entonces pagar la comisión parecerá más que justo.

Si la persona que invierte prefiere una estrategia más agresiva –que puede incluir el trading diario- entonces el esquema de comisiones sobre las ganancias se presenta como el más adecuado para afianzar la relación entre ambos (inversor y asesor), dado que existirán estímulos por parte del profesional para generar ganancias diarias a su cliente.

En este ítem, no puedo dejar de mencionar que, según mi experiencia en los mercados, el trading es el camino más peligroso para transitar en los mercados financieros. Mis argumentos, en esta otra columna.

Por último, si el inversor posee un perfil de riesgo entre moderado y conservador, y quiere encarar una estrategia de largo plazo conocida como buy and hold (comprar y esperar), donde se realizarán pocas operaciones en el tiempo y se buscará armar un portafolio con buenos fundamentos y mantenerlo, el esquema de comisión sobre saldos surge como el más apropiado, puesto que ambos (cliente y asesor) podrán tener la paciencia necesaria para dejar que las acciones u otros activos elegidos crezcan en valor.

En este caso, como el asesor cobrará un porcentaje trimestral o anual sobre saldos, no tendrá incentivos para insistirle a su cliente a realizar operaciones de más, muchas veces innecesarias y hasta perjudiciales.

Si sentís que este último es tu perfil, te invito a leer las 5  reglas de oro para el inversor de largo plazo.