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Confidencial: el radicalismo sigue en ebullición tras el virulento cruce entre Morales y Lousteau

 La batalla en el partido centenario sigue en pie y cualquier chispa puede dispararla. La postura ante el Presupuesto agravó el clima interno


"Calma, radicales". El partido centenario sigue en ebullición pese a los gestos de amabilidad que se dieron en la Convención del partido y el diseño de una conducción unificada.

La frase se usa desde hace mas de un siglo. Nadie puede precisar el origen, pero muchos lo atribuyen a una convención donde los partidarios de Hipólito Yrigoyen, estaban a punto de trenzarse a tiros con los seguidores de Marcelo Torcuato de Alvear.

Es definitiva, como tantas cosas, es aplicable a estos tiempos. Después de la ruptura del bloque en diputados, en la que los 12 apóstoles de Martín Lousteau, liderados por Emiliano Yacobitti, armaron Evolución y convulsionaron la ansiada estabilidad burocrática que el radicalismo parece necesitar para sobrevivir, vino la Convención y la elección de presidente del partido.

Unos días después de que Gerardo Morales amedrentara a Lousteau con un vaso roto, todo pareció concluir en la armonía esperada, cuando el gobernador de Jujuy se disculpó y la conducción se armó con consenso y armonía. Morales presidente, el senador porteño vice segundo y todos a casa.

Pero las cosas casi nunca son lo que parecen. El economista salió a levantar la expectativa después de la Convención, de recuperar la unidad del bloque dadas determinadas condiciones, actitud que le duró hasta que Morales salió a hacer declaraciones públicas sobre el rechazo a la ley de Presupuesto en diputados, una batalla ganada por la oposición.

Morales y Lousteau, en el centro de la polémica

"Este viejo está loco, termina ratificando públicamente lo que dijimos, que es aliado de Alberto", braman los renovadores desde el Comité de la Capital. "Este viejo" es Morales y la frase se relaciona con las declaraciones del gobernador sobre que el rechazo al presupuesto fue una actitud equivocada y apresurada de la oposición.

"Lo venimos diciendo, si necesitás quedar bien con Alberto porque necesitas fondos para tu provincia, te entiendo, pero no podés ser el vocero del partido porque vas a decir cosas que los electores no quieren escuchar", explican mas calmados dentro del grupo de 12 apóstoles.

Las palabras del jujeño detonaron otra vez la interna. Casi no hay ahora foros donde cruzarse. Probablemente no haya mas sesiones en el Congreso hasta febrero, ni actividades partidarias, el tema está cerrado y eso dará tiempo para que baje la espuma.

"Si se volvían a cruzar después de estas declaraciones, otra que vaso volador", dice un dirigente de fuerte arraigo en la UCR bonaerense. "Oposición es oposición, no arreglitos, esto es lo que hay que parar, con lo que hay que terminar, no puede ser que tengamos que batallar con estos tipos con complejo de inferioridad, cada vez que nos surge la chance de darle un bife al gobierno", explican dentro del sector de Lousteau.

Difícil discutir con esa lógica, como lo es con la necesidad de las provincias de fondos para obra pública y hasta para asistencia social. Los dos tienen razón y la llama está encendida. "Es un problema que en el PRO solo tiene (Horacio Rodríguez) Larreta, porque viste que no gobiernan nada ellos. Es la estrategia de (Patricia) Bullrich: tira y tira total no tiene responsabilidad sobre nada", explican desde la Provincia de Corrientes, nueva cuna de aspiraciones presidenciales radicales.

Y ahí, hay otro punto. Sesenta por ciento de los votos sacó Gustavo Valdés. Lo sabe, lo tienta, va por más. Corrientes es una provincia poderosa, desde el punto de vista productivo, pero también del padrón electoral nacional. Por cierto, no es Buenos Aires, ni Córdoba, pero tampoco es Jujuy, cuya incidencia en una elección presidencial es asombrosamente cercana a cero.

"Oposición es oposición, no arreglitos", explican dentro del sector de Lousteau

Por ahora, el gobernador de Corrientes teje bajo la mesa, habla con todos, entusiasma, busca aliados que sepan mantener la reserva, mide. "No se va a embrollar en internas de ningún tipo ni a tirotear con nadie, al menos en 2022, va a sentar las bases y a medirse y después veremos cuando dar la pelea", dicen desde la provincia mesopotámica. Ambición no falta, es diferente la estrategia solamente.

Valdés advierte que el tiene las mismas necesidades que Morales, como gobernador, pero la misma lógica que Lousteau respecto al manejo del partido y al servilismo que muchos muestran hacia el peronismo en el gobierno. Por eso, la opción elegida esperar. "Nuestro 60% está ahí, no se va a ir y lo vamos a poner en juego cuando sea el momento oportuno", dicen desde la provincia.

En definitiva, la batalla radical sigue en pie, cualquier chispa está presta a dispararla, y hay mas actores de los que se están calculando. Ya no dirimen las diferencias a los tiros como en los tiempos de Leandro Alem o de Yrigoyen y Alvear, pero incluso así, da la sesión de que pedir un poco de calma, no está de más.



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