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¿Qué nivel de inflación debe alcanzarse para que impacte negativamente en los mercados?

 La inflación es ahora el gran riesgo en el que se están fijando los inversores a la hora de configurar sus carteras. El hecho de que la mayor parte defienda el pico visto en los últimos meses como algo transitorio minimiza el riesgo a largo plazo. Sin embargo, incluso aunque esa transitoriedad se alargara un poco en el tiempo, no debería ser un problema para que los inversores que acuden al mercado consigan rentabilidades positivas. Sobre todo si esos mercados se encuentran en EE.UU.

La gestora Capital Group así lo defiende en un artículo firmado por Pramod Atluri, y Ritchie Tuazon, gestores de renta fija. "Antes de realizar ajustes en la cartera de inversión, conviene recordar que los periodos prolongados de inflación elevada son poco habituales en la historia de EE.UU.", afirman. Y recuerdan que en los últimos cien años, la inflación estadounidense se ha mantenido por debajo del 5% la mayor parte del tiempo. De hecho, subrayan que incluso tras las medidas sin precedentes introducidas por la Fed tras la gran crisis financiera, rara vez se ha superado el 2% de objetivo de inflación.

"Suele ser en los extremos (cuando la inflación es del 6% o superior) cuando los activos financieros tienden a resentirse", afirman. Y se ve en el gráfico superior, que analiza el comportamiento de la renta variable y la renta fija americana desde 1970. De hecho, solo en los periodos en los que la inflación a doce meses ha superado ese nivel del 6%, la renta fija americana ha tenido rentabilidades negativas. En el caso de la renta variable hay que sumar un periodo más, cuando la inflación se ha situado en terreno negativo.

La importancia de la inflación rígida

En todo caso, los gestores diferencian entre dos tipos de inflación: la inflación flexible, más transitoria, y la rígida, más permanente y por tanto, más problemática. En la primera, de la que aseguran que ha subido un 14% este año, incluyen productos como los alimentos, la energía y los automóviles, cuyos precios pueden subir o bajar mucho a lo largo del tiempo. En la segunda, la rígida, incluyen los alquileres, los alquileres imputados a los propietarios de vivienda, los costes de los seguros y los gastos médicos. Y la subida en esta última, del 2,6%, dista mucho de parecerse a la primera.

"Muchas de las categorías de precio flexible han subido por motivos de carácter transitorio, pero la inflación en dichas áreas podría volver a ser nula o incluso negativa. Serán los componentes de la inflación rígida los que impulsarán la inflación en 2022, y es a este tipo de inflación a la que los inversores deberán estar especialmente atentos", afirma Tuazon.



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