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Locos por el voto 700 millones en alimentos para repartir durante lo que queda de campaña

 Con el objetivo de disminuir la diferencia que la oposición le sacó en las PASO del mes de septiembre, el gobierno de la provincia de Buenos Aires apela a una vieja artimaña del peronismo más tradicional y se apresta a distribuir comida entre los barrios más humildes.


Una de las políticas a las que recurrió el oficialismo que han resultado más criticadas por la oposición, es el "plan platita", materializado en la práctica mediante el asistencialismo electoral. Básicamente, consiste en regalar lo que no se pudo (o no se supo) crear a través de políticas de estado genuinas.

De este modo, por ejemplo, cuando el gobierno no sabe resolver los problemas que arrastran a la economía nacional a una crisis, simplemente emite dinero y lo regala a través de planes sociales. Cuando no logra gestionar sus recursos para poner el pan en la mesa de los argentinos, simplemente lo compra en grandes cantidades y lo reparte a través de camiones y camionetas con la imagen del dirigente político de turno.

La estrategia es habitualmente vapuleada en cualquier país desarrollado, dado que consiste en crear artificialmente los resultados de lo que debiera ser una economía pujante y una gestión eficiente. Dicho de otro modo, el objetivo siempre es crear una estructura productiva real, que genere empleo, salarios acordes a los procesos inflacionarios y que con esos ingresos las personas puedan comprar su alimento y satisfacer sus necesidades monetarias.

Nada de esto ocurre actualmente en Argentina.

Ante una economía trunca, el gobierno se limita a emitir dinero, obsequiar planes sociales y regalar alimentos. En esta línea pareciera moverse el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

En las últimas horas, el joven mandatario lanzó la licitación pública Nro. 58-0254-LPU21, que tiene el objetivo de adquirir grandes cantidades de alimentos para ser repartidos entre la gente. Más específicamente, será destinado a “jurisdicciones y entidades de la provincia de Buenos Aires”, aunque el pliego no especifica nombres o direcciones.

La elección de los productos habla de pobreza y necesidad. Todos corresponden a los habitualmente elegidos para engañar el hambre por un rato. Arroz, harina, legumbres, conservas, azúcar, fideos, yerba, aceite, puré, galletitas, budines y mermeladas, entre otras cosas. Poco y nada de proteínas, vitaminas o alimentos balanceados.

Como era de esperar, la licitación atrajo a una gran cantidad de empresas proveedoras. Se aceptaron 27 ofertas, que oscilan entre los 2 millones y los 734 millones de pesos, de acuerdo a los renglones apuntados por las diferentes compañías. 

(www.REALPOLITIK.com.ar)