EDENOR

EDENOR

BANCO HIPOTECARIO

https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

Mirando hacia septiembre Daniel Scioli, ¿la gran esperanza del "Albertismo" que no existe?

 En la Argentina nada es lo que parece. Entre las cosas que “parecen que son” pero no son, pero que tal vez lo sean, figura el “albertismo”. ¿Existe realmente un espacio propio del presidente Alberto Fernández?

Explícitamente el presidente siempre se negó a encabezar un espacio de estas características. Tenía su partido, PARTE, cuya denominación no parece conjugar muy bien con la unidad que pretende colocar en primer plano el Frente de Todos. También es presidente del PJ nacional sin ser peronista, lo cual constituye otro de los milagros de la cultura argentina. Es más, los viejos militantes recuerdan que, durante la etapa de Alberto, el PJ de capital cerró y hasta casi le rematan la sede. ¿Pasará lo mismo con el PJ Nacional?

El inexistente “albertismo” es un conjunto inorgánico de sindicalistas, políticos, profesionales, algún que otro intendente y, sobre todo, amigos de Alberto, que pretendían armar un espacio propio desde donde operar dentro del gobierno. Al presidente no le parecía ni mal ni bien –como sucede con la mayoría de las cosas-, pero públicamente nunca lo avaló. ¿Por qué razón? Por temor a la reacción de Cristina Fernández de Kirchner.

Habiendo tomado nota de que Cristina avanzaría cada vez más en su determinación de fijar el curso político del gobierno, el “albertismo” había imaginado responder tratando de encabezar la lista del Frente de Todos en la Provincia de Buenos Aires. Hasta tenía un candidato para ese lugar, a fines del año pasado. El elegido era Martín Guzmán, quien por entonces transitaba por una etapa de cierta gloria.

Nadie puede dudar de que, a semejanza de su referente, el “albertismo” suele tomar pésimas decisiones. Caída hace tiempo la opción Guzmán, sus dislates conspirativos lo orientaron en dirección del Embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli.

Pero Daniel Scioli es problema para el Frente de Todos. Es el que más mide en la Provincia de Buenos Aires y, seguramente, el más mediático de los posibles candidatos. Pero tener que recurrir al ex gobernador y ex candidato presidencial implicaría que Cristina tendría que reconocer su error al limar su candidatura en 2015 para, con su derrota, poder mantener el liderazgo exclusivo del Frente Para la Victoria. También implicaría aceptar que ni La Cámpora, ni el Frente Renovador, ni los intendentes, ni el propio Axel, consiguen mover el amperímetro del electorado.

Cuando se lo consulta a Daniel Scioli sobre su deseo de encabezar las listas del Frente de Todos en la Provincia de Buenos Aires, mira para otro lado. Es un tiempista, y sabe que esa candidatura sólo puede ser el producto de la imposibilidad de armar una lista ganadora dejándolo afuera y que sólo podría considerarse sobre el filo mismo del cierre de la presentación de candidaturas. Por eso afirma que desea continuar como Embajador, para terminar la tarea que ha iniciado.

Este paciente trabajo, una vez más, ha sido puesto en riesgo por Alberto Fernández. Este martes, en un acto en la provincia de Misiones, donde la empresa Dass anunció nuevas inversiones y la generación de nuevas fuentes de empleo, el presidente se fue de lengua.

Ya que Dass opera en la Argentina y en Brasil, del evento participó, de manera remota, la directora Comercial y de Marketing, Maribel Silva. Y Alberto, desentendiéndose del juego de Daniel, se deshizo en elogios.

"Tienen, allí, sépanlo, un embajador que es mi hermano; es mi alter ego. Cuando hablan con él, hablan conmigo. Confíen en él porque tiene exactamente las mismas miradas que tengo yo".-afirmó.




agencianova