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En la "Ciudad de la Furia" (Argentina Stereo)

Argentina va cumpliendo un ciclo anual en donde el balance será lo que cada uno sienta que le cierra o no de un mundo en ebullición, en donde nuestro país sin dudas, no está ajeno a nada. Y la poesía musical no será ajena a este análisis de estilo balance, que intentaré ofrecerle en estas líneas.

“No quiero soñar mil veces las mismas cosas Ni contemplarlas sabiamente Quiero que me trates suavemente” “Te comportas de acuerdo Con lo que te dicta cada momento Y esta inconstancia no es algo heroico Es más bien algo enfermo” La mítica banda Soda Stereo nos da prosa de sobra para adentrarnos en este mágico país que tantas oportunidades nos dio y nos seguirá dando. Porque si a la hora de reconocernos los unos con los otros, lográramos tratarnos suavemente, comprenderíamos lo bien que funcionaria lo cotidiano, lo simple de la convivencia en la ciudad de la furia. Porque lo que sangra se traduce muchas veces en desilusión, la frustración que nos da cuando el objetivo se aleja cada vez mas de nuestros deseos de superación, de bienestar, en definitiva, de sentirnos bien con nuestra existencia física y psicológica dentro de contextos que cada vez son más adversos; y más nos cuesta adaptarnos cuando ya sobreviene algo nuevo de frente. Son signos que van surgiendo y a los cuales ya nos vamos familiarizando, porque cuando no es lo económico, es lo social, la calle, el clima o la eterna insatisfacción de no poder doblegar nunca nuestros sentimientos hacia ese otro que vemos que puede progresar y que nos hace parecer que no podemos nunca empatar. Pero este 2020 es otra cosa, es un año complicado, con una pandemia que nos ofreció una clara sobredosis de tv, esa caja de resonancia tan estudiada, tan analizada, que fue el sostén de la compañía de muchos y las frustraciones en las exhibiciones de otros. Como un hombre al agua nos sumergimos en las profundidades de los análisis más críticos y obviamente subjetivos del devenir de muchos de los discursos de los políticos y economistas de turno, en donde ni los médicos zafaron de estar casi 24 horas diarias al frente de explicaciones científicas muy complejas de entender, pero no así que nos vinieron bien para tener de que hablar. Porque cuando pase el temblor y la marea haya dejado los restos de un mar que casi nos llevo puestos, habremos comprendido que no es nada personal, somos nosotros mismos otra vez, y nos tendremos que volver a adaptar, a vernos en ese espejo critico que todo argentino tiene guardado celosamente. Pasamos largos meses de cuarentena entre caníbales y los veíamos pasar delante de nuestras narices y nos apabullaban a preguntas y respuestas con lo que debíamos hacer, cuando, como y donde. Fue un año muy duro para casi la totalidad de la gente, plagado de ejemplos de planes postergados, de la incursión del nuevo fenómeno del Zoom, todo dentro de burbujas a las cuales nos fuimos adaptando para no quedar fuera del contacto mas primario como es la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, la escuela o el nivel de relación que queramos pensar tecnológicamente con las nuevas redes sociales que estaban a un millón de años luz de nuestro manejo y que tuvimos que incorporar casi “de prepo”. Observándonos en imágenes retro tuvimos que pensar que los juegos de seducción vendrían indudablemente de los medios masivos de comunicación, incluso es muy relevante señalar que volvió a tener el valor que se merece, la querida RADIO AM y FM: esa compañía que, desde nuestros abuelos, supimos concebir. Fue un redescubrir de conductores, programas, músicas, noticias…un acompañamiento hoy muy necesario. Pero cuando cae el sol nos volvemos a internar en el cuerpo del delito, y es cuando volvemos ser los críticos de siempre, el que llevamos dentro y que no se separa nunca de nosotros al final del día. Vibramos y sentimos dentro de una vida moderna, y pocas veces frenamos y vemos que hicimos y que estamos haciendo con nuestras vidas. ¿Será que en muchos casos nos hemos transformado en personajes que buscamos con la vorágine, estar siempre en algún lado haciendo algo productivo? ¿Una escalada hacia la cima que solo nosotros vemos? En general el argentino es partidario de intentar crecer, de que los seres queridos estén bien y logren un bienestar general, pero alguna vez tenemos que aceptar que en los tiempos que nos corren, solo lo vamos a poder concretar en paz y en armonía (Primero con uno mismo y después con el de al lado). ¡No podemos estar saludables y sanos, si el mundo está enfermo y en vísperas de vacunarse! Con estas palabras y a modo de corolario personal, solo puedo decirle que un gran aporte será que intentemos pasar “tiempo de calidad” con nuestros núcleos afectivos. ¡Aflojemos un poco! ¡Siempre buscando esa meta difícil, con el señor stress que nos marca la diaria! Por qué no pensar que entonces mejor será disfrutar de las pequeñas cosas de la vida; probemos por ejemplo con sonreír, y en lo posible amar y dedicar tiempo, siquiera un instante, a algo o a alguien que nos haga bien. Ya lo dijo el gran Gustavo Cerati cantando junto a Mercedes sosa en “Zona de Promesas”: “TARDA EN LLEGAR… Y AL FINAL… AL FINAL… HAY RECOMPENSA” Por Alexis Chaves, politólogo y asesor parlamentario.





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