BANCO HIPOTECARIO

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Diputados aprobó el impuesto a las Grandes Fortunas

 La oposición calificó al proyecto de “ideológico” y “confiscatorio”. Se descuenta que el Senado, con amplia mayoría K, lo convertirá en ley.

Esta madrugada, la Cámara baja se aprestaba a dar media sanción al polémico proyecto de Máximo Kirchner que grava a las personas con patrimonio mayor a $ 200 millones. El apoyo de Alberto Fernández quedó plasmado con la presencia en el recinto de los ministros Guzmán, Kulfas y Arroyo. Junto al oficialismo votaron el lavagnismo, los cordobeses de Juan Schiaretti y el interbloque de José Luis Ramón.

En una sesión caliente y con el sello Máximo Kirchner – autor ideológico del proyecto y promotor de su tratamiento-el oficialismo se encaminaba esta madrugada a darle media sanción al impuesto extraordinario a las grandes fortunas, que propone gravar a las personas con patrimonios mayores a $ 200 millones, y recibió fuertes críticas de sectores empresarios.

El oficialismo impulsó el debate a partir del respaldo que le aseguraron aliados de los interbloques federales, entre ellos el que integran el lavagnismo y los cordobeses de Juan Schiaretti (ver pág. 6). El bloque de Juntos por el Cambio anticipó su rechaza, aunque legisladores que responden a los gobernadores radicales de Jujuy y Corrientes analizaban su acompañamiento.

Sin debates internos

Para enterrar especulaciones sobre ruidos internos y ratificar su apoyo, Alberto Fernández envió entrada la noche al Congreso a los ministros de Economía, Martín Guzmán; de Producción, Matías Kulfas, y de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, quienes ingresaron al recinto y se sacaron una foto junto a Máximo y el presidente de la Cámara, Sergio Massa, en la puerta de su despacho. También participó de la postal la titular de ANSeS, la camporista Luana Volnovich, y una decena de intendentes de la Provincia.

La iniciativa, que se anunció apenas empezó la pandemia, tardó meses en ser presentada, pero finalmente el mes pasado tuvo dictamen de la Comisión de Presupuesto. Sin fecha de tratamiento a la vista, y con denuncias de sectores del kirchnerismo -que advirtieron presiones dentro del propio oficialismo para frenarlo, y apuntaban entre ellos a Massa y Guzmán- el jefe del bloque del Frente de Todos marcó la cancha y pidió una sesión especial para su tratamiento.

La elección de la fecha de sesión no fue al azar: 17 de noviembre, cuando el peronismo celebra el Día de la Militancia peronista. Por eso una manifestación en respaldo acompañó el debate desde la puerta del Congreso. En lo discursivo, el impuesto se defendió como un “acto de justicia y solidaridad” para enfrentar la pandemia.

El presidente de Comisión de Presupuesto, Carlos Heller, fue el redactor del proyecto y el encargado de defenderlo en el recinto. “No está pensado contra personas determinadas, no es una confrontación. Al contrario, por eso le incluimos el sentido de solidario y extraordinario. Y es por único vez”, destacó.

En esa línea aseguró que lo pagarán “menos de 10 mil personas, lo que equivale al 0,8% de los contribuyentes y 0,02% de la población argentina” (ver aparte). “Es una falacia que afecte a las pymes y a la producción”, agregó y especificó que 252 personas de esas 10 mil afectadas “aportarían el 50% del total”. El oficialismo prevé recaudar $ 307 mil millones.

La oposición votó en contra

En Juntos por el Cambio -que se habían manifestado en contra desde un inicio- señalaron que afecta el principio de “no confiscatoriedad” y el de “razonabilidad en la tributación”.

“Opera como doble imposición del impuesto de Bienes Personales. Es confiscatorio porque para los casos de personas con bienes en el exterior la alícuota llega hasta el 7,5% de activos. Va a gatillar una avalancha de juicios”, afirmó Luciano Laspina (PRO). “Es un impuesto mal diseñado desde el punto de vista de la técnica tributaria y solamente va a lograr expulsando inversiones del país, esas que tantos necesitamos los argentinos”, agregó el radical Luis Pastori.

El misionero se quejó porque aseguró que el proyecto “asimila un yate o una Ferrari con un tractor”, mientras que Jorge Enríquez, del PRO, apuntó contra “el relato” y contra Máximo y Heller: “Es un impuesto impulsado por un rico heredero y un banquero sensible”, sentenció.

Marcelo Cassaretto del FdT, contraatacó: “No es lo que hizo Macri al inicio, que fue bajarle el impuesto a los Bienes Personales, bajar el impuesto a las Ganancias, bajar retenciones a los sectores más poderosos de la sociedad. Esa no es la única manera de gobernar, nosotros tenemos otros valores, otros principios”.

El interbloque Federal que conduce Eduardo “Bali” Bucca avisó que acompañaba en conjunto, salvo la lavagnista Graciela Camaño que se diferenció. El interbloque Unidad y Equidad Federal del mendocino José Luis Ramón también. La izquierda anunció que se abstenía y denunció un ajuste.

Con destino prestablecido

Los fondos recaudados tienen afectaciones específicas: un 20 % se utilizará para medicamentos y vacunas; otro 20% para créditos y ayuda a las pymes; un 20 % para el programa de becas Progresar; un 15 % para urbanizar barrios populares y otro 25% en obras y equipamiento de YPF para producir y envasar gas natural.

Fuente: Clarín