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La posición argentina sobre Venezuela sacude al oficialismo y genera críticas de Estados Unidos

 La definición de la posición de la Argentina frente al régimen de Venezuela reapareció de manera inesperada en la agenda de la Casa Rosada, desde donde dejaron trascender malestar por -pero sin anunciar medidas concretas- frente a la actuación del representante argentino ante la OEA, Carlos Raimundi, que defendió las posiciones de Nicolás Maduro. Eso generó de inmediato rechazo de la oposición venezolana y sumó un cuestionamiento abierto de Washington.

Desde la Cancillería, a cargo de Felipe Solá, por ahora hubo solo una moderada reacción, apuntando a que la posición oficial es la que fue fijada y sería ratificada próximamente ante la ONU.

El gobierno de Alberto Fernández buscó hasta hora despegar de la posición fijada por la administración macrista. En esa dirección, trató de no chocar abiertamente con Estados Unidos y apostó a una línea intermedia junto a México, rechazando cualquier intervención directa y planteando una salida democrática pero sin calificar al régimen venezolano como una dictadura.

El tema se replantea en términos diplomáticos cada vez que se renuevan los dramáticos informes sobre la situación de Venezuela en materia de derechos humanos. Y al mismo tiempo, repone las tensiones internas en el oficialismo.

A eso se agrega el complejo cuadro económico que enfrenta la Argentina, justo además en el inicio de las conversaciones con el FMI para negociar un nuevo acuerdo que alivie la carga financiera.

En ese contexto, sorprendió el discurso del representante argentino ante la OEA y también que el Gobierno desconociera el texto o sus lineamientos. Raimundi llegó a ese cargo como parte de las negociaciones internas entre los distintos sectores del oficialismo. De pasado radical en su juventud, hace años que está alineado con el sector duro que se referencia en Cristina Kirchner.

Sus declaraciones tuvieron además inmediato impacto externo. El subsecretario Adjunto de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Kevin O’Reilly, fue el encargado de enviar el mensaje. Calificó como “tristes” las definiciones de Raimundi.

“Cuando uno tiene un poco gris el pelo, puede recordar un momento en el que la Argentina llamó al respeto de la institucionalidad democrática. Eso es lo único que realmente piden los venezolanos”, remató.