BANCO HIPOTECARIO

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El fraude corporativo será un dolor de cabeza en el 2021

Por Matías Nahon, Managing Director BRG Argentina.


La crisis en Argentina, agravada por la pandemia, está generando preocupaciones adicionales a los Oficiales de Cumplimiento, y los responsables de Compliance de las empresas. Como es conocido, en todo escenario de crisis los riesgos de fraude, soborno y corrupción se incrementan exponencialmente. Los perjuicios a las empresas por fraude
aumentan y sus consecuencias comienzan a verse solo cuando “la ola ya pasó”.


En consecuencia, existe una alta probabilidad de que cuando el año que viene contemos con la vacuna contra el COVID-19 y podamos resolver el problema de la movilidad y los contagios, comiencen a emerger casos de fraude comiencen en todos los ámbitos. Existe un viejo dicho en el ambiente del compliance que dice: el fraude es como las piedras en un río, cuando el agua baja, comienzan a verse por todos lados. Por lo que me toca transmitir una mala noticia, el fraude será un gran dolor de cabeza en 2021; lo bueno es que si se reacciona a tiempo se puede minimizar.

La receta para afrontar este problema no es novedosa ni imaginativa, la experiencia indica que sólo robusteciendo las áreas de complaince con más recursos, procesos y asesoría podemos combatir (o al menos mitigar) los riesgos de fraude que sabemos están por venir.

En la Argentina los fraudes más comunes son los acuerdos de empleados con proveedores, sean por comisiones, sobreprecios, calidad deficiente en productos, o manipulación de licitaciones. El ojo debe estar puesto en las áreas que tiene mayor presupuesto y que disponen de procesos débiles, inexistentes, o de poder suficiente al interior de la compañía para eludir los controles. Por ejemplo, últimamente hemos verificado muchos casos en las áreas de marketing. En general los empleados de estos departamentos cuentan con un bono atado al producto de sus ventas, esto genera oportunidades para manipulaciones groseras, por parte de empleados deshonestos que obtienen beneficios en detrimento de los intereses de la empresa. Como suelen ser áreas relativamente nuevas en la estructura corporativa y que afectan centralmente el negocio de la empresa, los controles suelen ser laxos, potenciando los fraudes.

En la Argentina, especialmente, hemos identificado un crecimiento de las preocupaciones en este sentido en la industria automotriz, los laboratorios, las empresas de consumo masivo y, en menor medida, en los Bancos.

Un proceso robusto de controles permite acotar y poner límites a las oportunidades de fraude, buscando al mismo tiempo que empleados potencialmente dispuestos a cometer un fraude, desistan de su intento. Como vengo señalando, de acuerdo a las estadísticas que manejamos, Argentina, y toda Latinoamérica, es una de las regiones más complicadas por la comisión de delitos de fraude o corrupción, incluso más complicados que algunos países de África. Y no tan paradójicamente, es uno de los lugares donde los directivos de las empresas menos deciden judicializar los casos de fraude interno. por el riesgo potencial de reputación que puede traer contra la marca.

La clave para la prevención es el control y el monitoreo del cumplimiento de los controles preventivos, reforzando la cultura corporativa de cumplimiento. Las crisis transmiten la sensación del relajamiento de los controles, ya que la atención total esta puesta en recuperar el crecimiento. La instrumentación de canales de comunicación firmes de las políticas de integridad y control, y la instrumentación, en caso que sea necesario, de canales de denuncia, bajo la supervisión del complaince officer limitará los riesgos.

La fórmula es la de siempre: más y mejores controles reducen el fraude, sólo hay que tomar la decisión de instrumentarlos cuanto antes.