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Los argentinos, cada vez más pesimistas sobre el país después de la cuarentena

 El fenómeno atraviesa todas las clases sociales y posiciones políticas en las más de 2000 entrevistas

 

Los seis meses de cuarentena y los problemas económicos parecen haber desgastado el optimismo de los argentinos. Los datos, que se desprenden de una encuesta que la consultora Isonomía compartió con LA NACION, dan poco lugar a la esperanza, en medio de la pandemia del coronavirus. El 58% de los consultados piensa que el país está peor que hace un año, cuando en abril, tras los primeros impactos de la pandemia, ese porcentaje era del 26%. Muchos, incluso, esperan atravesar, incluso, momentos más críticos durante el año próximo. 

Los números ilustran una tendencia en crecimiento: en abril, el 59% de los encuestados pensaba que 2021 sería un mejor año, pero ese número cayó hasta el 37% en apenas cuatro meses y la curva sigue en descenso. El fenómeno atraviesa todas las clases sociales y posiciones políticas en las más de 2000 entrevistas telefónicas.         

"La gente quedó muy huérfana, está pidiendo que la cuiden en el sentido más amplio de la palabra. Siente que hubo una pérdida de oportunidad. Ahora la política tiene que enfrentarse a personas que le creen un poco menos", argumentó Juan Germano, director de Isonomía. En esa misma línea, el académico Marcos Novaro sostiene que la sociedad está hundida en la resignación y el ensayista Alejandro Katz advierte que "falta un discurso público creíble que nos muestre el camino para salir".

¿El país está mejor, igual o peor que el año pasado?, preguntó la encuestadora Isonomía. La respuesta fue abrumadora: en abril, apenas el 26% de los consultados respondía que estábamos peor que en 2019. Cuatro meses después, el número subió al 58% y la curva sigue en ascenso. Como contracara, los consultados que creían en abril que la Argentina estaba mejor bajaron diez puntos hasta llegar al 21%.

¿Y cómo cree que estará el país dentro de un año? El 38% sostiene que la Argentina estará peor aún que durante este 2020 con una pandemia de por medio. En cambio, el 37% proyecta una mejor situación que la actual. Pero la tendencia no beneficia a los optimistas: la mayoría que imagina ese futuro sombrío mantiene un ascenso sostenido desde abril que acumula 20 puntos. En cambio, los optimistas ya perdieron 22 puntos y siguen en descenso.

 

 

"Lo más grave es la mirada del futuro. El pesimismo se repite en todos los sectores sociales e, inclusive, en todas las miradas políticas, desde los opositores más duros y más blandos hasta los oficialistas. Todos están más negativos respecto al rumbo del país", afirma Juan Germano, director de Isonomía.

El coronavirus y la economía son parte de las principales preocupaciones de los argentinos, pero esas variables se mantienen en los mismos niveles en los últimos meses. Los problemas económicos persisten al tope de las inquietudes con el 77%, mientras que, en plena pandemia, la salud preocupa a un 67%.

En cambio, la temática que registró una suba es el miedo por la inseguridad, que se ubicó prácticamente al tope de las preocupaciones: el 74% de los consultados están "poco o nada seguros", una cifra que creció casi 20 puntos en los últimos cuatro meses, según la encuesta.         

"Es un problema porque la clase política tiene que seguir actuando, pero la gente le cree menos. Esto está relacionado con una oportunidad perdida, porque se había generado un proceso de cierta concordancia entre una parte del oficialismo y una parte de la oposición. Había un sector social que pedía eso porque necesitan sentirse cuidados en este escenario", argumenta Germano.

El académico Marcos Novaro ilustra el estado de ánimo de los argentinos como una caída por la escalera. "Cada escalón es un golpe en la cabeza y eso genera mucho cansancio, hartazgo y resignación", dice, ante la consulta de LA NACION. El sociólogo sostiene que desde el gobierno de Cristina Kirchner "la sociedad argentina está procesando el empobrecimiento del país".

"Se respira una resignación generalizada, que no es más que un mecanismo de defensa para evitar nuevas decepciones. Nos estamos dando cuenta de que ya no podemos mirar por encima del hombro a ningún país. Nos acomodamos al fracaso de la Argentina", reflexiona.

La encuesta telefónica realizada en agosto, que incluyó 2000 casos y un margen de error del 2,2%, refleja esa tendencia cuando se identificó a los principales referentes políticos. Solo el 1% no se sentía representado en mayo por Cristina Kirchner, ni por Mauricio Macri, ni por Alberto Fernández, ni por Horacio Rodríguez Larreta. Pero ese número del descrédito casi total a la política creció hasta el 6% en los últimos cuatro meses. "La antipolítica todavía no enciende porque la resignación es tan grande que no hay ganas de cambiar nada", insiste Novaro.

El ensayista Alejandro Katz cree que el pesimismo es lo más previsible. "Es una sociedad que está hace diez años estancada, sin crecimiento económico, lo que se traduce en falta de oportunidades tangibles para uno y falta de una proyección para sus hijos. Hemos visto fracasar, además, proyectos políticos antagónicos, lo que te hace sentir que ya nadie tiene una solución", explica.

Katz está convencido de que la angustia se acentuó con la pandemia, pero, sobre todo, por "la falta de un discurso público claro y creíble" que oriente sobre lo que vendrá. "Viviríamos de otro modo si el Gobierno y la oposición aportaran alguna claridad sobre el camino a recorrer para salir de esta situación. Primero, sobre las limitaciones impuestas por la pandemia, después sobre la recuperación de la economía, pero también es importante que haya un horizonte de previsibilidad en todo sentido a mediano plazo", concluyó el editor y ensayista.

Iván Ruiz