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Fantasma del desabastecimiento regresa: acusaciones cruzadas entre fabricantes, funcionarios y supermercados

Los supermercados acusan a los proveedores de aplicar tácticas de aumentos encubiertos, al crear nuevos costos. El Gobierno, por ahora, no interviene

Las alarmas volvieron a sonar como al comienzo de la cuarentena, allá por marzo, cuando ante la emergencia y la situación inédita de una pandemia, los consumidores se abalanzaron hacia los supermercados y en las góndolas hubo faltantes de mercaderías. Ahora, el escenario no tiene el dramatismo de aquel momento. Pero así como los ciudadanos notan el hartazgo por la extensión y los efectos de la pandemia, en el sector comercial también se amplifican los percances y las trabas de un negocio que ha dejado de ser normal.
Los primeros en elevar la voz por los faltantes y por lo que consideran abusos de parte de la industria fueron los supermercados -grandes y medianos nucleados en la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y en la Federación Argentina de Supermercados y Autoservicios (FASA) - sobre todo en el interior del país.
Esos comerciantes se quejan por la falta de entrega, sobre todo en productos farináceos y también de aceites. Y salieron a denunciar que los fabricantes quieren aumentarles los precios. O lo hacen de manera encubierta, una práctica que los deja expuestos ante los clientes. O subas de precios que deben absorber al no poder trasladarlas a las góndolas.
Algunos distribuidores y centros de ventas mayoristas del área metropolitana también alertan sobre alzas de precios, que las fábricas aplican de manera encubierta. Y en faltantes o demoras en las entregas, que interpretan como parte de las presiones para que aumenten los precios de los productos de la canasta básica.
Esos precios de referencia -integrados en el programa de Precios Máximos- fueron prorrogados por 60 días la semana pasada. Y los fabricantes aguardan el visto bueno de la secretaría de Comercio Interior para aplicarles subas.
Una fuente oficial, consultada por iProfesional, comenta al respecto: "Ahora se abrió una ronda para que las empresas aporten la información sobre los incrementos de costos. Una vez que se analice esa data se verá si se otorgan actualizaciones puntuales, como se dieron en julio".
Según los industriales, hay retrasos en los precios de entre 10% y hasta 30%. Fue lo que le expresaron la semana pasada a Matías Kulfas, ministro de Desarrollo Productivo. Aspiran a que esa recomposición -surgida por la suba del dólar y de otros ítems, como combustible y el gasto Covid- sea gradual. Y que una parte se aplique a partir de este mismo mes.
A propósito del Covid, algunas plantas industriales registraron casos de contagios en las últimas semanas, lo que obligó a lógicas demoras en la producción. Sucedió en varias fábricas de alimentos (lácteas, golosinas, panificadoras), a pesar de los estrictos protocolos que se vienen cumpliendo.
Esos retrasos en las entregas se evidencian en las góndolas. Desde Comercio Interior monitorean la situación. Por ahora no aprecian que los faltantes sean masivos pero los funcionarios aseguran que siguen la situación con atención.
El riesgo de una vuelta del desabastecimiento sube, de la mano de desavenencias sobre los ajustes de precios en los productos de la canasta básica
El riesgo de una vuelta del desabastecimiento sube, de la mano de desavenencias sobre los ajustes de precios en los productos de la canasta básica

La vuelta de una pelea clásica

La historia no es nueva. Se recrea cada vez que resurgen las tensiones cuando existe un congelamiento de precios. Lo destacable, ahora, es que esa pelea se está dirimiendo en plena cuarentena. En un momento muy especial de la dinámica social y económica de la Argentina.
Se trata de la clásica puja entre formadores de precios: de un lado, los fabricantes de alimentos y, del otro, las cadenas de supermercados. Esa pelea suele intensificarse cuando los controles de precios oficiales muestran señales de fatiga.
Según trascendió, las mayores presiones ocurren sobre los precios de productos sensibles de la canasta básica alimentaria: farináceos (fideos, tapas de empanadas o tapas para tartas) y en los aceites.
En este contexto, algunos fabricantes empezaron a aplicar, en los últimos días, un puñado de medidas que, seguramente, pondrán presión adicional sobre los precios de los productos de la canasta básica.
Concretamente: las empresas fabricantes de alimentos eliminaron prácticamente todas las bonificaciones que les otorgaban a sus clientes, como forma de fidelizar una marca o mejorar las ventas de determinados productos.
Esas bonificaciones, la mayoría de las veces, llegan a los bolsillos de los consumidores cuando eligen las opciones para cargar el changuito. Se trata de una estrategia comercial que existe desde hace varios años, y que en los últimos días se fue agotando.
En los hechos, los cambios propuestos por los fabricantes no significaron modificaciones en las listas de precios -que en la jerga se conoce como "lista de arranque" o "lista cero-, pero sí abultan las facturas que las grandes cadenas comerciales terminan pagándoles.
Asociaciones de comerciantes que se sienten discriminados por los proveedores pidieron que la secretaria de Comercio, Paula Español, intervenga en el conflicto
Asociaciones de comerciantes que se sienten discriminados por los proveedores pidieron que la secretaria de Comercio, Paula Español, intervenga en el conflicto

Tácticas creativas para aumentos encubiertos

Otro de los cambios de las últimas semanas fue que algunas empresas incluyeron rubros inéditos. Una gran láctea, por ejemplo, envió sus últimas entregas con un renglón que mencionaba el "recupero de fletes" para sumarle a la cuenta final. Un gasto extra de aproximadamente 1% de la factura. Parece nada, pero lo es en momentos de precios congelados, como el actual.
La estrategia comercial incluye un clásico en épocas donde existen congelamientos de precios. Con la diferencia que, ahora, aparece en productos sensibles de la canasta básica. Como en la harina. Algunas de las fabricantes aparecieron la última semana con "nuevas" marcas, con "harina fortificada con vitaminas". O simplemente con el logo "NUEVA" sobre la marca.
Por fuera de los alimentos de la canasta familiar, movimientos idénticos se produjeron en el mercado de las golosinas.
Desde los supermercados admiten -en diálogo con iProfesional- que se vieron obligados a eliminar las promociones que alcanzaban a los productos de la canasta básica.
"No sólo son los más demandados, por lejos, sino que hay faltantes. No hay margen para incluirlos en las promos, salvo que alguna partida venga con fecha de vencimiento próxima y hagamos un acuerdo especial con los fabricantes", explica la fuente.
La secretaría de Comercio que dirige Paula Español está al tanto de las maniobras de los grandes jugadores. Pero, al menos por ahora, se mantiene al margen. ¿El motivo? Los funcionarios entienden que estos cambios se dan hacia adentro de los formadores de precios.
Los otros "perdedores" de esta situación son los autoservicios de barrio; "los chinos", que se abastecen en los grandes mayoristas y no tienen capacidad de negociación.
Como los autoservicios no forman parte ni de "Precios Cuidados" ni de "Precios Máximos" pueden trasladar esos incrementos de los costos a los clientes. Pero la consecuencia es la pérdida de clientela, precisamente. Consumidores que terminan yendo a los supermercados. O a las tiendas de cercanía que las grandes cadenas distribuyeron estratégicamente en los barrios, que les sacaron clientes a los "chinos", aunque venden más caro que sus "hermanos" de las grandes superficies.


iprofesional