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MASSOT & MONTEVERDE A la espera del nuevo Plan Austral, la pregunta: Cómo esterilizar pesos sin subir la tasa de interés

En algún momento habrá que volver a hablar de política monetaria, de macroeconomía y de fundamentos porque todo eso parece oculto en la emergencia de la pandemia, y de una Administración que se aferra a ella, quizás porque tiene dificultades para elaborar respuestas a los problemas de fondo. Es cierto que la fenomenal recesión permite la bonanza de que la inflación todavía no resulte proporcional a la emisión de dinero sin respaldo. Pero tampoco se puede abusar de tanta liquidez dando vueltas porque en algún momento llegará, más cercano cada día, el momento de la pos pandemia. Esto es lo que intenta reflejar la radiografía de Agustín Monteverde para el estudio Massot & Monteverde, convencido de que el Gobierno prepara una versión remozada del Plan Austral (motivo del rol de Daniel Heymann como asesor presidencial).


El acuerdo con los fondos acreedores ha descomprimido el panorama de vencimientos de esta gestión.
 El canje de los bonos bajo legislación extranjera le permitirá al gobierno evitarse desembolsos por poco más de US$ 25.000 MM en los próximos 3 años.
 El canje de la deuda local le proveerá ahorros por unos US$ 27.000 MM adicionales en ese mismo período.
 Pero, de todas formas, el desequilibrio fiscal luce insostenible y las fuentes de financiamiento agotadas.
 Durante el 1er. semestre el impuesto inflacionario proveyó recursos equivalentes al 9% del PBI.
 Con la inflación acelerando en el segundo semestre, esa recaudación espuria podría caer a una 3ra. parte.
#Es decir, habría que emitir —y esterilizar— una mucho mayor masa de dinero para cerrar las cuentas fiscales.
#Salvo que consiga esterilizar toda esa expansión adicional sin subir la tasa —lo que consideramos imposible— el gobierno irá configurando las condiciones de una próxima gran crisis.
 Habrá que ver si la relativa prudencia fiscal en materia de gasto operativo que ha mostrado el equipo de Guzmán —materializada en una evolución nominal por debajo de la inflación de lo erogaciones operativas: remuneraciones estatales, bienes y servicios consumidos por la administración publica, y prestaciones jubilatorias— seguirá siendo tolerada por los componentes más populistas del gobierno.
 Creemos que el lanzamiento de una versión remozada de Plan Austral seguirá esperando un deterioro adicional de la situación macro.
 Una alternativa sería llevar a cabo, finalmente, una reforma del gasto —lo que también descartamos.
 La ampliación comunicada a fines de julio contempla un salto de 40% (agrega otros US$ 1,9 billón) en el gasto presupuestado.
 El quebranto presupuestado del segundo semestre —$ 1,2 billón— es 20% mayor al registrado en la 1ra. mitad del año.
 La proyección oficial es financiar ese aumento de las necesidades de financiamiento con endeudamiento doméstico.
#Pero es seguro que una buena parte se financiará con el BCRA, lo que implicará recurrir a anticipos de utilidades ficticias —por diferencias de cambio— correspondientes a este ejercicio.
#También hay en carpeta una eventual modificación de la Carta Orgánica del BCRA, de ser necesario.
 El déficit final total proyectado para 2020 supera 11% del PBI.
 Y el déficit primario se ubicaría en 8% del PBI.
 El flanco monetario sobre el que pretende seguir apoyándose tamaño desequilibrio fiscal se encuentra bajo creciente presión.
 La deuda cuasifiscal saltó de representar cuatro puntos de PBI a fines de 2019 a casi el doble.
 La base amplia (base + deuda cuasifiscal) equivale a poco más de una vez y media las reservas internacionales.
 Continuar escondiendo inflación debajo de la alfombra requerirá subas progresivas en la tasa de interés, especialmente a medida que se libere el confinamiento.
 La base ha crecido 78% interanual mientras que la circulación se está expandiendo a un ritmo de 83%.
 La emisión, al ser en gran parte esterilizada por la colocación de deuda cuasifiscal, no se vuelca tanto a la base monetaria sino a la vertiginosa expansión del M2 privado, que viene trepando a un ritmo de casi 110% interanual.
#El M2 privado ha saltado de significar 8 puntos del PBI en diciembre pasado a representar 12% hoy.
#El M2 privado tiene alta correlación con la inflación.
 Según nuestro estimado, en julio la canasta del IPC habría aumentado 2,4%.
 Creemos que llegando a fin de año la inflación podría escalar por encima de 5% mensual.
 De acuerdo a cómo se comporte la demanda de dinero, las restricciones que afecten al sistema
bancario, y el atractivo que ofrezca la tasa con que se remuneran los pasivos del BCRA, dependerá el control de la escalada inflacionaria.
 Es evidente la necesidad de una corrección cambiaria que cierre la brecha y frene esta salida de divisas.
 El BCRA ha perdido en lo que va del año US$ 1.437 MM de reservas.
 Luego de tomarse un descanso en junio, cuando realizó compras netas por US$ 672 MM gracias a la liquidación de la cosecha, el Central volvió a perder reservas por más de US$ 500 MM en julio, tal como había ocurrido en abril y mayo.
 El atraso cambiario frente a nuestro principal socio comercial, Brasil, es notorio.
 La Argentina cerrará en diciembre el peor año de su historia económica, con consecuencias en materia de desempleo, pobreza e indigencia, y destrucción del aparato productivo, cuya magnitud sólo se conocerá con el correr de los meses.
 Durante el mes pasado la mejora de la actividad, que había observado en junio, se estancó.
 El alivio del confinamiento en este mes traerá mejores indicadores.
 La actividad económica, dependiendo de las medidas de alivio que siga tomando el gobierno y de su efectividad, registrará en 2020 una contracción récord de 14%.




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