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Comercio online: ¡Gracias, Covid!

Pese a que marcó números altos en 2019, en lo relativo a sus operaciones en todo el mundo, el e-commerce se hace más fuerte este año. De acuerdo con la firma Digital Commerce 360, que monitorea el comportamiento de la tendencia de 150 países, esta modalidad de hacer negocios reportó US$3.46 millones de millones (trillones anglosajones) el año pasado. Ahora bien, 2020, año de la máxima pandemia en un siglo, adelanta cambios en el e-commerce que estaban pautados, quizás, para mediados de esta década. Resulta que las medidas de distanciamiento físico impuestas por los gobiernos del globo para prevenir o contener el contagio de la enfermedad del coronavirus ha movido el presupuesto de los consumidores a las plataformas de en línea, que no tuvieron que cerrar como sus contrapartes alojados en locales de ladrillo. Por eso, como dice Satya Nadella, CEO de Microsoft, “vivimos en dos meses (abril y mayo) los procesos de transformación digital que podrían tener lugar en dos años”. De allí que el e-commerce, para finales de 2020, pudiera contar con un salto cuántico que incluso duplique los millones de millones que ingresó en bruto en 2019.
En República Dominicana, hay dos factores determinantes con fines de que la nación acompañe al resto del mundo en el fortalecimiento de este modelo de negocios. En primer lugar, estímulos para impulsar su adopción, en torno a las presiones comerciales y competitivas relacionadas a la globalización; la alta competitividad de precios, presionando la reducción de costos; las compras gubernamentales; la apertura de economías/mercado y el estímulo e inversiones gubernamentales.
En segundo lugar, obstáculos o barreras para su adopción, tales como la cultura o ambiente de negocios tales como aversión al riesgo, la dificultad en implementar cambios organizacionales, la ausencia de conocimientos especialistas o recursos para las pymes; la cultura nacional, como la falta de innovación, temor al cambio, exceso de cautela, mentalidad poco orientada al servicio; el conocimiento limitado sobre las ventajas del e-commerce a nivel local y regional; el sistema impositivo/fiscal; la inestabilidad macroeconómica, y el enfoque al corto plazo. Ahora, regresando a la esfera mundial, ¿cuáles son las fuerzas que se adelantan con fines de reforzar el comercio electrónico?
Dicen desde marketing ecommerce que la evolución de los pagos móviles ha mejorado la conversión de las tiendas online, aquellas que han invertido en profesionalizar una fase fundamental del proceso de compra. Quien no lo haya hecho, deberá empezar a sacarle todo el partido a los pagos. Lo harán en un escenario cambiante, en el que los bancos irán perdiendo protagonismo para darle entrada a los challenger banks y a los neobanks, con nuevas líneas de negocio, el uso de apps y una mejor experiencia de usuario, personalizada.
Las relaciones entre marcas y clientes evolucionan de forma y exigen cambios y estrategias. Toca ponerse en la piel de los consumidores, reconocer sus expectativas, identificar sus objetivos, mejorar su experiencia, favorecer una interacción personalizada, satisfactoria; con contenido adaptado.
La introducción de altavoces inteligentes y el aumento sobresaliente de los softwares de voz suponen un cambio en los hábitos de interacción de los usuarios con los dispositivos móviles. La implantación del voice commerce es una de las tendencias en 2020. Los avances en inteligencia artificial suponen la revolución de los chatbots, aplicaciones ya implantadas en el mercado online que empiezan a consolidar posiciones, sobre todo en el ámbito de la atención al cliente.
Aunque la implementación de experiencias inmersivas todavía no es de uso masivo, este año seguro que consigue animar a nuevas tiendas y fabricantes a probar una tecnología que las marcas de ropa, cosméticos y complementos han empezado a integrar: escaparates, probadores, experiencias de compra en tiendas virtuales.  revolución de los chatbots, aplicaciones ya implantadas en el mercado online que empiezan a consolidar posiciones,sobre todo en el ámbito de la atención al cliente.
Aunque la implementación de experiencias inmersivas todavía no es de uso masivo, este año seguro que consigue animar a nuevas tiendas y fabricantes a probar una tecnología que las marcas de ropa, cosméticos y complementos han empezado a integrar: escaparates, probadores, experiencias de compra en tiendas virtuales. La experiencia de compra online será más próxima a la tradicional.
Quienes compran desde el móvil, lo hacen a través de una web, de una aplicación y ahora también desde las redes sociales. Ya no es necesario abandonar Instagram o Pinterest para hacer una adquisición. Es la revolución del social commerce, que permite iniciar y finalizar las compras sin salir de los canales sociales, desde el perfil de usuario. Pero la tendencia indica que llegarán nuevas plataformas donde los usuarios pueden mostrar sus productos favoritos y comprarlos. Los marketplaces se han convertido en una gran oportunidad de negocio. Frente a las plataformas digitales generalistas que reúnen vendedores, categorías y productos de gamas y sectores muy variados, han ido proliferando los marketplaces temáticos, especializados en un nicho de producto.




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