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BCRA aplaude plazo fijo, pero analistas retrucan


Los que ajustan por CER fueron los más beneficiosos. Algunos economistas criticaron la comparación y creen que se debería subir la tasa que remunera los depósitos en pesos.


Desde la llegada de Alberto Fernández a la Presidencia, el Gobierno y el Banco Central (BCRA) se pusieron como objetivo apuntalar el ahorro y la inversión en pesos. En línea con esta meta, el economista Jorge Carrera, miembro directorio del BCRA y vicepresidente 2° de la entidad, publicó en sus redes un gráfico mostrando la evolución de los plazos fijos comparada con el recorrido del dólar ahorro, tomando como punto de inicio el comienzo de la gestión del Frente de Todos. “Con los datos de inflación de ayer tenemos los siguientes rendimientos comparados en pesos desde el 10-12-19: un plazo fijo UVA (+1), 23,7%; un depósito a plazo fijo de personas humanas, 22,2%; una caja de ahorro en dólar, 21,7%; inflación: 19,9%”, consignó Carrera.
El señalamiento de Carrera despertó críticas de quienes le contestaron que la suba de los dólares financieros fue muy superior a la tasa de los instrumentos mencionados (en lo que va del año el Contado con Liquidación creció 70,4% y el MEP 71,5%) y también de quienes puntualizaron en el riesgo cambiario hacia adelante que representa pararse en pesos. Sin embargo, Carrera explicó: “Esta no es una recomendación de cómo invertir y no es una cartera con bonos-letras-acciones con compra-venta de activos. Se mira la inversión más conservadora. El punto es ver cuánto rindieron respecto de la inflación y al dólar distintos plazos fijos. Y fue positivo”.
A diferencia de lo consignado por Carrera, el director de la consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, tuiteó un gráfico mostrando cómo los plazos fijos tradicionales avanzaron menos que el dólar, tomando ahora como punto de partida el 1 de enero de este año. Caamaño indicó que la variación del tipo de cambio nominal hasta julio fue del 20%, mientras que la tasa efectiva de los plazos fijos a 30 días fue 18,4%.
Ante la consulta de Ámbito, Caamaño sostuvo: “Hay una inconsistencia en la política monetaria, ya que, a pesar de que nos dicen que son producentes y absorben mucho, en la mayoría de los meses la curva de tasas que se termina generando en pesos perdió contra la tasa de depreciación que impulsa el Central. En mi ejemplo, yo armé la tabla desde enero. Si hubiese arrancado en diciembre quizás ganaba por poquito la tasa del plazo fijo, pero hay que evaluar el riesgo, ya que el dólar es un activo más seguro que el plazo fijo”.
Por otra parte, el director de Ledesma agregó: “Un productor de bienes transables, por ejemplo de soja, gana más quedándose parado en soja que vendiéndola y poniendo los pesos en un plazo fijo. De alguna forma están apalancando la absorción de transables, que es lo que genera problemas en el mercado de cambios”. A modo de conclusión, Caamaño sentenció: “Tienen que subir la tasa”.
Cabe recordar que el peso se viene depreciando a un ritmo administrado por el Central, en una estrategia denominada crawling peg. Durante varias semanas hubo una variación uniforme de 6 centavos por día, algo que en este mes se rompió, ya que hubo mayor dispersión en ese sentido, aunque las dosis homeopáticas continúan.
Retomando los datos de Carrera, se puede observar que, de los instrumentos mencionados, el que más rindió fue el plazo fijo que ajusta por inflación (es decir el UVA) y añade un margen del 1%. Sin embargo, en las planillas del Banco Central se ve que el volumen de estos plazos fijos viene en picada en los últimos meses, incluso nominalmente: mientras que en marzo los depósitos de privados en esta herramienta promediaron $57.014 millones, hoy se ubican en $34.962 millones, pese a que el total de los depósitos en pesos viene creciendo mes a mes (de hecho, en julio aumentaron 27,1% interanual en términos reales).
¿Por qué los plazos fijos UVA no siguen esa tendencia? Las explicaciones son varias: hay economistas que mencionan que hay un acostumbramiento del ahorrista a los plazos fijos tradicionales y otros que subrayan que el inconveniente es que los UVA requieren tener plata inmovilizada 90 días, a diferencia de los tradicionales, que se pueden renovar en 30. “Los bancos no los promocionan, porque no les sirve el instrumento. No lo pueden calzar bien contra otros activos”, añadió el economista e investigador de la Universidad Nacional de Avellaneda, Sergio Chouza.



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