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Merkel advierte del fracaso de la cumbre sobre el fondo de recuperación de la UE

Los líderes de la Unión Europea se esforzaron el domingo por encontrar un acuerdo sobre un plan de estímulo ante la crisis del coronavirus durante el tercer día de conversaciones, aunque la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que la creciente acritud sobre el nivel de gasto podría ser una cuestión difícil de superar.
Alemania y Francia, los potencias de la UE, buscan un acuerdo sobre un paquete de recuperación económica de 1,8 billones de euros (2,06 billones de dólares) para rescatar las economías del bloque, las cuales se enfrentan a su peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.
Los puntos de fricción son el tamaño del nuevo fondo para la recuperación y la proporción que debe haber en los subsidios y los préstamos, con algunos estados "frugales", más ricos, liderados por los Países Bajos, presionando para limitarlo, lo que está subrayando la profunda división norte-sur en la UE.
Por otra parte, la cumbre se enfrenta a dificultades para acordar la escala de las deducciones presupuestarias de la UE para los países más ricos, así como a una disputa sobre un nuevo mecanismo basado en el estado de derecho, que podría congelar la financiación de la UE hacia los países que no respeten principios democráticos.
El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, cuyo país recién se estaba recuperando de una crisis de deuda de 10 años en el momento en que impactó la pandemia, hizo un llamamiento a la unidad, diciendo que la UE no podía permitirse el lujo de parecer "dividida o débil".
"Espero sinceramente que hoy podamos salir del punto muerto", dijo a los periodistas al llegar al edificio Europa en Bruselas.
En su primera cumbre cara a cara desde que estallara el brote en Europa, los líderes comunitarios -portando mascarillas - han enmarcado esta cumbre como un momento decisivo en los casi 70 años de integración europea, y el fracaso en la consecución de un acuerdo en mitad de una crisis sanitaria y económica sin precedentes plantearía serias dudas sobre la viabilidad continua del bloque, según altos cargos y expertos.
"Hay mucha buena voluntad, pero también muchas posturas. Haré todos los esfuerzos pero es posible que no haya resultado", dijo Merkel en Bruselas a su llegada en el tercer día de conversaciones.
La especulación ha ido creciendo entre los diplomáticos de la UE acerca de la posibilidad que las conversaciones se prolonguen hasta el lunes. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, dijo que estaba dispuesto a quedarse en Bruselas toda la semana, pero que era más probable que se celebrara otra cumbre a finales de julio si no se llegaba a un acuerdo.
Con las consultas en curso, el comienzo formal de la sesión plenaria con los 27 líderes se retrasó indefinidamente.
"RUTTE ME ODIA"
A última hora del sábado, la canciller alemana y el presidente francés, Emmanuel Macron, abandonaron pronto el último tramo de conversaciones informales, negándose a aceptar que el nivel de transferencias a fondo perdido destinado a las economías más impactadas por la pandemia bajara de los 400.000 millones de euros.
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, había acusado anteriormente a los Países Bajos y a sus aliados, Austria, Suecia, Dinamarca y Finlandia, de "chantaje". Estocolmo propone reducir los subsidios a 155.000 millones de euros.
Macron dijo que había una voluntad de compromiso, pero que no debería disuadir "de la legítima ambición que necesitamos tener", refiriéndose al nivel de dinero disponible en el fondo de recuperación de 750.000 millones de euros previsto, que se financiará con dinero recaudado en los mercados de capital.
El primer ministro holandés, Mark Rutte, que se enfrenta a elecciones legislativas en su país en marzo de 2021, fue franco sobre las divisiones con Francia y Alemania el sábado por la noche.
"Se marcharon molestos", dijo Rutte sobre Merkel y Macron.
Mientras, Hungría, respaldada por su aliado euroescéptico y nacionalista Polonia, ha amenazado con vetar el paquete sobre el mecanismo del estado de derecho, apoyado por los holandeses.
Orban dijo que Rutte tenía un rencor personal contra él. El gabinete de Rutte no estuvo disponible inmediatamente para hacer comentarios.
"No sé cuál es la razón personal para que el primer ministro holandés me odie a mí o a Hungría, pero está atacando tan duramente... No me gustan los juegos de culpar, pero el holandés es el verdadero responsable de todo este lío", dijo Orban a los periodistas.




reuters