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Inclusión financiera digital en tiempos de la COVID-19

La pandemia de COVID-19 podría suponer un punto de inflexión para los servicios financieros digitales. Los hogares de bajo ingreso y las pequeñas empresas pueden beneficiarse enormemente de las ventajas que encierran el dinero móvil, los servicios de tecnofinanzas y la banca en línea. La inclusión financiera derivada de los servicios financieros digitales también puede impulsar el crecimiento económico. Si bien va a potenciar el uso de estos servicios, la pandemia también ha complicado el crecimiento de los actores de menor tamaño en el sector y ha puesto de relieve la desigualdad en el acceso a las infraestructuras digitales. Será necesario adoptar diversas medidas para garantizar una inclusión máxima en el futuro.
La transición hacia los servicios financieros digitales ya estaba contribuyendo a mejorar la inclusión financiera en las sociedades antes de la pandemia, algo que beneficia a muchos hogares de bajo ingreso y pequeñas empresas que suelen tener poco acceso a las instituciones financieras tradicionales. Los confinamientos y el distanciamiento social están acelerando el uso de servicios financieros digitales, de la misma forma que la epidemia de SRAS en 2003 aceleró la introducción de los pagos digitales y el comercio electrónico en China.
Muchos países (por ejemplo, Liberia, Ghana, Kenya, Kuwait, Myanmar, Paraguay y Portugal) están propiciando esta transición al abaratar las comisiones cobradas por transacciones y al elevar los límites para las transacciones de dinero móvil.
África y Asia marcan la pauta
En un nuevo estudio, hemos presentado un índice de inclusión financiera digital que mide el progreso en 52 economías de mercados emergentes y en desarrollo. Observamos que la digitalización aumentó la inclusión financiera entre 2014 y 2017, incluso en lugares donde la inclusión financiera mediante servicios bancarios tradicionales estaba disminuyendo. Es probable que esta tendencia haya mejorado desde entonces.
África y Asia marcan la pauta en lo que se refiere a la inclusión financiera digital, aunque con diferencias importantes entre los países. Ghana, Kenya y Uganda han tomado la delantera en África. En comparación, el uso de servicios financieros digitales tiende a ser más reducido en Oriente Medio y América Latina. En algunos países, como Chile y Panamá, esto quizá se deba a un nivel relativamente más alto de penetración bancaria.
En la mayoría de los países, los servicios de pagos digitales están evolucionando hacia los préstamos digitales, conforme las empresas acumulan datos de usuarios y desarrollan nuevas formas de utilizarlos para evaluar la solvencia crediticia. El valor de los préstamos negociados en mercados en línea, que utilizan plataformas digitales para conectar directamente a prestamistas con prestatarios, se duplicó entre 2015 y 2017. De momento este fenómeno está concentrado en China, Estados Unidos y el Reino Unido, pero parece que está ganando terreno en otras partes del mundo, como Kenya e India.


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