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Conspiranoicos al ataque: de Bill Gates a los Werthein (carne picada)

Catalunya Express, el tesonero medio digital que dirige Manuel Fernando González Iglesias, publicó una interesante nota acerca de la cantidad de notas que hay en la web que atribuyen a William Gates III, 'Bill' para todo el mundo, las conspiraciones más espantosas. Él y su esposa Melinda, con esto de la pandemia, van rumbo a superar ya a George Soros, que tal como todos saben, escupe azufre y es inmune a la kriptonita verde. Twitter e Instagram acaban de sancionar a los seguidores de QAnon, la organización madrina de todos los rumores más bizarros que difunde Donald Trump. Tiempos complicados. Ahora Adrián Werthein padece la reencarnación de Shylock, el Mercader de Venecia.

Las conspiraciones pueden ocurrir por ausencia, no sólo por presencia. A partir de la ausencia, se monta la historia. Deberán teorizar al respecto los profesores de Teoría de la Comunicación. Para debatir casos concretos, aquí va un ejemplo:
En el inicio de la cuarentena comenzó la mención de Adrián Werthein. Fue muy curioso porque el periodista de diario y TV estaba haciendo, en LN+, una mención a diversos empresarios y, de pronto se preguntó, en cámara, dónde estaba el empresario Werthein, que no se lo veía en los eventos. Así, mientras hablaba de la presencia de varios, aplicó el foco sobre la ausencia de uno, que parece que, en verdad, estaba haciendo su cuarentena en un campo en La Pampa.
Casi en forma simultánea echó a rodar la pregunta a varios periodistas, si sabían qué estaba ocurriendo con una financiera uruguaya llamada Exterbanca Institución Financiera Externa.
El redactor comenzó a buscar la primicia que requería confirmación.
Exterbanca es de los Werthein, y tiene su historia, pero el redactor no podía encontrar alguna información en la última semana de marzo en Uruguay acerca de la casa. 
El redactor puteó a Google, a Bing y a Yahoo que no le daban la respuesta que buscaba, luego comenzó a indagar a los blogueros de la economía montevideana. Y, para colmo, no tenía todos los teléfonos que hay que tener para una cuarentena decente, cuando la gente anda como clandestina.
Entonces volvió al inicio, donde le ratificaron que 'algo pasaba'.
La respuesta fue: "Buscá, buscá, conseguite un investigador en Montevideo. Algo pasó entre los primos". 
Joder. Los periodistas odian pasar por desinformados. Por ese motivo muchas preguntas no se hacen, porque las respuestas se dan por sobreentendidas. Lo peor es el humillante "Pero vos debés ser el único que no lo sabe... ". Devastador. Daga mortal en el ego de cualquier hombre de prensa.
Roberto García lo utilizaba en la Redacción de Ámbito Financiero, cuando era Ámbito Financiero: "No hablo con desinformados", daba media vuelta y se iba, destrozando la autoestima del destinatario, que golpeaba su cabeza contra una columna -al estilo de Juan De Biase en el viejo Clarín, cuando 'Papito' le decía que Horacio Pagani era mejor periodista, para divertirse- y mascullaba: "¿Por qué no lo sé? ¿Por qué no lo sé?". Si habrá disfrutado aquellos momentos el hombre de La Mirada....
Alguna vez, el ardid fue utilizado por políticos malignos que querían instalar en la portada de un diario prestigioso, más que centenario, una falsa candidatura presidencial pero no sabían cómo obtener la complicidad del director. Entonces, intoxicaron al redactor con esa frase malvada: "Pero vos debés ser el único que no lo sabe... ".
Aquel pobre cronista, hoy prestigioso panelista de la TV, devoró con espíritu famélico todo el pescado que estaba podrido... y fue tapa.
No falla jamás. Tampoco ahora.
Para colmo, investigar en Montevideo tenía restricciones:
Difícil 1: Uruguay también ya estaba en cuarentena.
Difícil 2: ¿Acaso el rumor era para llamar a alguien para que se reportara? ¿Acerca de qué tema? ¿Difundirlo no sería complicidad?
Difícil 3: ¿O será que sólo se trata de 'bolsiquear' al condenado?, tal como propuso aquel amigo que hizo grandes portadas de El Informador Público.
Casi 100 días después, reaparece el tema. Aparentemente alguien 'de la cole', en la jerga 'un paisano', afirmó que tenía un ahorro en Exterbanca que pagaba un interés y no ha vuelto a cobrar. 
Otros dicen que conocen otros casos.
Jorge Asis tuiteó: "Colapso financiero de alta sensibilidad. Si la pusiste en dólares, al 10% era un riesgo. Si la pusiste negra, insultó pero no te quejes'. Afectados y afectadores se benefician con el silencio que contiene #krash. No ampliaremos".
Todos miraron a los Werthein sin que se los mencionara, porque el apellido ya estaba en los 'mentideros'. Los Werthein claman que aparezcan sus acreedores y les pagarán. Pero no consiguen que el manto de invisibilidad se les caiga a los supuestos estafados.
"No quiero quedar pegado", respondió el más reciente consultado. 
No obstante, el rumor escala como la pólvora. Implacable amenaza con llegar a las portadas de la conspiranoia criolla. Si Raúl Moneta viviera, no resistiria la envidia. Ni El Guardián logró tanta efectividad en la viralización.
Sí, los Werthein están atrapados. Es como si el mismísimo Steve Bannon hubiera regresado a escena para mover algunas de las conspiraciones que demolieron a Hillary Clinton en su momento.
Quizá anduvo por el país Judy Mikovits. Ella es uno de los personajes más influyentes hoy día en la comunidad conspiranoica global, y bestseller en USA. Lanzó su versión (incomprobable) sobre el covid-19 y lideró las listas en Amazon y The New York Times.
Un promotor de conspiraciones que hoy día es un analista político muy serio, consultado por 5 o 7 canales a la vez (en la Redacción de Urgente24 hay quien dice el hombre pernocta en algún estudio), explicó una vez en un diálogo muy reservado y con un testigo, que la conspiración requiere la elaboración de una pócima muy exacta: 75% verdad, 25% mentira. Si se alteran las substancias, puede explotar en las manos del manipulador.
Pero ahora podría arrojarse a los profesores de Ciencias de la Comunicación un 2do. corolario: la versión incomprobable no requiere de porcentajes. Porque es incomprobable.
Alguna vez, en los días en que aquel famoso empresario que se suicidó con el escopetazo en la boca, aún estaba en su apogeo, financiaba el automovilismo deportivo, y la pregunta a quien aplicaba el dinero, hoy también empresario poderoso pero muy cuidadoso sólo preocupado por su eterno dolor de columna, fue cuánto costaba. Y la respuesta fue: "Nada, porque es un intangible. Siempre conviene invertir en intangibles". Lo mismo va para las conspiraciones: las incomprobables corren con ventaja.
El caso de los Werthein demuestra, además, el poder de la imaginación popular. Alguien habló de "700 lucas" en disputa, que en el boca a boca ya cotiza a "700 palos". Nadie deja 'un muerto' de 700 palos sin que intervenga el Banco Central de Uruguay, por lo menos.
Lo más grave es muy pocos vieron alguna vez "700 lucas verdes" todas juntas, pero ya escalaron a "700 palos", y van por más. Total... los Werthein están aterrorizados con la picana del rumor.
Luego, la web Analisis Digital, ya con foto de Adrián Werthein, afirma que hay "conmoción en la City porteña: una financiera perteneciente a un poderoso empresario, Adrián Werthein (a quien le sindican expertise que incluye negocios en energía, agronegocios, consumo masivo y seguros), cerró abruptamente y dejó 'colgados' a inversores grandes y medianas. La estafa involucraría a millones de dólares".
¿Conmoción? Otra vez el redactor llamando, ahora a la City. Pero regresa conmovido, reducido a piltrafa. Es que él no ha podido confirmar el estado de emergencia colectiva. Y el Banco Central, ni noticias. Teme haber pasado a la categoría de pelotudo. Pasan cosas en la City y él ya no se entera. La venganza de García... y no tiene una columna a mano donde estrellarse la cabeza.
Desesperado, no encuentra quien lo verifique sino que la respuesta es "Lo leí por ahí".
"¿Dónde carajo lo leíste?", explota con furia incontenible. Y le pasan dos recortes, uno de Infobae Profesional pero es más interesante el otro.
Peor aún, Matías Ferrari, jefe de Redacción de la web Nexofin, dice que uno de los financistas (él no mencionó a nadie en particular pero otro periodista sí lo hizo en la mañana televisiva del viernes 31/07), respondió a un cliente "Nos conocemos hace 20 años, no te voy a cagar. A fin de año te pago un 3% de intereses por lo que pusiste".
Consultada la familia supuestamente deudora, niega todo eso. Blasfemia, gritan a coro. Al redactor sólo le queda pedir la jubilación. O contagiarse con covid-19 para desaparecer de escena al menos un tiempo. No está acostumbrado a estas lides. ¿Así será la post pandemia? ¿Es el jodido Nuevo Orden? Ajjjj.



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