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Arden los WhatsApp de empresarios que quieren arrimar ideas para el "no plan" de Alberto

Aesta altura ya no hace falta aclarar que los días durante la pandemia admiten excepcionalidades que la "vieja normalidad" no soportaban. Como, por ejemplo, que empresarios líderes y financistas intercambien, durante un fin de semana, audios de WhatsApp con impresiones sobre la situación política y económica.
El último domingo fue pródigo en esas conexiones. Los propios involucrados denominan a esos contactos como "off the record", valiéndose de una terminología del oficio periodístico. Es decir, que se intercambian comentarios extraoficiales, que no se relacionan con los "negocios" de cada uno, durante la semana.
Básicamente, que los utilizan para intercambiar impresiones políticas y económicas en la informalidad; lo mismo que antes de la pandemia ocurría con asiduidad en innumerables encuentros en la City, en bares y restaurantes bien identificados por los hombres y mujeres de negocios.
A cuatro meses exactos desde el comienzo de la cuarentena, empresarios y financistas de empresas y bancos líderes quieren tener detalles de lo que la Casa Rosada está elaborando como plan de salida de la crisis.
Desde las compañías descuentan que todavía queda camino por recorrer para el comienzo de la "nueva normalidad" de la economía argentina. Traducido: que al Estado todavía le quedan al menos dos meses adicionales de asistencia masiva a empresas e individuos, con el objetivo central de salvar a los más postergados por la extensión de la pandemia.
El diagnóstico del establishment es claro: al Estado argentino le queda un poder de fuego muy limitado, y desde esa realidad se comprende que el Gobierno haya decidido sacar el pie del acelerador, y habilitar una flexibilización de la cuarentena, en pleno ascenso en los casos de contagios del Covid-19.
Las charlas del fin de semana involucraron a ejecutivos de al menos una compañía líder del ramo metalúrgico, una alimentaria y dos bancos de primer nivel, uno de capital local y otro extranjero. En este último caso, el directorio refrendó, justo antes del fin de semana, un reporte con precisiones a la casa matriz, en Europa.

En ese documento, con gráficos y datos concretos sobre la evolución de la crisis pandémica en la Argentina, arriesgaba que el gobierno de Alberto Fernández atraviesa un momento de transición hacia un reordenamiento futuro. Hablaba sobre lo eminentemente técnico (posibles medidas) pero también sobre el escenario político, al cual los ejecutivos coinciden en darle tanta (y a veces más) preponderancia que al estrictamente económico.
La reactivación de la economía requerirá un programa de impulso, cuyo diseño está siendo terminado en estos días por el equipo económico
La reactivación de la economía requerirá un programa de impulso, cuyo diseño está siendo terminado en estos días por el equipo económico

Entre el "no plan" y el cambio de gabinete

En la agenda de los ejecutivos y banqueros, el Gobierno debería apurar un especie de balizamiento hacia la salida de la emergencia para abocarse, cuando antes, a plantar los pilares de lo que viene.
Se trata -en boca de los ejecutivos- de encontrar la forma de hacer sustentable la economía post emergencia, cuando el Estado se retire de otorgar ayuda pero en la economía queden los resabios de las decisiones tomadas, como la enorme masa de dinero emitido a partir del 20 de marzo.
Al día de hoy, una parte de esa emisión -que ya orilla $1,3 billón- fue absorbida por Leliq mientras que otra porción sigue dando vueltas por la economía.
Todo, en el marco de un bache fiscal que, en el mejor de los casos, se acercará a 6,5 puntos del PIB, y sin chance de poder financiarlo en los mercados internacionales.

"Hay que rezar y cruzar los dedos para que, de acá a poco la recaudación deje de caer", suplica uno de los empresarios del chat del fin de semana.
"¿Cuál debería ser el timing para enfocar la salida?", preguntó uno de los banqueros participantes.
"Septiembre. Hacia el comienzo de la primavera. Como para tratar de que el acuerdo con el Fondo se abroche antes de que termine el verano", responde el director de la empresa alimenticia.
Las declaraciones de Alberto Fernández, en el sentido de que descree de los planes económicos, va en línea con lo que en su momento argumentaba Néstor Kirchner. Que la presentación de un plan económico sólo servía para que el establishment saliera a descalificarlo. Prefería, en cambio, el efecto sorpresa de medidas. Y darle a esas iniciativas la impronta política de un objetivo de largo plazo.
Los dueños de empresas y los banqueros prefieren, en cambio, mirar para creer. Piensan que, a diferencia de Kirchner, el actual jefe de Estado tiene urgencias por atender e inconsistencias por desmontar.
Por eso, en la hoja de ruta preferida por los ejecutivos figura una lista de medidas para calibrar el rojo de las cuentas públicas, y una negociación urgente con el FMI.
La pregunta que se formulan en esos chats incluye al posible recambio del elenco ministerial. El diagnóstico de los empresarios refiere a una falta de acción de los actuales funcionarios. Y la pregunta de si ese déficit en la gestión sugiere una falta de coordinación o algo más.

En el centro de las críticas figura el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien recibió un fuerte respaldo al principio de su gestión, pero que -al día de hoy- aparece desdibujado, de cara a una (demasiado) prolongada negociación con los acreedores por la deuda.
¿Es Guzmán la mejor opción para ese balizamiento esperado? Los ejecutivos preferirían cambios. Una oxigenación. Pero, al menos en las charlas informales, no aparecen los nombres propios.
El mercado financiero internacional asume la concreción del acuerdo por el canje pero en el proceso se desgastó la figura del ministro Guzmán
El mercado financiero internacional asume la concreción del acuerdo por el canje pero en el proceso se desgastó la figura del ministro Guzmán

Calibrando el "factor Cristina"

Sí, en cambio, las referencias personales se hacen presente al evaluar el protagonismo de la ex presidenta Cristina Kirchner en el actual gobierno. La idea de que CFK participa, desde un segundo plano, del día a día es una certeza para los ejecutivos.
La nominación de funcionarios kirchneristas en espacios clave del poder -desde el PAMI a la ANSES- certifican aquellas sospechas.
A esta altura de la crisis, sin embargo, esa realidad es la que menos preocupa frente a los desbalances de la macroeconomía. Por eso mismo, se espera que las próximas cumbres -seguramente virtuales- de las principales cámaras empresarias aparezca el planteo de lo urgente por plasmar un plan de salida.
El temor a que la crisis se profundice y, una vez más, la Argentina se someta a una mega devaluación y a un fogonazo inflacionario cala hondo entre el empresariado.
Después de las críticas indirectas de Cristina a la foto del 9 de Julio en Olivos, entre Alberto F. y el Grupo de los 6, ninguno de los representantes de empresas pretende incomodar al jefe de Estado. Pero es muy probable que, con el avance del calendario, haya un pedido formal para un nuevo encuentro, esta vez sin el trasfondo de un feriado.
Será cuestión de timing. Pero entre los representantes del establishment se propaga la idea de acercar ideas concretas para esa salida. La urgencia a ser escuchados es tan grande que hasta los fines de semana arden los chats.



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