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La AIE ve signos, todavía frágiles, de un reequilibrio del mercado petrolero

Este será el peor año de la historia para el sector petrolero por el hundimiento de la demanda a causa de la crisis de la covid-19, pero una vez que ha pasado abril, "el mes más negro", la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ve algunos signos de un progresivo reequilibrio, de momento frágiles.
En su informe mensual sobre el mercado publicado este jueves, la AIE se muestra menos pesimista que en abril y revisa al alza sus previsiones sobre el consumo global de petróleo para este año, esencialmente las del segundo trimestre para tener en cuenta el desconfinamiento de cientos de millones de personas.
Ahora calcula que en abril el hundimiento del consumo respecto al mismo mes de 2019 fue de 25,2 millones de barriles diarios, lo que significa una cuarta parte menos.
La caída interanual será de 21,5 millones de barriles en mayo y de 13 millones en junio, conforme se reactive la economía. Para el conjunto del segundo trimestre eso significará, en verdad, 19,9 millones menos que en el mismo periodo de 2019, pero sobre todo 3,2 millones más de los que la agencia había anticipado en su precedente informe.
Aunque en el segundo semestre las expectativas son inferiores a las que se hicieron entonces, el resultado para todo 2020 es una demanda media de 91,2 millones de barriles diarios. Es decir, un retroceso de 8,6 millones respecto a 2019 y no de 9,3 millones como se había dicho hace solo un mes.
Esa es la principal razón para que el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, diga que "globalmente vemos signos de un gradual reequilibrio de los mercados petroleros", aunque de momento son "frágiles" por las incertidumbres, en particular por el riesgo de que la desescalada en marcha traiga rebrotes del coronavirus.
La segunda razón de esas esperanzas de reequilibrio es el comportamiento de los productores de crudo, que finalmente están reaccionando de forma contundente ante el bajón de la demanda y de los precios.
Tras el pulso suicida al que se lanzaron en abril Rusia y Arabia Saudí, que entre otras cosas se tradujo en un incremento mensual de 2,38 millones de barriles diarios de las extracciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) hasta 30,73 millones, el cambio en mayo va a ser espectacular.
Según la agencia, este mes se va a producir un descenso "récord" de 12 millones de barriles al día con respecto a abril hasta 88 millones de barriles, lo que será el nivel más bajo en los últimos nueve años.
Y eso gracias al acuerdo de la OPEP con sus socios, en primer lugar Rusia, que se espera que retiren 9,7 millones de barriles diarios en mayo. Pero también a otros productores que no pertenecen al cártel, sobre todo Estados unidos y Canadá.
En el caso de Arabia Saudí, que el lunes anunció junto a los Emiratos Árabes Unidos y a Kuwait que se aplicará un recorte más importante todavía que el acordado con la OPEP (un millón de barriles suplementarios), su producción en junio debería ser 4,4 millones de barriles diarios inferior a la del volumen récord de 12 millones que había alcanzado en abril.
Para Birol, eso solo no sería suficiente para equilibrar el mercado. Pero a los esfuerzos del cártel se han venido a añadir los de otros países extractores, y en especial del primer productor mundial, Estados Unidos.
Según la AIE, Estados Unidos acabará el año habiendo hecho la mayor contribución al recorte de todos los productores, 2,8 millones de barriles diarios menos que en 2019.
Para establecer una comparación, en el caso de Arabia Saudí la caída interanual será de 900.000 barriles.
A partir de todos esos elementos, la agencia se muestra ahora menos preocupada que hace un mes sobre el posible colapso de las infraestructuras de almacenamiento de crudo, que según sus cifras, se encontraba a un 69 % de su ocupación a finales de abril, con 4.600 millones de barriles y espacio disponible para unos 240 millones de barriles adicionales.
(c) Agencia EFE