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El congelamiento de tarifas complica la situación financiera de Edesur

La principal distribuidora de energía del país debió recurrir al aporte de sus accionistas extranjeros para poder mantener sus operaciones en funcionamiento. Fueron $8.000 millones losque Enel debió girar a Edesur durante el año pasado para que la distribuidora pudiera seguir con la operación.
De hecho, desde la compañía estiman que el escenario se mantendrá de un modo similar mientras las tarifas continúen congeladas, y que se priorizará el pago de los sueldos al personal y que entre las opciones para poder sostener las operaciones se encuentra la de deja de pagarle a Cammesa por la energía que compran.
La empresa ya había aplicado esta modalidad a fines del año pasado cuando también anticiparon que desde enero dejaban de abonar parcialmente el costo de la energía que adquieren del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM).
Precisamente, se trató de una respuesta a la decisión de la Casa Rosada de congelar hasta junio próximo las tarifas de los servicios públicos y como argumento se aseguró que la empresa tiene los ingresos congelados desde marzo del año pasado mientras que sus costos se incrementaron en línea con la inflación.
Esto llevó a Edesur a no poder contar con fondos suficientes para cubrir el costo de la factura que le llega desde Cammesa, compañía que administra el MEM y es controlada por el Estado nacional.
Y si bien desde el Gobierno ya anticiparon que el congelamiento se termina en julio y que se estudia una fórmula para retocar las tarifas a partir de esa fecha, en concreto los ejecutivos de Edesur buscan proteger su caja de estos vaivenes políticos y económicos que presenta el país.
En este marco, el directorio de Edesur acaba de aprobar los resultados financieros anuales del 2019, cuando su resultado ordinario alcanzó una ganancia de $1.732 millones contra una de $4.740 millones del 2018.
La cifra muestra una fuerte caída de la rentabilidad de la distribuidora en un 68% en un contexto macroeconómico de alta inflación, tarifas sin actualización desde marzo del 2019 y una disminución de la demanda de energía.
De todos modos, desde Edesur aclaran que han podido logrado sostener su plan de inversión gracias a una nueva financiación por parte del Grupo Enel, su accionista controlante.
Con esos $8.000 millones aportados por el holding de origen italiano lograron realizar mejoras en la calidad del servicio eléctrico que, según sostienen en la empresa, se encuentran por arriba de los requerimientos regulatorios.  También admiten que han tenido que aplazar obras en algunas áreas de la concesión, precisamente por la misma situación y por el congelamiento de tarifas.

El ejecutivo agrega que la empresa logró transitar el 2019 "gracias a esfuerzos excepcionales por parte de nuestros empleados, proveedores y un fuerte apoyo del accionista Enel, por lo cual esperamos poder salir pronto de esta coyuntura."
Al respecto, Nicola Melchiotti, country Manager de ENEL en Argentina, criticó la falta de actualización tarifaria al sostener que "ha puesto a Edesur en una situación financiera complicada, que pone en riesgo el camino de modernización de la red eléctrica y la calidad del servicio a nuestros clientes".
En el caso del balance del año pasado, debieron ser re-expresadas para considerar los cambios en el poder adquisitivo del peso. Así, su Ebitda fue de $16.375 millones contra uno de $6.724 millones del 2018, marcando una suba del 144%.
Mediante un comunicado, la empresa explica que el resultado del ejercicio y el Ebitda "reflejan los ajustes contables no recurrentes derivados del acuerdo firmado con las autoridades nacionales para la resolución de los asuntos regulatorios pendientes relacionados con el período 2006-2017".
En el caso de los ingresos cayeron un 4% respecto de los $67.721 millones que había generado hace dos años. Esto, según la compañía se debió a la caída de la demanda de energía registrada como resultado del contexto macroeconómico adverso imperante.

Igualmente, las inversiones se incrementaron un 33% al pasar de $8.304 millones a $11.018 millones durante el 2019 y se realizaron con el objetivo de mejorar la calidad del servicio con obras destinadas a fortalecer las redes de alta, media y baja tensión.
De esta forma, las ventas de energía disminuyeron a 16.412 GWh (-5%) en comparación con los 17.329 GWh vendidos durante el ejercicio 2018, "principalmente como resultado del complejo escenario económico".
"Cabe mencionar que, si bien este ajuste ha regularizado patrimonialmente los estados financieros de la compañía, no ha significado un aporte de caja y, aislando tal fenómeno, se observa una caída del 63% el resultado ordinario del ejercicio explicado principalmente por el congelamiento tarifario", advierte el comunicado de Edesur.
Por su parte, la deuda neta aumentó un 329% por las necesidades de financiamiento de las inversiones en la red de distribución en un período de generación de caja limitada. "Ante la dificultad de acceso al crédito en los mercados, estas necesidades fueron cubiertas por empresas del Grupo Enel ya que Edesur sigue sin distribuir dividendos", agrega el comunicado.
En cuanto a la calidad de servicio, el documento de Edesur estima que el índice SAIDI (horas de corte) ha tenido una mejora del 20 % respecto a diciembre 2018.



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