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Alberto demora el presupuesto hasta mayo, a la espera de un acuerdo por la deuda

Durante su exposición ante estudiantes de París Alberto Fernández dijo que tenía un programa económico pero también la estrategia de no anunciarlo mientras negocie una restructuración de la deuda y así será: en el Congreso está previsto aprobar el presupuesto de 2020 recién en abril o mayo.

La fecha fue conversada entre los referentes del oficialismo y el ministro de Hacienda Martín Guzmán, que el miércoles brindará una sesión informativa en la Cámara de Diputados pero mantendrá su postura de no anticipar detalles de la oferta a los bonistas privados y al FMI.

El martes en el Senado el jefe de Juntos por el Cambio Luis Naidenoff le reclamó al subsecretario legal de Hacienda precisiones sobre el plan financiero y no las consiguió. "La oposición debe comprender que si no definimos el pago total de servicios de deuda, menos podemos escribir un presupuesto", repiten en el oficialismo del Congreso.
Alberto no tiene presupuesto porque en diciembre decidió cajonear el que había enviado Mauricio Macri el 15 de septiembre y no presentar uno propio y aprobarlo antes de fin de año, como había planeado después de ganar las elecciones.

En la Rosada hay confianza en una renegocación con el FMI y temor a los bonistas privados, porque no saben quiénes son y la actitud que tendrán los fondos de inversión. 

Fue un consejo del secretario de Hacienda Raúl Rigo, quien estuvo a cargo de redactar los presupuestos durante el kirchnerismo y lo convenció de cerrar el capítulo de la deuda y recién después hacer proyecciones de cálculos, ingresos y el promedio del dólar en 2020. 

El cronograma publicado por Guzmán anticipa una agenda intensa en marzo. La primera semana se definiría la "estructura final" de la oferta de restructuración de deuda, en la segunda se conocería y en la tercera se evaluarían los resultados de aceptación. El 1 de abril podrá calcular cuantos dólares se necesitan para no caer en default.
Guzmán expondrá sobre la negociación de la deuda en el recinto de Diputados

En Hacienda hicieron saber a los legisladores que el mayor escollo está en New York y no en Washington, donde este jueves Donald Trump aceptó las credenciales del embajador Jorge Argüello y prometió a ayudar a Fernández. Le hará falta: Estados Unidos tiene poder de veto en el FMI y por más apoyo que se haya conseguido de los presidentes europeos no habrá restructuración posible sin la firma del líder republicano.

La hipótesis en la Rosada, cargada de deseo, es que Trump ya asumió la culpa de haberle habilitado un préstamo impagable a Macri y no querrá sumarse un problema innecesario con un default de Argentina, que por su negligencia es el principal acreedor del FMI, sigue con los mismos problemas financieros que antes de golpear la puerta y no puede devolver la plata.

Claro que llegado el momento de verse las caras Alberto sabrá si la ayuda clave de Trump no viene acompañada de reclamos geopolíticos. En su entorno aseguran que el único foco de conflicto bilateral es el asilo al ex presidente de Bolivia Evo Morales aunque el primer chispazo llegó por las relaciones carnales con Rusia y China, cuando Cristina Kirchner recibió a sus representantes segundos después de asumir como vicepresidenta. El enviado de Trump abandonó el país ni bien lo supo.
Cristina Kirchner  y Sergio Massa. 

La ex jefa de Estado tomó el rol de contener al gigante asiático mientras el presidente peregrina por occidente. La semana pasada visitó las represas de Santa Cruz que construyen capitales chinos y el presidente del PJ José Luis Gioja emitió un peculiar comunicado para respaldar al gobierno oriental por el brote de coronavirus.

Con China hay un reclamo que Trump le hizo a Macri y pareciera imposible de cumplir sin romper relaciones: eliminar la base espacial que abrieron en 2014 en Neuquén cuando Cristina necesitaba asistencia financiera para combatir contra los fondos buitres en New York.
Una delegación de legisladores republicanos que visitó el Ministerio de Defensa llegó a calificarla como "espionaje espacial". Y poco antes de pegar el salto a Cambiemos, el entonces jefe de los senadores peronistas Miguel Pichetto presentó un proyecto de ley para crear una bicameral que la audite, firmado por actuales miembros del Frente de Todos de la Cámara alta. Nunca se trató.
El Senado sancionó por unanimidad la ley de la deuda y espera la visita de Guzmán

La preocupación en el Gobierno con los bonos privados emitidos en New York es que la mayoría está en manos de fondos de inversión que tienen sus propios reglamentos y no es fácil una negociación homogénea.
Lo supo Axel Kicillof, que no pudo cerrar su canje porque el fondo Fidelity le trabó la mayor parte del paquete. Durante su visita a Diputados, el subprocurador del Tesoro Sebastián Soler, el segundo de Carlos Zannini, reconoció que uno de los mayores problemas era identificar a los tenedores.

En caso de conseguir una aceptación del 75% de los acreedores de Manhattan, el limite exigido en la cláusula de acción colectiva contemplada en los contratos, en Hacienda ya anticiparon al Congreso que en abril negociarán la deuda con legislación local, otro reclamo de la oposición del Senado este miércoles.

"Si no tenemos claro cómo van a quedar los vencimientos fuera del país, menos podemos saber qué ofrecerles a los acreedores locales", responden en el Gobierno. Este miércoles, el vice del Senado Maurice Closs calculó que los vencimientos de este año podrían demandar la mitad del presupuesto y por lo tanto no hay cuenta que cierre sin una restructuración exitosa. 
El tercer paquete de deuda que identifican en Hacienda es la interestatal, la tomada con otros organismos del Estado y siempre negocia puertas adentro de las oficinas públicas sin mayores conflictos
Esta vez tendrá un capítulo en el Congreso: la mesa para evaluar una ayuda a las deudas de las provincias con el Tesoro nacional o Anses, creada por Sergio Massa en la última sesión, para que Juntos por el Cambio aprobara la ley que pedía Guzmán. 
Por las ausencias y algunas deserciones, si no contenía el reclamo de los gobernadores opositores, que pedían posponer los vencimientos con la Nación hasta 2024, Cambiemos podría haber loqueado la ley Guzmán y complicar la gira presidencial por Europa. 
Este miércoles, los senadores del oficialismo y la oposición le pidieron por carta a Cristina Kirchner que los sume a la mesa, donde también quieren participar los partidos provinciales, por ahora excluidos. Massa se los prometió. Los necesitará para votar el presupuesto. Cuando llegue.