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Primera jornada del «impeachment»: los republicanos cierran filas con Trump

Tras un largo debate que llegó a la madrugada el Senado acepta un juicio político rápido y con pocas pruebas o testigos.
Una tras otra, los republicanos rechazaron ayer todas las enmiendas que presentaron los demócratas en el Senado de Estados Unidos para alargar el juicio político a Donald Trump presentando pruebas y llamando a testigos.
Si algo quedó claro en la larga jornada inaugural del tercer ‹impeachment› de la historia del país, es que el Presidente cuenta con el respaldo de su partido, lo que complica mucho su destitución.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, presentó mociones para pedir documentos a la Casa Blanca, al Departamento de Estado y al Pentágono, entre otros. Todas fueron rechazadas por los republicanos, que se opusieron en bloque.
Una tras otra, las enmiendas del Partido Demócrata obtuvieron sólo 47 votos a favor, los suyos propios, y 53 en contra, los de los republicanos.
Según dijo Schumer en el Capitolio ya al filo de la madrugada, «estamos convencidos de que presentar documentos e interrogar a testigos es muy importante a la hora de proceder en juicio de esta naturaleza, por eso creemos que ha valido la pena someter a votación cada una de estas enmiendas».
Un juicio rápido
Los republicanos, sin embargo, le han dado a Trump lo que este pedía: un juicio rápido, y con una absolución casi garantizada. Según las reglas aprobadas ayer por los republicanos, la defensa y la acusación tendrán cada una 24 horas para presentar sus hallazgos sobre los dos cargos de los que se acusa a Donald Trump: abuso de poder y obstrucción de las investigaciones.
En total, cada parte no podrá extenderse más de tres días, y no habrá interrogatorios en esa fase de alegaciones. Es cierto que los senadores dispondrán de un plazo posterior para votar si necesitan más pruebas y llamar a más testigos.
Los republicanos, sin embargo, pueden volver a hacer valer su mayoría en el Senado como hicieron ayer. Es más, para destituir al Presidente, los demócratas necesitarían una mayoría de dos tercios, es decir, que 28 republicanos le dieran la espalda a Trump, algo inconcebible en este momento.
La única concesión de los republicanos fue alargar el plazo de alegaciones de la acusación y la defensa de dos a tres días, para que este juicio político se rija por las mismas reglas que el de Bill Clinton en 1998. De ese modo, los senadores se ahorran en teoría jornadas maratonianas como la de ayer.
Este miércoles debe comenzar realmente el juicio, con las primeras acusaciones del equipo de fiscales, que encabeza el diputado demócrata Adam Schiff. Este dijo ayer que «este juicio no debería ser distinto a ningún otro juicio. Debe tener pruebas y testigos, como todos los demás».
Por primera vez desde que el proceso de ‹impeachment› comenzó a andar en septiembre, los abogados del Presidente podrán responder en el Capitolio a los cargos presentados en contra de este.
Según avanzó ayer el procurador de la Casa Blanca, Pat Cipollone, la estrategia de la defensa será demostrar que el ‹impeachment› es una «farsa ridícula».
David Alandete