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Pocas chicanas y mucho rating: Larreta y Lammens no se sacaron ventaja en el debate porteño

Los candidatos porteños no se sacaron ventajas en el primer debate de la Ciudad a tal punto que desde todos los equipos de campaña se mostraron conformes. A pesar de que hubo pocas chicanas y escasearon los intercambios directos entre los candidatos el debate llegó a superar los 10 puntos de rating, una cifra inédita para un evento de este tipo en el distrito capitalino.



"Por favor nadie debajo de la grúa", se cansó de pedir uno de los técnicos a cargo del debate. Más de cien personas entre asesores, candidatos y periodistas abarrotaron el estudio donde Horacio Rodríguez Larreta, Matías Lammens, Matías Tombolini y Gabriel Solano hablaron de sus propuestas para la Ciudad.



El formato casi no permitió intercambios entre los contrincantes, tan solo una pregunta directa en cada uno de los cuatro bloques, lo que provocó que por unos segundos hubiera diálogo entre los candidatos. Sin embargo la falta de repreguntas hizo que a la hora de responder los postulantes no pasaran demasiados apuros, incluso Larreta que concentró las críticas de sus oponentes.



"Buscamos un equilibrio entre las discusiones permanentes y la excesiva participación de los conductores, es algo nuevo en la Ciudad y seguramente va ir cambiando en el futuro", explicaron los organizadores.



Los asesores tanto de Larreta como de Lammens no habían mostrado demasiado interés por la contienda. "No lo va a ver nadie", sentenciaron la semana pasada desde el equipo de Larreta. "No le mueve la aguja", coincidieron en la esquina de Lammens. Sin embargo el debate orilló por momentos los diez puntos de raiting.
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En el estudio todos los candidatos de los partidos estuvieron mezclados con los jueces del Tribunal Superior de Justicia, que tuvo a cargo la organización. A diferencia de otros, en el debate porteño no hubo demasiadas sorpresas: todos siguieron casi al pie de la letra los guiones trazados por sus asesores y en ninguna oportunidad sobrepasaron el tiempo asignado en cada bloque.



Larreta, ataviado con su habitual remera negra, se dedicó a hablar de las obras realizadas y su plan a futuro, pero no se salió de los ejes temáticos presentados en la plataforma de Juntos por el Cambio. "Me apasiona el hacer, lo que me comprometo lo cumplo", comenzó el jefe de gobierno.



Lammens, que se fue soltando con el correr de los bloques, se enfocó en la falta de inversión en Educación y Salud y criticó que el gobierno no hubiera enviado el presupuesto a la Legislatura. "Es muy difícil hablar cuando no existen cifras oficiales", señaló. "Es inmoral que no haya vacantes para los niños en una de las ciudades más ricas del mundo", agregó.



Los más sueltos fueron Tombolini y Solano, quienes menos tenían que perder. "Sabíamos que iba a ser así, con un escenario tan polarizado no es fácil meterse en la pelea entre Larreta y Lammens", explicaron desde el equipo de campaña de Tombolini.



El economista apeló a un lenguaje llano y apuntó a la vivienda. "La política de vivienda no es una marca del macrismo ni tampoco de Cristina", chicaneó antes de anunciar que de ganar eliminará el impuesto a los sellos.
Larreta y Lammens antes de que comenzara el debate.

"No alcanza un minuto y medio para hablar de tantos números que no son ciertos. El presupuesto en Educación no crece y a la Secundaria del futuro los pibes la llaman secundaria sin futuro", dijo Solano quien provocó uno de los mayores impactos de la noche al consultar a Larreta por el empleo precario en el distrito capitalino.
Lammens aprovechó su momento cuando Larreta le recordó las actividades sociales que realizó junto al Presidente de San Lorenzo en el Bajo Flores. "Nunca me hiciste un comentario sobre la gestión", le enrostró el alcalde porteño. "Nunca te hice ningún comentario, pero muchas veces quisiste que sea candidato de tus listas y me integre a tu gestión. Te dije que no lo hacía porque tenía una concepción distinta de como se hace política", devolvió el candidato del Frente de Todos.
El jefe de porteño aceptó las críticas sobre el estado de las escuelas capitalinas, pero las relativizó. "Tenemos 1300 escuelas que abran todos los días, puede haber tres que tengan problemas, si tienen otras me las pasan a la salida. Yo voy a hablar de obras", cerró el alcalde y se refirió a los planes para Devoto y San Telmo. Lammens había rechazado el gasto presupuestario en veredas y publicidad oficial en contraste con la inversión en infraestructura escolar.
Lammens criticó la falta de obras en los subterráneos pero ponderó los desarrollos del Paseo del Bajo o los Metrobuses, al igual que Matías Tombolini. "Veo que estamos todos de acuerdo con la importancia de las obras", aprovechó Larreta.