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Dólar y transición presidencial: inversores inquietos por las seis semanas desde la elección al 10D

Las delegaciones que vienen desde Wall Street quieren saber si el equipo de Macri ya coordina con el de Alberto: temen a la tensión reservas-tipo de cambio

Entre el domingo de las elecciones y la asunción del próximo presidente hay 31 días hábiles. Para los parámetros argentinos, una eternidad. Un lapso lo suficientemente extenso como para que pueda haber nuevas turbulencias financieras si es que no se maneja adecuadamente la situación desde el plano político. Y el tema ya es objeto de análisis en los directorios de las empresas y fondos de inversión.
La parte política parece clara: todo hace pensar -por el resultado de las PASO y por el escenario económico- que será una transición entre la administración Macri y el gobierno de Alberto Fernández. Pero lo que pocos se atreven a pronosticar es cómo reaccionará el mercado y cómo será la toma de decisiones por parte de un equipo económico que transite sus últimos días de gestión.
De manera que las dudas para esas semanas están a la orden del día: ¿se mantendrá la relativa estabilidad cambiaria o en ese lapso de transición habrá margen para una nueva escapada del dólar? ¿Habrá señales amigables para el mercado por parte de los nuevos funcionarios designados? ¿Se aprobará la cuota pendiente del acuerdo stand by con el Fondo Monetario? ¿Hasta qué punto convalidará el Central la caída de reservas? ¿Los bonos ya "pricearon" todas las malas noticias o todavía hay espacio para que sigan cayendo?
El clima de esas seis semanas es el primer tema sobre lo que preguntan las delegaciones de inversores que llegan a Buenos Aires desde Wall Street para entrevistarse con los funcionarios y dirigentes políticos de la oposición. No ocultan su preocupación en esas reuniones, que organizan con la esperanza de poder comprender mejor la compleja realidad político-económica de la Argentina.
Guido Sandleris se muestra optimista cuando lo consultan. "Llegado el caso, después del 27 de octubre habrá coordinación. Ambos (Mauricio Macri y Alberto Fernández) tienen incentivos compartidos para colaborar", argumenta frente a un grupo de inversores del exterior.
Los financistas -en la delegación que visita al banquero central hay algunos representantes de fondos de inversión europeos y también americanos- trasladan su preocupación, en particular, por la evolución de los depósitos bancarios y por la eventual presión cambiaria.
Se trata de fondos de inversión que, en su momento, suscribieron papeles de la deuda que ahora perdieron más de la mitad de su valor por la incertidumbre. Quedaron a precios de remate ante la posibilidad de que la Argentina no pueda hacer frente a los vencimientos.
Sandleris no se los menciona abiertamente, pero los financistas se llevan la impresión de que el funcionario sería partidario de ajustar los controles de capitales en caso de que se profundice la desconfianza y se acelere la caída de las reservas del Banco Central.
¿La pulseada que viene?
Desde las PASO, las reservas cayeron en más de u$s18.000 millones. Parte de esa caída respondió a la salida de depósitos en dólares desde los bancos, que los ahorristas sacaron de las instituciones para mandarlos a cajas de seguridad o al colchón, por temor a una confiscación. Desde las Primarias, se fueron de los bancos nada menos que uno de cada tres dólares que estaban depositados.
Cualquier analista que conozca estos números sabe que la situación luce extremadamente delicada. En medio de la campaña, Alberto F. se maneja con sumo cuidado.
Sin embargo, el candidato ya advirtió: "Espero que el Gobierno después del 27 de octubre empiece a conciliar conmigo políticas de cambio", dijo en un reciente reportaje en el programa "De Haberlo Sabido", por Radio Con Vos.
Sobre la caída de las reservas, continuó: "Existe una caída permanente, un goteo impresionante de divisas, para que el dólar cueste 60 pesos".
"Si ustedes me dijeran que hacen todo este esfuerzo y el dólar estuviera más bajo, por ahí lo podría entender, pero así es inentendible. Un goteo diario de u$s100 millones para que el dólar cueste lo que cueste es incomprensible", agregó.
Aunque no lo dijo explícitamente, lo que el candidato insinuó con sus declaraciones es que, ante la disyuntiva de tener que defender un precio del dólar o un nivel de reservas, él preferiría que el gobierno de Macri priorizara lo segundo.
Es uno de los grandes interrogantes de una eventual transición, porque resulta difícil imaginar a los funcionarios de Macri convalidando una gran devaluación: no sólo implicaría pagar un costo político para beneficiar a un gobierno entrante, sino que hasta se estarían exponiendo a acciones legales, tal como hoy le está pasando al ex ministro Nicolás Dujovne.
A modo de conclusión, Fernández dejó una frase que, de cara a la transición, puede resultar todo un dato de lo que viene: "Yo espero que Macri haga menos daño", cerró Fernández.
Parece claro que las próximas semanas, si las elecciones deparan el resultado que la gran mayoría aguarda, vendrán con una enorme tensión política y financiera.
Una dinámica cada vez más preocupante
No caben dudas de que los números resultan muy inquietantes. En un contexto preocupante por la constante caída de las reservas del BCRA y la salida de depósitos -sobre todo en dólares-, la economista Marina Dal Poggetto sugiere que la presión de las próximas semanas será por "quién se va a hacer cargo de los costos".
En su último reporte, la consultora Eco Go -dirigida por Dal Poggetto- pinta un panorama cuanto menos complicado: "Faltan $245.000 millones y 1.400 millones de dólares" para cerrar las necesidades, ante los vencimientos de la deuda y el desvío fiscal, que para el balance anual estima en 1,3% del PIB.
Es decir: sin cumplir con la pauta de equilibrio fiscal que se postuló un año atrás, ni el desvío de medio punto avalado como máximo por el acuerdo con el Fondo Monetario.
Para Dal Poggetto, una de las economistas más escuchadas en la City porteña porque sigue al detalle las cuentas públicas, la autorización del FMI para utilizar los u$s7.200 millones que aparecían como "intocables" en las reservas, no modifica la preocupante dinámica.
No cambia el escenario porque, además de los vencimientos que se vienen, los analistas ya están haciendo las cuentas de lo que le vendrá al futuro Presidente.
En concreto: vencimientos de la deuda por la friolera de $869.000 millones y de u$s11.900 millones en los primeros seis meses de 2020. El global asciende, al tipo de cambio actual, a u$s29.200 millones, de acuerdo a las estimaciones de Eco Go.
Pasando en limpio: no hay manera de afrontar semejante cargos, bajo un contexto donde se encuentra vedado el mercado voluntario de crédito, y está virtualmente caído el acuerdo con el FMI.
Por eso mismo, en la City se formulan básicamente dos preguntas: en qué momento habrá un ajuste del "cepo", que restrinja aún más la salida de divisas. Y si, en algún momento, se hará necesario suspender los pagos de los vencimientos de la deuda.
Dal Poggetto se muestra pesimista sobre una posible coordinación entre Macri y Fernández a partir del lunes 28 (siempre que se constante en la realidad la expectativa electoral mayoritaria de que, finalmente, AF se convierte en Presidente electo).
"Difícilmente aparezca la cooperación y se destrabe el desembolso con el FMI, sobre todo si la dinámica se acelera y el BCRA se ve obligado a elegir entre contener la brecha cambiaria y el tipo de cambio oficial, frente a depósitos que reaccionan a la brecha", sugiere la economista.
Es muy interesante tomar nota del escenario imaginado por Dal Poggetto para este fin de año. Lo escribió en su último reporte: "En un intento por ponerle números a esta dinámica trabajamos con un dólar de $70 a fin de año, una brecha cambiaria de 50%, una inflación de 61%, una caída del salario real de 24% acumulada desde fines de 2015, tarifas en dólares 45% más altas que las de fines de 2015 -pero que se ubican al menos 40% por debajo de las consistentes con los contratos firmados por este Gobierno en ausencia de subsidios-, una caída del PIB de 3,8% en promedio consistente con una baja desestacionalizada del 4% acumulada en la segunda mitad del año y un tasa de desempleo en torno al 13 por ciento".
Detrás de esa estimación, como otras que circulan entre bancos de inversión y consultoras, se filtra algo del temor para el último bimestre del año: que las variables se vuelvan a desacomodar. Sobre todo el tipo de cambio, el oficial y los paralelos. Con el consiguiente salto de los demás precios de la economía.
Por ahora no hay ninguna señal de que Macri y Fernández vayan a coordinar una estrategia rumbo al 10 de diciembre. Mucho menos, que el candidato más votado plantee un plan de estabilización en caso de que gane las elecciones.
La Argentina, una vez más, entra en zona de definiciones. De las medidas que empiecen a tomarse el próximo lunes 28 dependerá si la crisis -que ya lleva un año y medio- vuelve a empeorar.
Claudio Zlotnik