https://mail.google.com/mail/u/0/?ui=2&ik=3ab76eea9c&view=att&th=1648a6d4d6c2fa40&attid=0.1&disp=safe&zw

Cavallo: El BCRA tiene que perfeccionar el control de cambios cuanto antes

Por Domingo Cavallo
El control de cambios ha sido introducido de manera muy deficiente. Si lo que se pretendía era atenuar el efecto inflacionario de la devaluación inducida por la expansión monetaria y la incertidumbre, bastaba con controlar el mercado cambiario comercial y dejar que todo el resto de operaciones se realicen en un mercado libre, sin restricciones.
Como hasta ahora, los exportadores estarían obligados a vender sus divisas en el mercado controlado y los importadores podrían comprar las que necesiten para sus pagos en ese mismo mercado. Este mercado tendría superávit comercial (que ya viene produciéndose desde hace varios trimestres). Ese superávit permitiría dar acceso a este mercado a los deudores en dólares del sector privado que deban atender vencimientos de obligaciones debidamente registradas y que hayan dado lugar a ingreso de divisas con anterioridad al establecimiento de los controles de cambio.
Quienes quieran comprar dólares para atesoramiento, para turismo y para transferencias al exterior de cualquier tipo que no sean pagos por importaciones, deberán recurrir al mercado libre. En ese mercado podrán venderse todos los ingresos de capital financiero, las divisas que gasten los turistas extranjeros que arriben al país y los fondos de quienes hayan ahorrado en Dólares y necesiten hacerse de pesos para sus actividades cotidianas.
El impacto de la política monetaria y de los anuncios con efectos sobre las expectativas se reflejará en este mercado y dará lugar a una brecha con el mercado controlado cuya magnitud indicará el grado de represión inflacionaria.
El funcionamiento de un mercado cambiario desdoblado, con permanencia de un mercado libre mucho más eficiente que el actual mercado del contado con liquidación, permitirá una transición más ordenada hacia una reunificación cambiaria cuando se haya logrado hacer desaparecer el déficit fiscal y se haya recuperado el crédito público. Mientras esto no ocurra, un mercado libre y unificado sería el conducto más aceitado hacia la hiperinflación.