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Beatriz Sarlo: “Macri fracasó porque creyó sus promesas”




En Diálogo con Longobardi, Beatriz Sarlo, una de las intelectuales más prestigiosas de la Argentina, que se destaca como autora de libros como “Borges, un escritor en las orillas” y “Escenas de la vida posmoderna: Intelectuales, arte y videocultura en la Argentina”. La política en una charla que atravesó temas como las elecciones, Macri, Fernández, Cristina, la economía, el peronismo, Bolsonaro y su similitud con Miguel Ángel Pichetto.







Acerca de por qué la Argentina está en crisis todo el tiempo y cuánto tiene esto que ver con la proscripción del peronismo en 1955:
“Los economistas tienen sus interpretaciones, que parecen todas bastante verosímiles. Sobre ellas no voy a entrar, está el libro de Historia económica de Korol, de Gerchunoff, hay interpretaciones. Desde el punto de vista político la interrupción de 1930 fue el primer golpe de Estado que tuvimos −el siglo XIX lo dejo porque hubo de todo en el siglo XIX− en el siglo XX, cuando después de la elección de Hipólito Yrigoyen y el voto universal y secreto, masculino, parecía que las cosas podían encausarse, viene el golpe del 30. Y a partir de ese momento las crisis políticas fueron periódicas, no es que a partir de ese momento vino el golpe del 30 y vino una dictadura hasta hoy; vino el golpe del 30 y después que salió el golpe vino una democracia hasta hoy: no. A partir de ese momento tuvimos crisis políticas periódicas y que quedaron irresueltas. Yo creo que la proscripción del peronismo en 1955 fue un error fatal del golpe militar que sacó al peronismo. El peronismo fue desalojado en 1955 por un golpe militar donde intervinieron civiles, o sea había un relativo acuerdo de las élites para sacar al peronismo, pero después proscribieron al peronismo. Lo proscribieron electoralmente, no se podía ni siquiera escribir en los diarios la palabra Perón, no se podía escribir: se decía el tirano prófugo, el tirano mesiánico. Esa proscripción fue fatal para la política argentina porque el peronismo tuvo que recurrir a todo tipo de alianzas: algunas iban en la dirección de su línea fundamental, otras la contradecían. Pero además creó un principio de resentimiento, el pueblo irredento, porque había sido proscripto, porque su líder había sido proscripto durante 18 años y ese pueblo no había votado con libertad durante 18 años. Entonces ahí ese fue un gravísimo error.”


Acerca de la baja continuidad institucional de la Argentina:
“Es un país de muy baja continuidad institucional Argentina. Si vos mirás a otros países, Uruguay por ejemplo, es un siglo XX relativamente estable. Y si vos mirás Chile después del golpe del 73, donde los militares y Pinochet sacan a Allende, después de la caída de Pinochet, de la derrota −que no cayó porque siguió en el Senado como senador−, tiene una relativa tranquilidad. Yo tengo una hipótesis, una sola, que es que hay algunos países donde los contratos políticos se cumplen. En la Argentina no se cumplen. Por ejemplo en Chile hay una alternancia entre los candidatos de la Concertación de un partido o de otro partido y esa alternancia se cumplió durante mucho tiempo, mientras fue necesaria, sin conflicto ninguno. Si eso hubiera sucedido en la Argentina en la primera transición, si hubiesen dicho que <habíamos pactado que te tocaba a vos, pero yo creo que me toca a mí, porque yo tengo mejores circunstancias para gobernar…> No se cumplen los pactos políticos, no se han cumplido los pactos políticos, y eso crea inestabilidad democrática aunque no vengan ni militares ni golpes de Estado.”


Sobre su definición de “banal” del presidente Macri y por qué Bolsonaro no lo es ni tampoco Miguel Ángel Pichetto:
“Ojalá fuera banal Bolsonaro. Tiene ideas muy fijas y precisas, alguien que es racista, alguien que no le importa el cambio climático, alguien que no le importan los pobres de Brasil no es banal, sino que tiene ideas muy precisas: es peor que banal. Banal es cuando tus ideas pesan muy poco incluso en tus propios comportamientos. Cuando decimos banal de un político es porque sus ideas son tan livianas que pesan muy poco e incluso en la moderación de su propio comportamiento y del comportamiento de sus grupos y que no recibe otras ideas porque le resulta muy complicado integrarlas. Por eso yo no diría que Bolsonaro es banal, como no diría que Pichetto, que repite las mismas cosas que dice Bolsonaro −está en contra de la inmigración, dice que hay que echar a todos los peruanos, etcétera− es banal. A mí me puede parecer que eso que dice Bolsonaro está mal, es antiético, pero no es banal: te amenaza de una forma que lo banal no te puede amenazar. Lo banal te puede amenazar de una manera dormida, que te lleve algún aburrimiento, que eso es más bien lo que Macri despierta. Pero Bolsonaro no. Yo temo a Bolsonaro y temo que los fracasos de gobiernos como el de Macri conduzcan a cierta radicalización de ultraderecha en Argentina. Que además puede tener la radicalización de Bolsonaro, tiene consecuencias mundiales. Argentina por suerte no va a tenerla porque no tiene el Amazonas. Pero el desprecio que Bolsonaro siente por la cuestión climática puede tener consecuencias mundiales: siente desprecio por los incendios del Amazonas, le parece que lo que hay que hacer es buscar un indígena incendiario, a un señor que está cortando un árbol: no tiene la menor idea. Me da mucho miedo esa derecha.”

Por qué cree que fracasó el gobierno de Mauricio Macri:
“Primero porque creyó en sus propias promesas. Fui a cubrir el último debate presidencial, Scioli-Macri. Y creyó en serio que la inflación era un problema que se solucionaba en tres meses, que cuando él fuera presidente iban a llegar brotes verdes, que nos íbamos a quedar todos verdes de la cabeza a los pies, inversiones. El creyó en sus propias promesas, tanto las creyó que tres meses después de asumir se fue a Davos, donde no consiguió nada, ni un céntimo, pero se fue a Davos creyendo en efecto que iba a volver de Davos y le iban a cobrar sobrepeso en la aerolínea por todo lo que traía de inversiones a la Argentina. Primero tenía un diagnóstico muy malo, no sé quién se lo habría pasado, tenía un diagnóstico muy malo. Segundo, él creía en ese diagnóstico: no tenía una relación cínica con su diagnóstico, no era un mentiroso cínico <ahora voy a decir que viene los brotes verdes cuando sé que no va a haber brotes verdes>, tenía una relación de confianza en su diagnóstico. Después quería que las cosas se solucionan mucho más rápido: si la inflación de cualquier país se solucionaba en tres meses estaríamos en un mundo en el que Dios realmente nos hubiera deparado una bendición. Todo su diagnóstico era defectuoso.”

Sobre la importancia de tener un ministro de Economía de primera línea y el error de Macri de sacar a Alfonso Prat Gay:
“Yo creo que ningún país necesita un ministro de Economía de segunda línea. Ningún país se anima a tener un ministro de Economía de segunda línea, salvo que quiera caminar por la segunda línea. Entonces, con todo respeto que uno puede tener, ministro de segunda línea no va. Cuando él se desprende de Prat Gay, que es un gran economista y que había sido exitoso en varias experiencias anteriores, hace ya una catástrofe económica que se avecina, que uno podría atribuírsela a Marcos Peña. Dicen que fue Marcos Peña el que lo echó a Prat Gay, pero si Macri permitió que su Jefe de Gabinete echara a alguien tan importante en la economía, es porque no se daba cuenta de lo que estaba pasando.”

Acerca del libro “Sinceramente” de la expresidente Cristina Fernández:
“Quien me dice que leyó esas quinientas páginas miente: son ilegibles. Lo primero que hice fue comprarlo. Volví a mi estudio y lo abrí. Es muy difícil atravesar y eso marca, en un pequeño análisis literario rápido, el autocentramiento de Cristina, porque ese libro no tiene ningún modelo de los modelos conocidos de los libros de presidentes. En Estados Unidos hay varios modelos conocidos de libros de presidentes, se sabe cómo se hace un libro de presidente que ya no es presidente, de expresidentes. Ese libro está autocentrado y la editaron en el sentido de que le sacarían dos repeticiones, pero es una edición de sus discursos de alguien que realmente funciona su discurso. Ella grabó y la editaron así, es decir que el autocentramiento no es modelo para mí. No dijo <a ver, ¿cómo son los libros de presidentes que terminaron en Estados Unidos, como es el libro de Michelle Obama?>. No, eso no existe, no podía existir. Por supuesto en la Argentina armás un grupo de cinco periodistas y editores que te hace un libro perfecto. Decís: este es mi modelo, síganlo. Ahora el autocentramiento de Cristina le impide seguir, incluso, caminos que la favorecerían. Yo no creo que nadie pueda haber llegado al final de ese libro. Y tiene algunas vulgaridades que son insostenibles. Dice: <esta crisis la resolvimos de este modo. Mamita mía>. Entonces, cuando uno llega al <Mamita mía> uno dice: pasé al lenguaje del sainete, al lenguaje del teatro popular. Ningún editor se atrevió a decirle: <señora, mejor Mamita mía no lo ponga>.

Sobre Alberto Fernández:
“Yo lo conozco, es un tipo muy inteligente que supo retirarse en su momento. Él se retira después de la crisis con el campo cuando ve que el gobierno de Cristina no va a negociar y que piensa, supongo porque no es que lo que lo conozca, que esta es una oportunidad para rearmar alguna zona del justicialismo que sea todo lo contrario de Cristina. Yo no estoy diciendo para nada que esto está acordado con Cristina, esto es más bien lo que yo pienso que él podría hacer. Y si lo hace pasaría a la historia al rearmar una zona del justicialismo que tenga su elemento populista carismático pero subordinado, su veta democrática muy fuerte, su base social la conserve y su dimensión redistribucionista la conserve. Vos dirás esto es muy difícil. Yo creo que sí, es muy difícil, pero creo que es un hombre que tiene 60 años así que piensa que tiene 15 años por delante. Entonces Fernández piensa, con razón, que está comenzando su última etapa política pero que esa etapa es larga. Si tiene 60 puede ser larga, no un solo período presidencial. Él se ve obligado, si no quiere terminar fracasando como fracasaron otros, a hacer un buen gobierno y yo creo que tiene la inteligencia para poder hacerlo. Ahora hay que ver quiénes pueden colaborar en eso, sobre todo que economistas pueden colaborar y quiénes pueden bajar su orgullo, su autocentramiento, para colaborar en eso.”




CNN