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5 tips para aprovechar el "dólar barato"

Especial de Nicolás Litvinoff para el diario La Nación.
Hace menos de un año publicamos en este espacio la nota “Finanzas Personales: dos claves para sobrevivir en la economía de la marmota“. Allí, hacíamos alusión a la película El Día de la Marmota, donde Bill Murray interpreta a un meteorólogo atrapado en un ciclo de tiempo donde el mismo día se repite una y otra vez. Nuestro objetivo era graficar el carácter reiterativo de la economía argentina y sus ciclos que conducen, como alguna vez titularon Gerchunoff y Llach, de la ilusión al desencanto.
Pues bien, ahora estamos nuevamente en uno de esos ciclos conocidos como “dólar barato”: por motivos políticos, el gobierno de turno decide congelar el tipo de cambio durante un período de tiempo determinado y distorsionar los precios de la economía hasta que la presión se vuelve insoportable y la tapa de la olla salta por los aires con una devaluación de esas a las que no nos podemos acostumbrar a pesar de su reincidencia.
Como en las finanzas personales siempre existen los salvavidas, en la columna de hoy repasaremos 5 tips para aprovechar el dólar barato, a sabiendas de que estamos ante una situación transitoria frente a la que conviene actuar con cautela.
1) Invertir en pesos ponderando la liquidez
Aprovechar las tasas altas siempre es una tentación. El principal inconveniente es que no sonará ninguna alarma para avisarnos a tiempo que las condiciones están por cambiar y que se viene otra disparada del dólar. En consecuencia, la opción más inteligente remite a inversiones donde, además de conseguir buenas tasas, podamos hacernos del capital inmediatamente en caso de que comience una nueva corrida cambiaria. Los Fondos Comunes de Inversión money market ofrecen intereses semejantes a los plazos fijos y la ventaja de disponer del dinero al momento de solicitarlo, mientras que los fondos de renta fija en pesos suelen brindar un rendimiento algo mayor con liquidación de posiciones en 24 horas. También las fintech como Mercado Libre y Afluenta ofrecen opciones semejantes. En el primer caso, el saldo a la vista ya cuenta con un interés constante (siempre que el usuario lo autorice) que hoy roza el 50% anual, mientras que en el segundo el rendimiento de la inversión puede llegar al 73% y el inversor cuenta con la posibilidad de vender su posición en un mercado secundario para hacerse de los fondos. En todos los casos, son opciones superadoras del tradicional plazo fijo: ofrecen ganancias superiores con un plazo de inmovilización sensiblemente menor.
2) Adelantar la compra de pasajes al exterior
Si la idea es viajar al exterior en las próximas vacaciones de verano, este es el momento indicado para comprar el pasaje aéreo y reservar el alojamiento. Por un lado, el tiempo que resta para concretar el viaje y la crisis que atraviesan muchas empresas del sector, sumada a la apertura del mercado aeronáutico, abaratan el pasaje. Por el otro, el dólar planchado ofrece la posibilidad de pagar en pesos un precio razonable, más aún si contemplamos la posibilidad de que la divisa se despierte antes o después de las elecciones primarias de agosto o de las generales de octubre. Si la operación resulta satisfactoria, las vacaciones se disfrutarán doblemente.

3) Comprar en cuotas a tasa subsidiada bajo determinadas circunstancias
La semana pasada analizamos las condiciones que pueden hacer del plan de compras en cuotas a tasa subsidiada Ahora 12 un buen negocio para el tenedor de tarjetas de crédito. Lo importante pasa por ponderar más la evolución de nuestros ingresos a futuro que la inflación pasada a la hora de comprar. Acumular deuda en principio barata no es un beneficio si aún no se saldaron deudas caras (por tasas altas). Además, debe compararse el precio financiado con el que proponen para el mismo producto otros comercios que cobran en efectivo. También, el costo administrativo de la tarjeta y su renovación, puesto que un pago en cuotas nos obliga a mantener el plástico durante un tiempo prolongado. Si las cuentas dan a favor, entonces el dólar planchado representará una excelente oportunidad para tomar deuda en pesos a tasa subsidiada.
4) Para los más osados: animarse al carry trade
Aquellos inversores con baja aversión al riesgo pueden considerar la posibilidad de vender parte de sus dólares y al mismo tiempo comprar ese monto a futuro (por ejemplo, a 3 meses) en el mercado Rofex. Con los pesos obtenidos de la venta, buscar inversiones con tasas altas como las vistas en el tip 1. De esta manera, quedarán a resguardo (cubiertos, en la jerga financiera) de una eventual devaluación que dinamite los rendimientos en pesos. Siempre que las cuentas cierren de antemano, esta operación permite obtener buenos rendimientos en moneda dura porque al final de la apuesta el inversor volverá a hacerse de los dólares mediante su compra a futuro. Se trata de una práctica habitual de operadores e inversores sofisticados.
5) Comprar en el exterior “puerta a puerta”
Meses atrás, con un dólar al alza y límites de compra muy bajos, el sistema para comprar productos en el exterior de manera online y solicitar su envío a domicilio era considerado prohibitivo. Ahora las cosas son distintas gracias a una serie de medidas oficiales que permiten realizar 12 compras anuales por hasta 50 dólares cada una y no se requiere ingresar en la página web de la AFIP ni contar con clave fiscal ni concurrir físicamente a la Aduana. Mientras dure el dólar barato, esta simplificación vuelve atractiva la búsqueda de productos fuera de nuestras fronteras. Todo indica que lo mejor es aprovechar el momento antes que arriesgarse a una estabilización duradera del dólar, más con elecciones en el horizonte y programas económicos que no apuntan a sujetar a la divisa por mucho tiempo.
Conclusión
Es imposible asegurar que seguimos inmersos en la lógica de la marmota, aunque nuestra historia económica nos hace pensar que, antes o después de la contienda electoral , el dólar retomará la senda alcista con las consecuencias que ya conocemos para nuestro poder adquisitivo y nuestros ingresos en pesos. Por eso, además de advertir que en Argentina toda calma tiende a ser pasajera, desde aquí proponemos, una vez más, pasar a la acción y aprovechar el momento.