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Preocupación en el mercado por el efecto descalce de las subastas de dólares

A pesar de la celebración oficial por el descenso de 65 centavos en el tipo de cambio en su primer día de intervención cambiaria, el mercado ya se muestra muy preocupado por el efecto descalce que tendrán estas subastas.
Es que mientras el Tesoro se desprende de divisas a una cotización que esta jornada promedió los $41,60, nadie sabe a qué precio deberá reponerlas, sobre todo teniendo en cuenta el complejo panorama que se avecina a raíz de la incertidumbre electoral.
En el mejor escenario, si el dólar se ubica en el piso de la banda hasta fin de año -suponiendo que el Banco Central ratifica el ritmo de evolución del 1,75% de la zona de no intervención- cotizará a $46,046, es decir, un 10,63% más que los $41,62 del cierre mayorista de hoy.
Siguiendo esta premisa, el Gobierno podría colocar a plazo fijo los pesos que obtenga como contrapartida de los dólares que venda, a una tasa de retorno efectiva del 34,87% por los ocho meses que le quedan de mandato, de acuerdo a lo que actualmente paga el Banco Nación. Así, de acá a fin de año tendría una ganancia del 22% en dólares frente a la tasa de interés del 5% anual que le cobra el Fondo.
El problema es que ni los más optimistas llegan a soñar con un futuro semejante. El caso más probable según los analistas es que el tipo de cambio se dispare. En caso de llegar a la zona del techo de la banda de no intervención (que bajo el mismo supuesto sería de $59,41), arrojaría una pérdida del 5,5% en dólares además de pagar la tasa de interés del 5% anual.
"La posibilidad de descalce existe. Vos estas tomando deuda en dólares para pagar gastos en pesos, cuando hoy el Tesoro no tiene problemas para tomar deuda en pesos. Además, estos 60 millones diarios en un contexto de nerviosismo local o internacional no te sirven para nada", subrayó el analista financiero Christian Buteler.
Pero al mismo tiempo, uno de los aspectos que causa más ruido en el mercado es la fragilidad que esto ocasiona en el programa financiero del 2020. De hecho, la modificación del acuerdo con el FMI anunciada en septiembre del 2019 -donde se amplió el monto del préstamo- tuvo como objetivo blindar los compromisos tanto para este como para el próximo año. "Acá hay una gran desconfianza y duda a futuro de cómo se van a honrar las deudas", agregó Buteler.
"Tenes un tema de trade off entre estabilidad cambiaria y riesgo país si empezas a tener problemas para refinanciar las Letras de corto plazo y no llegas a cumplir con el objetivo de equilibrio fiscal antes de intereses. El sobrante de US$9.600 millones de dólares que ya empezó a vender el Tesoro supone que el ratio de refinanciamiento de las Letes en dólares se mantiene en 46%, lo cual será todo un tema cuando se coloquen Letes con vencimiento en 2020 con bonos que para esa duration rinden en torno a 14%, y que se cumple con la meta de equilibrio fiscal, algo muy difícil por cómo viene la recaudación", indicó Federico Furiase, director de la consultora Eco Go.
Lipton, el nuevo culpable que encontró el Gobierno para justificar la suba del dólar 
"De cara a los próximos meses y especialmente durante 2020, se producirá, de no mediar un cambio drástico en el mercado internacional de capitales, un faltante de dólares en el mercado de cambios debido principalmente al comportamiento de la cuenta capital", aseguró el CEO de Analytica, Rodrigo Álvarez.
Ahora, esos 9.600 de dólares que habían sido girados por el Fondo para conservarlos de manera precautoria para el 2020, se destinarán a abastecer una demanda de divisas que de todos modos estiman resultará insuficiente. A modo de comparación, en la corrida del año pasado, los picos de venta del Central para contener el billete llegaron a los 1.500 millones de dólares.
Esto fue motivo de grandes discusiones dentro del Directorio del FMI, donde los representantes de Alemania, Francia, Bélgica y Holanda sostenían que desembolsar esa suma para financiar el atraso cambiario podía ser interpretado como un apoyo electoral partidario y no una tradicional asistencia a un país, sobre todo en un año electoral donde los europeos dudaban de la rigurosidad fiscal argentina.
Si bien finalmente se autorizó la realización de las subastas, se prohibió categóricamente intervenir con sumas mayores a las mencionadas y ni siquiera el viaje de Dujovne a Washington pudo convencer a David Lipton, el número dos de Lagarde.
A su vez, estas internas en el Board se trasladaron a todo el staff del Fondo, que a estas alturas mantiene una relación cada vez más conflictiva con las autoridades argentinas. "En estos momentos hay tolerancia cero con Macri", comentó a este medio una fuente de habitual diálogo con Cardarelli.


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