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En ninguna encuesta Macri lograría un 2do. mandato, y Lavagna le "come" votos

Jaime Durán Barba y Marcos Peña han fracasado, también, en mantener a Mauricio Macri en un escenario confortable para su reelección. El Presidente se encuentra en una situación harto difícil, las balas de la realidad perforan su imagen a diario y si la próxima ola de encuestas confirma el anticipo de marzo que sus posibilidades siguen en baja, Cambiemos tendrá que comenzar a afrontar la realidad de la posibilidad de no reelección de Macri. El relato de Claudio Chiaruttini es dramático pero realista: en un escenario tan crítico, tampoco la oposición se encuentra a la altura de los acontecimientos aunque Roberto Lavagna, con performance muy modesta, ya le devora voluntades al oficialismo.

El Gobierno de Mauricio Macri perdió la capacidad de respuesta ante la crisis socioeconómica. Así quedó demostrado el miércoles 27/03, cuando se dieron a conocer los datos oficiales sobre Pobreza e Indigencia y lo único que atinó a hacer la Casa Rosada, ante el inmenso salto que dieron ambos indicadores, fue colocar a los ministros de Desarrollo Social y Salud y Producción y Trabajo, Carolina Stanley y Dante Sica, respectivamente, a “empatizar” o “confortar” a los afectados por la profundización de la crisis.
Fue una conferencia de prensa sin sentido. La ministra de Desarrollo Social y Salud no hizo ningún anuncio sobre desarrollo social o salud; en tanto que su par de la cartera de Producción y Trabajo, lo poco que habló sobre producción y trabajo fue asegurar que las empresas relacionadas con las nuevas tecnologías crearon 30.000 puestos de trabajo. Si se buscaba “estar cerca” de las víctimas de empobrecimiento y pauperización, el Gobierno de Mauricio Macri quedó a años luz de distancia, en el espacio profundo e insondable de la ceguera política.
Desde haces meses que la Casa Rosada, todo el Gabinete, los economistas y cualquiera que camina la calle; sabía que los datos del INdEC sobre Pobreza e Indigencia iban a ser mucho peores que los anunciados en Diciembre 2018. Sin embargo, no fueron capaces de anunciar algunas medidas, alguna política pública, algún aumento en los planes sociales o pago de una “cifra por única vez”, como para trata de mostrar que hacen algo por mejorarles la situación social y alimentaria.
No se puede argumentar que como el Presupuesto 2019 fija la meta de “Déficit 0” exigido por el Fondo Monetario Internacional, no se pueden otorgar aumentos o “cifras por única vez” a aquellos que son pobres e indigentes, dado que el propio acuerdo con el organismo multilateral tiene un articulado que permite desvíos presupuestarios con fines sociales. Pero no dieron nada, ni siquiera un aumento de cuotas con la Ahora 12.
Quizás, algún “macrista puro”, con mucho poder en la Jefatura de Gabinete, pueda decir que los pobres e indigentes no votan “Cambiemos” y que no vale la pena aumentarles los subsidios o darle cifras adicionales de dinero porque, a la larga o a la corta, van a terminar votando al kirchnerismo. Si van a medir todo en réditos electorales, sin entender que estamos hablando de seres humanos, va a ser muy sano que pierdan la próxima elección. No porque haya seguridad que venga alguien mejor, sino para darle una lección a cierta clase dirigente que no entiende que con 32% de pobres y casi 7% de indigentes, no se pueden hacer los distraídos.
    
Ayudar a un pobre o indigente no es ser populista. En la emergencia, y ya nadie niega que estamos en medio de una emergencia económica y social, se deben tomar medidas excepcionales. Es cierto que 70% del Presupuesto Nacional va a algún tipo de Gasto Social (desde jubilaciones y subsidios a pago de salario de empleados públicos y efectivos de Fuerzas Armadas y de Seguridad), pero queda claro que, pese a este inmenso uso de recursos nacionales, los niveles de pobreza e indigencia no se modifican, dado que estamos en las mismas cifras porcentuales que Diciembre de 2015.
Es cierto que el 32% de pobres y casi 7% de indigentes no son “creación” de Mauricio Macri. La Argentina no crece hace 10 años, el kirchnerismo y el macrismo han resultado ser pésimos para la economía y para el entramado social. Y, lo peor, es que los candidatos a Presidente de la Nación de las tres fuerzas que encabezan las intenciones de votos, han formado parte o del macrismo o del kirchnerismo.
Supongamos que en “Cambiemos” son candidatos Mauricio Macri, Martín Lousteau, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Todos tuvieron mayor o menor grado de participación en la crisis actual. Lo mismo pasa con Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa, Roberto Lavagna, Miguel Ángel Pichetto, Juan Manuel Urtubey, Agustín Rossi y Axel Kicillof por “Unidad Ciudadana” y “Alternativa Federal”.
Se pueden establecer argumentos para sacar alguno o alguna de la lista, pero lo cierto es que todos han apoyado los errores económicos de los gobiernos en los que participaron. En su momento, no los criticaron. Si lo hicieron, fue una vez que se alejaron de sus puestos o fueron expulsados de sus respectivos gobiernos. Con esos antecedentes, es lógico que aquellos que tienen pesos en cartera los conviertan en dólares y los saquen de la Argentina. La salida de dólares, es política, no económica.
Vencer la desconfianza será el gran trabajo del candidato que quiera ser elegido Presidente de la Nación. Entonces, crear confianza es más importante que controlar las redes sociales, ganar provincias, hacer acuerdos o anuncias proyectos de Ley que nunca serán, ni siquiera, tratados en alguna comisión parlamentaria y, menos, en los recintos.
Entonces cabe una pregunta: ¿Están creando confianza los principales candidatos presidenciales?
En principio, Mauricio Macri va por el camino contrario, dado que además de perder intención de voto, imagen positiva y capital político, está comenzando a perder uno de sus mayores atributos, uno que lo llevó a la Casa Rosada hace tres años medio: La credibilidad. Un valor, que le hizo ganar el debate ante Daniel Scioli, por ejemplo.
Tanto prometer “brotes verdes” y “lluvia de inversiones” que nunca llegaron, tanto minimizar la crisis, tanto asegurar que “estamos mal, pero vamos bien” y tantas medidas tomadas en contra de los intereses y el bienestar de los ciudadanos, a Mauricio Macri, la credibilidad se le está escurriendo entre los dedos. Más, si ahora realiza un “acting” de “calabrés enojado”, cuando la opinión pública pide respuestas serias y contundentes.
Es natural que cuando las cosas van mal, la credibilidad del líder de turno se desgaste. Para eso se toman medidas para neutralizar la caída o revertirla. Al contrario, Mauricio Macri sigue mostrando un “relato” alejado de la realidad, voluntarista y carente de soluciones. Recién asumido, casi no tenía impacto en la imagen, intención de voto o capital político; pero cuando la situación empeora y la “Luna de Miel” con la ciudadanía se acaba, el resultado de sostener este discurso se potencia, en forma negativa.
Es cierto que un grupo sólido de 25% de los votantes siguen creyendo fielmente en Mauricio Macri. Es el núcleo duro. Sin embargo, sólo con el núcleo duro no se ganan las elecciones. Y menos, esta que se viene. Lo mismo le ocurre a CFK. A lo largo de 8 años, ella tuvo un discurso duro, híper ideologizado y tan alejado de la realidad como el “relato” macrista. Sin embargo, el resultado fue dejar un país en default, sin crédito internacional, con 32% de pobres, casi 7 años de recesión, inflación creciente, cepo cambiario, cepo importador, dólar subvaluado y decenas de temas más.
Hoy, Mauricio Macri y CFK hablan a una “feligresía” que los votarían aunque no hablaran nunca más. Ni siquiera están tratando de hacer esfuerzos por seducir a los votantes “independientes”. Hasta ahora, si ganan, Mauricio Macri promete cuatro años más de Marcos Peña y Nicolás Dujovne; y CFK promete cuatro años más Axel Kicillof, Agustín Rossi, Alberto Fernández y Fernanda Vallejos.
Prometer cuatro años más de los mismo que hoy vivimos o cuatro años más de lo malo que vivimos es la fórmula perfecta para que Roberto Lavagna crezca en interés del “Círculo Rojo” y una parte de los votantes “independientes” o “desilusionados” del macrismo. Sin embargo, la Argentina de 2019 no se parece en nada a la Argentina de 2002, por lo cual, el supuesto “milagro” protagonizado por el ex dueño de “Ecolatina”, no pasa de ser parte de la campaña para instalar su candidatura.
    
Y las perspectivas son peores: Dada la inflación acumulada entre Enero y Marzo, los Índice de Pobreza e Indigencia van a ser peores cuando se mida el 1° Trimestre de 2019. Pero como tampoco se espera que baje la inflación de Abril, Mayo o Junio, cuando se mida el 2° Trimestre de 2019, los valores de pobreza podrían estar cerca o superando el 40% y la indigencia, 10%. Por suerte, para el Gobierno y la candidatura de Mauricio Macri, cuando se lleva a cabo la votación no se conocerán los datos de Pobreza e Indigencia actualizados al 30 de Septiembre; sino, casi con seguridad, no habría necesidad de tener que ponerse a contar los votos.
Hasta acá, salvo un inicio levemente positivo, las políticas monetarias y cambiarias de la actual conducción del Banco Central, con Guido Sandleris a la cabeza, han fracasado.
No evitaron que la inflación suba, al contrario sube más.
No han evitado que el peso se devalúe, al contrario, se devaluó más.
Quizás, sobrecumplan la metas monetarias, pero paralizaron la economía, la producción, el consumo e impulsaron la destrucción de puestos de trabajo y fuentes de empleo.
Comenzaron con tasas de 74% y se vuelven a acercar a tasas del 74%. En el medio, reemplazaron la “bomba” de las Lebac por la “bomba” de las Leliq y si bien sostienen que dejaron de imprimir moneda, lo siguen haciendo (al comprar divisas) y crean la expectativa de impresión de moneda para poder cancelar las tasas de las Leliq.
Si bien economistas de la talla de Juan Carlos de Pablo hace semanas advierten que las políticas monetarias y cambiarias tendrán efectos negativos. Pero esta semana, se sumó Ricardo Arriazu, que pocas veces habla públicamente de economía local y, cuando lo hace, todos escuchan atentamente. ¿Qué se necesita en la Casa Rosada o el Banco Central para que entiendan que están recorriendo un camino erróneo?
Pese a las dudas que despierten las encuestas, todas coinciden que Cambiemos está amesetado en la intención de voto, en el mejor de los casos; que Unidad Ciudadana se acerca a su techo teórico y Alternativa Federal se congeló cerca del 17% de intención de voto, salvo Roberto Lavagna, que pese a que no confirmó su candidatura, muestra tendencia –pobre, por ahora- a crecer (y comienza a “comerle” votantes al macrismo).
La falta de reacción del Gobierno ante el aumento de la Pobreza e Indigencia, indigna. Pero seguro ya habrán tomado nota de que ninguna encuesta, hoy, sostiene que Mauricio Macri va a tener un segundo mandato. Quizás, de esta dura realidad, sí se den cuenta. Una suerte que no tienen ni tendrán los nuevos pobres e indigentes.


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