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Espert: "Este Gobierno es parte del problema y no de la solución"

LO AFIRMÓ EL ECONOMISTA Y PRECANDIDATO PRESIDENCIAL EN DIÁLOGO CON ÁMBITO FINANCIERO - Aseguró que "Argentina va a seguir fracasando inevitablemente si sigue haciendo lo mismo", al tiempo que remarcó: "Si soy gobierno, me tengo que sentar con el FMI para pedirle más plata de la que va a desembolsar".


Luego de denunciar en La Argentina Devorada, su primer libro, a las corporaciones que sumieron al país “en la decadencia en los últimos 70 años” -conformada por empresarios prebendarios, sindicalistas y políticos- el economista y precandidato presidencial por el Partido Libertario, José Luis Espert, lanzó su segunda obra, La sociedad cómplice. Allí se empeña en identificar los “mitos económicos” que consume la sociedad y que la hacen partícipe de los problemas reales que tiene el país, los refuta y propone ideas para que la economía “funcione definitivamente”.
El consultor de empresas devenido en político ratificó su deseo de llegar a las elecciones presidenciales de octubre y en ese contexto, afirmó que “Argentina necesita menos impuestos y costos laborales más bajos”. Asimismo, defendió las consignas del libre comercio y una drástica reducción del gasto público para poder bajar la presión impositiva.
“Vivir en la Argentina no es fácil. Trabajás más de la mitad del año para pagar impuestos. Te obligan a comprar carísimo. Tu salario es una miseria y se evapora con la inflación. Te ofrecen servicios públicos del Tercer Mundo. No caminás tranquilo por la calle porque pueden robarte el celular, que igual te sirve de poco porque la señal es pobre. Dormís mal, preocupado por tus hijos. Te cortan la calle cuando vas a trabajar. Los sindicalistas que dicen defenderte viven como magnates y los políticos que dicen cuidarte amasan fortunas. Los empresarios que dicen darte trabajo producen bienes malos que te cobran a precio de oro. Nuestra moneda perdió trece ceros en 22 años. La culpa es nuestra porque compramos mitos: el déficit fiscal, el peronismo, la hiperinflación, el Rodrigazo, la crisis de 2001, las jubilaciones, entre otros”. Así presenta Espert su último ensayo, en el que además propone refutar esos mitos dando cuenta de los lugares comunes desde donde se construyen, para desmontarlos con argumentos.
Periodista: ¿Que lo motivó a escribir el libro La sociedad cómplice?
José Luis Espert: Primero creo que todos somos dueños de nuestro destino. No creo que venga dado por terceros. Uno lo va construyendo con las cosas que hace hoy. Por lo tanto, creo que si hay una sociedad que hace por lo menos un siglo está haciendo mal las cosas con resultados catastróficos en los últimos 70 años, claramente es responsable de lo que le pasa. No hay devoradores, sin devorados. Y no hay devorados sin devoradores. El nuestro es un problema sistémico, no solo del lado de los devoradores (empresarios prebendarios, políticos y sindicalistas). Por eso a este sistema le faltaba una pata, el accionar cómplice del devorado. Es como el síndrome de Estocolmo: a la larga hemos desarrollado una suerte de empatía con el que nos secuestró. Argentina vive en democracia hace 36 años afortunadamente. Y en esos años hemos sufrido las dos peores crisis de toda la historia de nuestro país, como fueron la hiperinflación y la crisis del 2001-2002. Con la sociedad votando nos hemos dado las peores crisis de la historia. Entonces, ¿cómo no pensar que somos responsables?
P.: ¿Por qué un país de “piedra” como Japón crece y uno con la riqueza natural que tiene Argentina no lo puede hacer por lo menos hace 10 años?
J.L.E.: En 70 años, Japón salió de las cenizas y se transformó en potencia mundial y Argentina, de ser top ten mundial, se transformó en un caso arquetípico de atraso, deterioro y decadencia. El primero fue arrasado durante la Segunda Guerra Mundial y hoy es potencia. Nosotros recorrimos el camino inverso. ¿Por qué? El problema es la cabeza. Japón es una isla de piedra prácticamente. Argentina tiene todos los recursos naturales.
P.: ¿Cuál de todos estos mitos que describe en su libro cree que es el principal a corregir?
J.L.E.: El de la industria. Yo le asigno una importancia crítica a nuestro rechazo al libre comercio.
P.: ¿Cuáles son las características de una apertura bien hecha?
J.L.E.: Si uno devalúa fuerte cuando abre la economía, si baja el gasto público bajando impuestos, si le agrega una reforma laboral dándole mucha flexibilidad al mercado de trabajo, esas aperturas económicas son muy exitosas. Ahora, acá en Argentina, cuando se hizo, se hizo mal. Porque lo que no cambia es el modelo. La economía a la larga es cerrada, el gasto público elevado, el déficit alto, sumado a leyes laborales de la época de las cavernas. Todo eso no cambia. Eso es lo que está de fondo. Cualquier cambio es un atisbo. A la larga volvemos a la misma situación. Por ejemplo, desde 1968, cuando se firmó el primer acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, hasta hoy, hubo 27 acuerdos con el organismo. Son 27 acuerdos en 50 años de fracaso. Por eso yo creo que este Gobierno es parte del problema y no de la solución. Es parte del sistema que nos devora. No es que es un inocente actor que tropezó con una piedra.
P.: En su último libre sostiene que los países que comercian prosperan. ¿Cuáles son aquellos a los que habría que imitar?
J.L.E.: El comercio es prosperidad. Los países que comercian, para tomar algunos que fueron emergentes y hoy son ricos, son Canadá, Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo. Hoy tienen cuatro veces nuestro ingreso per cápita. Más cerca en el tiempo, está el caso de Chile. Y también el de Perú. La experiencia de hacer aperturas económicas bien hechas es categórica. La competencia es prosperidad. Pero la apertura del Mercosur ha sido completamente trucha.
P.: ¿Cuáles son sus principales propuestas de campaña?
J.L.E.: Lo que vengo sosteniendo hace 25 años. Argentina va a seguir fracasando inevitablemente si sigue haciendo lo mismo. Sólo va a tener prosperidad, a la larga, si hace los cambios que hay que hacer. Si no tira a la basura la sustitución de importaciones, implanta un régimen de total libre comercio con el mundo, si no baja el gasto público para bajar impuestos y que nos tengamos déficit, si no derrumba el edificio laboral que construyó Perón de la mano de la carta de trabajo de (Benito) Mussolini, vamos a seguir fracasando. No hay solución dentro del sistema, hay que cambiar el sistema.
P.: Teniendo en cuenta que uno de los principales ejes de este Gobierno fue bajar la inflación, algo que no logró-, ¿cuál sería su plan antiinflacionario?
J.L.E.: Argentina tiene que crecer para que haya demanda de dinero. Hoy el Gobierno se equivoca en sostener “emisión cero” pero con una economía estancada, donde la demanda de dinero se cae, y con un ajuste de tarifas y de precios no regulados absolutamente inconsistente con la “emisión cero”. Si usted quiere que la emisión cero baje la inflación en serio, tiene que tener una política de ingreso y salarios mucho más austera, mucho más dura.
P.: ¿Si llegase a ser Gobierno este año, qué haría con el FMI?
J.L.E.: Y me tengo que sentar a pedirle más plata de la que va a desembolsar en el programa actual. Haría un nuevo acuerdo con más desembolsos de dinero. Para no tener que estresar tanto el programa financiero. El FMI en esta oportunidad ha apoyado a un gobierno más que al país. Si hubiera apoyado a la Argentina, hubiera dejado algo de dinero para desembolsar en 2020/2021. Dejó muy poco, casi nada. Y el 80% se desembolsa a fines de este año.
P.: ¿Este Gobierno nunca lo llamó para colaborar?
J.L.E.: No, nunca. Y están en todo su derecho de hacerlo.
P.: ¿Por qué decidió participar en política?
J.L.E.: Porque veo que se abrió una oportunidad para dar en el debate de la gran pantalla nacional que son las elecciones presidenciales, estas ideas, que son las del sentido común. El miedo que provoca en la gente Cristina (de Kirchner) y la gran decepción que ha sido (Mauricio) Macri para la sociedad, ha golpeado mucho la clase política tradicional. La gente está muy decepcionada. Entonces me parece que hay una hendija por la cual meterse. Soy un verdadero outsider de la política. La gente cuando me escucha entiende que yo le hablo de igual a igual.
P.: ¿Cuáles son las principales proyecciones que hizo para este para el dólar, la inflación y la actividad económica?
J.L.E.: Las proyecciones que puedo hacer hoy son un flan. Para tener una visión clara de ellas, uno debería saber con algo de certeza qué va a pasar en las elecciones. Me parece muy diferente un escenario en el que Cristina (de Kirchner) va a segunda vuelta, de otro en el que pinta para ganar en primera vuelta. Pero en términos generales, creo que vamos a tener un año recesivo de nuevo. La economía vuelve a caer este año. La inflación va a estar por encima del 23% que proyecta el Gobierno. Vamos a estar claramente por encima de eso.
P.: ¿Cómo cree que está manejando el Banco Central la política monetaria con el programa de bandas y la zona de no intervención?
J.L.E.: Eso está bien, yo no tengo mayor inconveniente con eso. Sí he sido crítico desde que anunciaron la “emisión cero”. El presente económico deviene de lo que usted hace. Creo que lo que es crítico para explicar la recesión es la suma de “emisión cero” y la inconsistencia de una política de ingresos y de precios regulados como los salarios públicos y las tarifas que van arriba del 30%. “Emisión cero” más precios del sector público al 30% es kamikaze. Por eso la recesión que tenemos.

ambito