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La tuneladora del Sarmiento llegó a la Ciudad y estiman que la obra terminará en 2022

El túnel para soterrar el ferrocarril Sarmiento cruzó la General Paz y ya superó los 7 mil metros lineales de excavación que comenzó en la estación de Haedo. En el ministerio de Transporte aseguran que la obra estará lista para 2022.

En total se trata de un túnel de 18 kilómetros de largo que unirá las estaciones de Ramos Mejía, Ciudadela, Liniers, Villa Luro, Floresta, Flores y Caballito antes de llegar a Plaza Miserere. Estas estaciones quedarán ubicadas bajo tierra.

Cuando la nueva traza del Sarmiento quede inaugurada se habrán eliminado 52 barreras que distribuidas entre todo el trayecto. Según cálculos de la cartera que conduce Guillermo Dietrich por esos puntos pasan diariamente 20 mil vehículos y se generan demoras de 30 minutos.

Además en las zonas por las que el tren circulará sobre la superficie está previsto intervenir los cruces para eliminar las barreras. Según estimaron en el gobierno, con la obra terminada, los pasajeros del tren tendrán hasta 25 minutos de viaje entre cabeceras -Once y Moreno: hoy el trayecto lleva 72 minutos que se transformarán en 47.

Además, se aumentarán las frecuencias y habrá trenes hasta cada 3 minutos en hora pico a diferencia de los actuales 10 minutos.
El túnel corre desde la Estación Haedo hasta Plaza Miserere.

Los túneles están a más de 22 metros de profundidad y tienen un diámetro de 11 metros, lo que permite que circulen dos formaciones de nueve vagones cada una. Las "dovelas", piezas hormigón que componen el túnel, son fabricadas en Haedo y la misma máquina que realiza la excavación coloca las piezas a medida que avanza.

La obra había sido anunciada 7 veces en la última pero comenzó recién en octubre de 2016. La construcción del túnel se había licitado en 2007, se adjudicó al año siguiente y la tuneladora se instaló en septiembre de 2011, pero la excavación empezó cinco años más tarde.
Mauricio Macri estaba especialmente interesado en esta obra y consiguió que la brasileña Odebrecht se la entregara a la firma italiana Ghella, integrante de la UTE de la que también formaba parte IECSA en ese entonces de su primo Angelo Calcaterra, que ganó la licitación más grande del país, con un presupuesto de 3.000 millones de dólares.