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Complejo panorama: Advierten sobre una nueva "corrida cambiaria"

En el reciente Semanario Económico de Economías & Regiones se advierte que "no hay que pensar que este actual abaratamiento del dólar es una tendencia firme que vino para quedarse, ni que el actual plan monetario goza de credibilidad y va a alcanzar todos los resultados buscados, tanto en materia de estabilidad cambiaria como de inflación". En este sentido, pronostica que podría haber un "nuevo round de corrida cambiaria". "Si no hay salto cambiario en 2019, lo que se estaría haciendo es postponiendo y potenciando el salto cambiario para 2020; es decir se estaría trasladando la devaluación hacia el primer año del nuevo gobierno. En este contexto, lo más probable es que los argentinos enfrentemos aún más devaluación y más inflación en 2020", advierte.

"No hay que pensar que este actual abaratamiento del dólar es una tendencia firme que vino para quedarse", advierte Economía & Regiones.
Un reciente informe de Economía & Regiones advierte que el decreto 1177 que declara al 2019 como el “Año de la Exportación”, publicado en el Boletín Oficial la semana pasada, muestra que, en un año electoral, "el dólar es la máxima preocupación del gobierno para 2019, dejando entrever que los funcionarios aspiran a un dólar lo más planchado posible a lo largo de todo este año".

Dicho decreto sostiene “que la exportación de nuestros productos y servicios es la vía para la construcción de una economía próspera, dinámica e integrada al mundo, que genere empleos de calidad y sustentables para todos los argentinos”.

"Claramente, la problemática del dólar está detrás de este Decreto 1177 (...) La experiencia pasada muestra que un dólar calmo y perdiendo frente a la inflación sirvió siempre para obtener resultados electorales positivos. La lógica del gobierno es simple: aumentan las exportaciones, ingresan más dólares y se tiene doble beneficio. Por un lado, ingresan más dólares que aceitan la oferta de divisas en el mercado cambiario, lo cual (en teoría) debería contribuir positivamente para la estabilidad del dólar. Del otro lado, se cobran retenciones universales a las exportaciones, el Tesoro se hace de ingresos marginales que ayudan a conseguir la meta fiscal de 0% de déficit primario para 2019", asegura el informe. 

Y agrega que "hay que recordar que a partir del 1 de enero se extendieron las retenciones a la exportación a todos los bienes y también a los servicios. El gravamen es el mismo que aplica hoy a los bienes (12% con un tope máximo de 4 pesos por dólar)".
  
Desde E&R sostienen que "2019 no se debería llamar 'Año de las Exportaciones', sino que debería ser declarado 'Año de las Exportaciones y de las Retenciones Universales a las Exportaciones'”. Y advierten que "hay una fuerte contradicción. El gobierno a apuesta a las exportaciones, pero pone un impuesto universal a las exportaciones. Cuando un gobierno quiere que un bien no se consuma, le pone un muy alto impuesto".

"No hay nada más desincentivador que un impuesto; y Argentina pone un impuesto universal a lo que más necesita: exportar. En palabras coloquiales, Argentina se está pegando 'un tiro en el pie', ya que castiga lo que más necesita. Es decir, las retenciones universales a las exportaciones desincentivan las ventas al extranjero. En este sentido, es lógico pensar que en 2019 Argentina finalmente exporte menos de los que se proyectaba que iba a exportar antes de que se decidiera poner las retenciones universales", continúa el informe.
E&R sostiene que "no sorprende que las estimaciones oficiales de las exportaciones ya fueron revisadas hacia la baja. En el Presupuesto 2019 había pautado un aumento de las exportaciones de +20%, pero el plan económico recientemente presentado por Dujovne plantea que, para evitar una caída del producto, las exportaciones deben crecer +16,3% aumentando aproximadamente de usd61.000 MM (2018) a usd71.000 MM (2019), lo cual implicaría un aumento de +usd10.000 MM con respecto al año pasado".

El informe advierte que "la inversión registrará una caída interanual superior a la pautada por el gobierno. En ese sentido, hay que mencionar que en el acumulado de los primeros nueve meses de 2018 la formación de capital fijo crece +1,7%, estableciendo una base de comparación alta. Del otro lado, luego de la devaluación, con las retenciones universales, presión fiscal récord y fuerte incertidumbre lectoral, pensamos que la inversión caerá más fuertemente en 2019".

"También pensamos que la estimación de exportaciones puede incurrir en optimismo. A esto hay que agregarle que, probablemente, haya otro round cambiario y la inflación sea superior a lo proyectado por el gobierno, con lo cual la recesión se estiraría más en el tiempo, el rebote estadístico sería menor y el consumo privado terminaría cayendo más que lo pautado por el gobierno", asegura.

"En E&R tenemos como escenario base una variación de ‐1,5% del PBI para 2019 (...) Los agentes económicos individuales, las micro pymes, las pymes y las firmas en general no percibirán una mejoría de la sensación térmica con respecto al nivel de actividad, el empleo y el poder adquisitivo de los salarios, sino todo lo contrario".

Con respecto a las exportaciones, destaca que "depende de variables que Argentina no sólo no maneja, sino que están atadas a la suerte. El crecimiento de las exportaciones argentinas está casi atado en su totalidad al incremento de la cosecha gruesa, ya que ningún otro sector proveerá incrementos marginales en 2019 (...) En pocas palabras, el aumento de las cantidades exportadas depende del clima, ya que Argentina vende toda la cosecha gruesa al precio dado de mercado. La cosecha 2019 será mejor que la cosecha 2018, aunque tampoco será récord". 

Y añade que "del otro lado, el sector industrial está muy castigado y no tendrá con qué acompañarla mayor cosecha y potenciar el alza de las exportaciones. En definitiva, las exportaciones de 2019 serán mayores que las de 2018, pero muy probablemente menos que lo oficialmente proyectado".

# Dólar y nueva corrida

"Los datos de la realidad muestran que el dólar bajó ‐90 centavos entre el 27/12 y el 11/1. Esta baja del dólar responde al aumento circunstancial del poder adquisitivo del dinero, que es impulsado por la suba estacional de la demanda de dinero característica de este período del año. No hay que pensar que este actual abaratamiento del dólar es una tendencia firme que vino para quedarse, ni que el actual plan monetario goza de credibilidad y va a alcanzar todos los resultados buscados, tanto en materia de estabilidad cambiaria como de inflación", advierte E&R.

"Tampoco hay que pensar que el hecho que el BCRA haya comprado dólares e inyectado pesos muestra que la inflación bajará pronunciadamente. La coyuntura actual tampoco es suficiente para pensar que las expectativas de inflación caerán fuerte, que el dólar seguirá estable como hasta ahora por varios meses más y que la tasa de interés bajará 'en serio'. Para que suceda todo esto último tiene que haber sí o sí credibilidad. Y a juzgar por los datos y acontecimientos, todavía no la hay".

"La performance del dólar muestra que no hay credibilidad. Si el plan monetario tuviera credibilidad, el dólar habría bajado bruscamente hacia la banda de $34 en septiembre y octubre", asegura el informe.

Y explica que "aún con la demanda de dinero estacionalmente elevada, el dólar de mediados de enero está más caro que el dólar de octubre y comienzos de noviembre, lo cual muestra que el fenómeno actual es circunstancial y que, lo más probable, es que se revierta en el futuro".

Economía & Regiones asegura que "lo más probable es que este fenómeno sea circunstancial y la tendencia actual de dólar se revierta en el futuro", explicando que esto es así porque "no hay credibilidad. Sin credibilidad la demanda de dinero tenderá a debilitarse. Si la demanda de dinero se debilita, el poder adquisitivo del dinero se reduce y el dólar, que es un activo financiero, volverá a picar en punta aumentando en términos de unidades de pesos. O sea, el dólar volverá a subir".

"Aunque la cantidad de dinero no aumente, si la demanda de dinero se reduce, el poder adquisitivo del peso cae tanto en términos de unidades de dólares (devaluación) como en cantidades de unidades de bienes y servicios (inflación). Caída de demanda de dinero se traduce en más dólar y más inflación. Sin embargo, el dólar y la inflación no suben con la misma fuerza e igual velocidad. Primero se mueve el dólar, luego los precios hacen el catch‐up", continúa el análisis.

"Es un error pensar que el dólar puede moverse suavemente y acompañar la inflación. La divisa no se comporta así. Los movimientos del tipo de cambio son discretos. Y la inflación va por detrás del dólar. Los precios son pegajosos y reaccionan más tarde, subiendo de a poco y haciendo catch ‐up del dólar. De hecho, es lo que vienen haciendo hace 4 meses", explica.

"¿Por qué hay baja credibilidad?", se pregunta E&R, y la respuesta es que "los agentes económicos toman sus decisiones mirando el futuro. En un marco de RATEX, las expectativas de inflación están atadas a las expectativas de emisión monetaria futura. El BCRA no tiene con qué pagar las LELIQs. Ergo, las expectativas de emisión monetaria futura están atadas a las LELIQs. A una tasa del 58%, las LELIQs crecen a un ritmo del 5% mensual. En este marco, las expectativas de inflación tienen un piso muy elevado difícil de quebrar. Ergo, la inflación tiene un piso elevado difícil (no imposible) de quebrar. Este piso se puede quebrar sólo circunstancialmente y a cambio de una gran recesión".

"En este marco en el cual las expectativas de inflación tienen un piso sólido y elevado, la demanda de dinero se hará más 'finita' (como contraposición a infinita) y tanto la demanda de saldos en efectivo como la demanda especulativa de dinero se debilitarán más. Con debilitamiento de la demanda de dinero surge un riesgo: nuevo round de corrida cambiaria".

Según el análisis de E&R, si sucede esta caída de la demana de dinero "se materializaría a través de una corrida de los depósitos a plazo fijo del sector privado. En un escenario de baja credibilidad, inflación y apreciación del tipo de cambio real con encajes denominados en LELIQs, los tenedores privados de plazo fijo decidirían pasarse a dólar. Los Bancos deberían rescatar las LELIQs para pagar los depósitos, el BCRA emitiría pesos y los depositantes privados comprarían dólares. Muy probablemente, el BCRA respondería incrementando requisitos mínimos de liquidez y subiendo tasas, pero sería un parche de cortísimo plazo que terminaría agravando los problemas. El spread entre tasas activas y pasivas se incrementaría, el crédito al sector privado se reduciría y encarecería, con lo cual la recesión se prolongaría más tiempo".

"De darse este escenario probable, el dólar volvería a saltar y picar 'en punta' con la tasa de interés endógena rebotando nuevamente. Las expectativas de inflación subirían y la inflación observada se aceleraría nuevamente para volver hacer el catch‐up al salto del dólar. En este marco, la inflación del 2019 sería mucho más elevada que lo que el gobierno piensa, las autoridades pretenden 'vender' y sus socios del REM proyectan. En otras palabras, la inflación del 2019 sería mucho más parecida a la inflación del 2018 que lo que el gobierno y el REM proyectan. Sin lugar a duda, este escenario inflacionario 2019 dejaría como herencia una elevada inflación para el 2020 también", advierte el informe.

En tanto, destaca que "si el dólar no volviera a tener otro round cambiario en 2019 y la inflación le ganara al tipo de cambio a lo largo de todo este año, el gobierno se saldría con la “suya” y el tipo de cambio real se apreciaría marcadamente a lo largo de este año electoral. ¿Qué consecuencias traería aparejado este escenario de caída de TCR sin salto del dólar? Significaría que se estarían agrandando nuevamente los problemas y se estaría barriendo y acumulando la basura debajo de la alfombra. Si no hay salto cambiario en 2019, lo que se estaría haciendo es postponiendo y potenciando el salto cambiario para 2020; es decir se estaría trasladando la devaluación hacia el primer año del nuevo gobierno. En este contexto, lo más probable es que los argentinos enfrentemos aún más devaluación y más inflación en 2020".



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