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Trump carga contra la FED: ¿tiene o no razón?

La pasada semana, la Reserva Federal volvió a subir los tipos de interés tal y como esperaban los mercados. Sin embargo, rebajó las expectativas de subidas del próximo año de cuatro a dos. Esta decisión no sentó nada bien a los mercados, que sufrieron un nuevo desplome ante el temor de una nueva crisis económica. La actuación de la Fed está siendo duramente criticada por el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quién culpa de ser la máxima responsable de la crisis bursátil.
Sin embargo, los expertos consideran que la actuación de la Fed está siendo adecuada, aunque no siempre coinciden en que sea por los motivos correctos.
Uno de ellos es Ronald Temple, gestor y responsable de renta variable estadounidense de Lazard Asset Management, sobre la decisión de la Fed. "Creo que la Fed ha tomado la decisión correcta por los motivos equivocados". Con perspectivas de crecimiento más moderadas, la Fed no ve más allá de los movimientos de mercado a corto plazo y no presta la suficiente atención a los beneficios de la gestión de la economía bajo presión. El aumento de la productividad laboral y del empleo va a acelerar el crecimiento económico. Por otra parte, la inflación en o incluso por encima del objetivo de la Fed también tiene sus beneficios."
En Legg Mason  señalan que a raíz de la decisión de la Fed el miércoles por la tarde, es útil dar un paso atrás y tener una visión amplia de cómo los movimientos de la política del banco central podrían impactar las tasas de interés a largo plazo. "Ciertamente, los movimientos de la Reserva Federal deben considerarse en el contexto de fuerzas más amplias, incluido el ciclo crediticio. Considere el caso presentado por Francis Scotland de Brandywine Global en el sentido de que las campañas de alivio cuantitativo del FOMC desde la crisis financiera mundial (GFC) de 2008 fueron una fuerza menos poderosa que reduce las tasas que la combinación de varios temas macro: la crisis de deuda soberana europea, el intento de China para reducir el apalancamiento que apuntalaba su economía, la mercancía y la crisis energética, y una variedad de crisis geopolíticas, una de las cuales es Brexit, todas ellas deflacionarias y presumiblemente actuarían para deprimir los rendimientos en lugar de aumentarlas", señalan los expertos.
Por su parte, Bart Hordijk, analista de MONEX EUROPE, aplaude la forma en que la Reserva Federal está comunicando sus decisiones. "El FOMC cumplió con las expectativas de los mercados al subir las tasas de interés por cuarta vez este año. No obstante, tanto las proyecciones de crecimiento como de inflación para 2018 y 2019 se redujeron, lo que probablemente causó el cambio moderado en el gráfico de puntos también", pero también hace referencias a 2019 .
En relación a esto, desde Natixis comentan que el banco central no parece preocupado por el ritmo de la economía en los próximos meses. El crecimiento se desacelerará un poco en 2019, pero la tasa de desempleo se mantendrá cerca de su nivel actual, más allá del pleno empleo. La inflación será cercana al 2%. Es un poco más débil que en la reunión de septiembre debido a la caída en el precio del petróleo. "La Fed dijo que podría elevar su tasa de referencia dos veces en 2019. En septiembre, en la reunión anterior, estaba considerando 3 aumentos. El ritmo de los precios del petróleo y su efecto en la tasa de inflación probablemente expliquen esta disminución", señalan los expertos de Natixis..
¿Por qué dos alzas más?: la economía todavía opera en una tendencia más allá del pleno empleo. Este desequilibrio debe compensarse con una política monetaria que debe volverse un poco restrictiva para evitar posibles desequilibrios, actualmente no muy visible pero que podría desarrollarse en un futuro no muy lejano. La economía ha cambiado, pero no tanto que puede funcionar mucho más allá del pleno empleo sin tener consecuencias que son difíciles de manejar a largo plazo. Además, la política de la Casa Blanca que alimenta la demanda interna está provocando un rápido aumento de las importaciones (ver aquí). A través de una política monetaria algo restrictiva, la Fed debe sopesar la demanda y limitar el desequilibrio externo.
Un futuro incierto
Didier Saint-Georges, miembro del Comité de Inversión de Carmignac ha explicado que a medida que 2018 toca a su fin, los inversores tienen sobrados motivos para preocuparse, habida cuenta de que las políticas monetarias con las que tan buenos resultados han obtenido se encuentran en fase de normalización en todo el mundo. Para colmo, el crecimiento económico sigue dando muestras de inestabilidad y la hoja de ruta de las políticas económicas resulta incierta. Un análisis general de la coyuntura nos permite afirmar que nos hallamos inmersos en una triple colisión entre los ciclos monetario, macroeconómico y político. "El generoso programa de gasto público de Trump podría haber alimentado la ilusión de que la política presupuestaria puede solucionar nuestros problemas. Además, a pesar de financiarse mediante deuda (el déficit presupuestario del país se encuentra en vías de representar un 6 % del PIB este año), su política presupuestaria solo ha logrado, en parte, generar su propio antídoto, esto es, provocar un aumento de los tipos de interés", continúa señalando. No obstante, incluso a pesar del estatus privilegiado que ostenta EE. UU. en los mercados financieros, solo es cuestión de tiempo que esos mismos efectos colaterales se materialicen también en su propio territorio. La excesiva carga de la deuda a nivel mundial nos condena a seguir creciendo ad eternum un objetivo inalcanzable, dado que esta intensificará las ralentizaciones económicas y amenaza con convertir cualquier recesión en un colapso devastador. Llegados a este punto, cabe destacar que la economía estadounidense ya ha empezado a ralentizarse, y cuesta imaginar de qué forma podrían Italia y Francia liberarse de los grilletes que representan sus niveles de endeudamiento. Por tanto, el primer riesgo al que se enfrentan los inversores en 2019 es la continuación de la deflación de los precios de los activos financieros. Sin embargo, esa deflación también podría tener efectos cruentos en la economía real al provocar la reversión del efecto riqueza: unos precios de activos inferiores lastrarían aún más la confianza de los consumidores en un momento en que los responsables políticos carecen del margen de maniobra necesario para adoptar programas de estímulo adecuados. ¿Acudirán una vez más al rescate los bancos centrales?


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