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El mercado "habla": por qué el riesgo país sigue alto y el precio de los bonos no repunta




Por riesgo electoral, los inversores no quieren tocar bonos argentinos que venzan más allá del 2019
La deuda que se cancela el año próximo tiene rendimientos del 4% pero la que vence en 2020 se duplica. Los títulos más largos llegan al 12%
Los intentos del Gobierno, a través de Nicolás Dujovne y el propio presidente Macri para llevarle tranquilidad a los inversores de cara a lo que será la gran batalla electoral del 2019, parecen no convencer a quienes deciden cuándo y dónde colocar su dinero. 

La esperada reunión del G20 que contribuyó a tener un "face to face" -no sólo con los hombres más poderosos del mundo en lo político sino también con banqueros y fondos que arribaron a Buenos Aires-, fue la gran "vidriera" de Cambiemos hacia el mercado. 

El mensaje que se encargó de repetir el equipo económico es que ya se logró la estabilización de la crisis y que, de ahora en más, la economía repuntará en el 2019: la famosa salida en "V" de la recesión. 
"Estamos convencidos de que vamos a seguir gobernando los siguientes cuatro años en la Argentina", es el mensaje que se ocupa de recalcar Dujovne ante los interlocutores del exterior.

Sin embargo, el discurso oficial no parece convencer a los fondos de inversión del exterior. Los precios de los bonos caen y los rendimientos (que se comportan de modo inversamente proporcional) suben a niveles que deja al país sin acceso al financiamiento. 

De hecho, la situación de la deuda argentina refleja esa escasa convicción que existe para el escenario post comicios:

1. -Los títulos que vencen de aquí al 2019 -es decir cuando Macri todavía estará cumpliendo su primer mandato- rinden 4% en dólares 

2. -Al indagar sobre cómo cotizan los que caducan después de su primer mandato, se observan tasas exigidas por el mercado del doble de esa cifra: 8,5%

3. -Incluso, yendo más allá se observan rendimientos del 12%: el triple de lo que cotizan los que se rescatan en 2019

"Esto refleja la enorme incertidumbre política", señalan desde la consultora Eco Go. De hecho, las últimas encuestas -asumiendo que Cristina Kirchner será candidata del peronismo- marcan una paridad preocupante para los mercados. 

Desde el Gobierno reconocen esta situación. Claramente, no logra convencer de que el "fantasma populista" no retornará. En el marco del G20, Miguel Braun, número dos de Dujovne en el ministerio de Hacienda, afirma que es "atendible" el temor de los financistas por la cuestión electoral. 

"Los inversores son escépticos con el diagnóstico que hacemos y por eso el riesgo se mantiene alto", reconoce.

La tensión es lo que marca la dinámica de los bonos. "No se sacan ventajas Macri y CFK y el escenario en segunda vuelta también es una ruleta. Hay que ver qué pasa en 2019, pero no parece una elección clara para oficialismo", aseguran desde un banco de inversión que trajo recientemente una comitiva a Buenos Aires para aprovechar las reuniones del G20. 

"Cómo llegará Cambiemos al año electoral es una incógnita. A juzgar por el bolsillo del votante, le irá mal en las urnas. No obstante, el peronismo está atomizado y la figura que más tracciona también es la que tiene un altísimo rechazo en la sociedad", agregan.


Elecciones y FMI, el cóctel de la desconfianza

Para el mercado, son todas incógnitas. Primero y principal, si pierde Macri la pregunta es quién vendrá. Y, en caso de que resulte vencedor, cómo seguirá la economía.

Por ejemplo, desde el JP Morgan estiman una caída del 2,7% para este año y del 1,5% para el 2019. Para algunos, es un cálculo algo optimista.

"Actualmente, estamos en un entorno macro muy débil y aunque prevemos un mejor escenario a futuro, necesitamos más datos para tener convicción sobre el camino de la recuperación", indican desde el influyente banco de inversión.

El castigo a los bonos a partir del 2020 no sólo es reflejo de la posibilidad, aún no contemplada en las valuaciones de los títulos, de un regreso de Cristina Kirchner al poder.

El hecho de que los desembolsos del FMI cubren los vencimientos de deuda de 2019 es un dato relevante. Sin embargo, el gobierno que asuma se las tendrá que arreglar para volver a los mercados financieros y conseguir dólares para lo que viene. 

No sólo la que tiene con los privados, sino con el mismo Fondo: a partir del 2020 -y mucho más en 2021- el país tiene que empezar a cancelar deuda con el organismo de crédito. De hecho, hubo varios referentes de la oposición que plantean abiertamente que la Argentina irá, más tarde o más temprano, a una reestructuración de la deuda. La famosa reforma del artículo 65 de la Ley de Administración Financiera para flexibilizar las condiciones que permitan realizar canjes de títulos.

"Una restructuración es incentivo compatible tanto para el oficialismo como para la oposición que pretenda ser gobierno finalizado este mandato", dice la consultora Analytica. 

"Independientemente del resultado de las elecciones, en 2021 vamos a tener que renegociar el acuerdo con el FMI. Sería mejor hacerlo con un mejor perfil de vencimiento y un excedente de caja", explica la consultora comandada por Rodrigo Álvarez.

"De materializarse, el canje también es deseable para acreedores, puesto que despeja los fantasmas del default bajando el rendimiento de los bonos del tramo largo", añade.

Agrega que en junio del 2021 comienzan las amortizaciones de capital del préstamo por u$s57.000 millones adeudados al FMI en cuotas trimestrales y consecutivas hasta 2024 (cada desembolso se paga en 8 cuotas), que se suman al cronograma de intereses original.

Captar este monto en el mercado equivale a tener otro bienio como el 2016-2017 con fuertísimas emisiones de títulos en el mercado (por unos u$s30.000 millones cada año), algo muy difícil de pensar en el actual contexto.

Por este combo, difícil de digerir por inversores es que, además, el riesgo país sigue en torno a los 700 puntos básicos. No hubo mejoras en los indicadores financieros para el país pese a tener asegurados los fondos 2019.

Uno de los bancos de inversión más conocidos de la Argentina hace referencia precisamente eso: cómo el riesgo político golpea al país. Aclara que el spread de riesgo local se mantendrá alrededor de 600 puntos hasta que se aclare el escenario para los comicios. 

"La mejora en los fundamentals es consistente con una prima de riesgo más baja, pero esto no tendrá fuerte impacto hasta el segundo trimestre del 2019 cuando las encuestas comenzarán a mostrar una imagen más clara", afirma.

Sobre este punto, creen que el escenario será binario: "Si las posibilidades de reelección del gobierno mejoran, esperamos que el riesgo se comprima a la zona de 350 puntos. Si no, los diferenciales podrían ampliarse dependiendo de quién lidere la carrera". 

Las luces de alerta quedan reflejadas en la evolución del seguro "antidefault" (CDS): desde fines de septiembre a hoy, el de la deuda soberana argentina se incrementó más de 100 puntos, pese a que ya venía de elevados niveles. Actualmente, estos contratos (que sirven para cubrirse ante un impago) se ubican en 662 puntos básicos.

Si bien el contexto internacional se deterioró para las plazas emergentes, la incidencia de la mayor incertidumbre global impactó relativamente más en Argentina. 

"Por el lado de portafolios, notamos que los inversores del exterior siguen sin sentirse cómodos manteniendo posiciones en Argentina por la lectura que hacen de las perspectivas políticas de 2019", afirma la consultora de Daniel Marx, Quantum Finanzas.

"En el caso de los residentes, los movimientos de la tasa en pesos y su interacción con la evolución del tipo de cambio delinean una situación delicada para posicionamiento en activos denominados en moneda local", concluye.
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