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Trump y Xi 'se juegan' la economía global en una cena: ¿Qué esperar?

La cumbre del G20 se abrirá hoy en Buenos Aires en un clima de alta tensión por la "guerra comercial" entre China y Estados Unidos, y una convocatoria de organizaciones sociales para manifestarse masivamente en la capital argentina.
La reunión comercial del sábado, aún sin horario previsto, entre Trump y su homólogo chino Xi Jinping será el punto más caliente del encuentro. Gobiernos, mercados y empresas estarán pendientes de los resultados de este encuentro. Pero ya Trump se mostró reticente a un acuerdo con Pekín. "Creo que estamos muy cerca de hacer algo con China pero no sé si quiero hacerlo", le dijo Trump a los periodistas de la Casa Blanca antes de iniciar su viaje a Argentina.
Al exigir que Pekín ponga fin a prácticas comerciales, Trump impuso aranceles que alcanzaron 300.000 millones de dólares, incluyendo 250.000 millones de dólares sobre productos chinos, y afectaron a importaciones de acero y aluminio de otros países. Y China no tardó en reaccionar con medidas recíprocas, lo que ha avivado la "guerra comercial" que los analistas temen pueda golpear la economía mundial.
Los anuncios contribuyeron a una caída de 7% promedio de las acciones en Estados Unidos y en la zona euro, y de 12% en el caso específico de la industria automotriz y del acero, según un reciente estudio del Banco Central Europeo (BCE). La próxima batería de aumentos está prevista para el primero de enero, cuando los aranceles de Estados Unidos a importaciones chinas por unos 200.000 millones de dólares podrían subir de 10% a 25% si los dos gigantes no llegan a un acuerdo.
En opinión de Ted Murphy, socio director en Washington de Baker McKenzie, no sería sorprendente que se anunciara "algún tipo de acuerdo", que espera en todo caso que sea ambicioso. "Con el lanzamiento del informe actualizado de la Sección 301 por parte del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) la semana pasada, los planes de batalla referentes a la disputa comercial entre Estados Unidos y China se están trazando desde dentro de la Administración", apunta este experto. 
Lo cierto es que la salud de la economía global está en peligro si no impera el entendimiento. Hasta la robusta economía china está a punto de entrar en zona de peligro. Según se ha sabido hoy, la industria manufacturera china registró su tercer mes seguido de ralentización del crecimiento, con el índice gerente de compras (PMI) en los 50 puntos, dos décimas menos que en octubre y justo en el umbral de la contracción, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).
Para Dennis Wilder, ex director para Asia del Consejo de Seguridad durante la presidencia de George Bush, está claro que los chinos están tratando de encauzar la situación. "Xi tiene que encontrar la manera de detener ahora esta sangría y debe tratar de evitar que la espiral bajista empeore", asegura este experto. Lo que se sabe hasta ahora es que funcionarios de ambos países han venido trabajando intensamente en los términos de un potencial acuerdo, que incluiría para empezar una tregua temporal, según la cual Estados Unidos se abstendría de imponer nuevos aranceles a cambio de lograr más concesiones. 
Desde , Baker McKenzie, otro de los socios, Rod Hunter, ex director de economía internacional en el Consejo de Seguridad Nacional, asegura que espera "altas probabilidades para algún tipo de acuerdo", pero cualquier pacto probablemente sea solo "una nueva fase, no el final o ni siquiera el principio del fin de la disputa comercial". 
Así lo demuestran las declaraciones recientes de Peter Navarro y el informe de actualización de la Sección 301 de USTR Lighthizer, que refleja que hay voces importantes en la Administración que permanecen escépticas. "Es probable que cualquier acuerdo sea algo parecido a una tregua mientras sigan las discusiones al respecto, aunque no está claro por cuánto tiempo", dice Hunter. 

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