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Por la sequía, la caída en la construcción y los altos precios, por primera vez en tres años caen las ventas de pickups

Algo está cambiando para mal en el segmento de las pickups, vehículos que desde hace años ocupan el rol de protagonistas absolutos del mercado automotriz argentino.
Hasta ahora, parecía que nada podía alterar un panorama más que alentador: junto a una oferta cada vez más amplia y confortable, sus ventas habían empezado a crecer en 2014. Entonces, el impuesto interno golpeó a los SUV y, como resultado, muchos de los clientes que usaban los todoterreno optaron por seguir en el mundo de las 4x4 con las camionetas, que al tener fines laborales quedaron exentas del tributo.

Como resultado de esta tendencia, las ventas de utilitarios livianos fueron las que más remontaron en los últimos tiempos, superando incluso a la categoría de los autos, que fueron históricamente los modelos líderes del mercado.

Pero este “boom” tiene un condimento adicional y muy importante para la industria automotrizlas tres camionetas líderes en ventas son fabricadas en el mercado local y se sumarán tres modelos más hasta 2019.
Esto quiere decir que las ventas en alza no son el único motivo de festejo. También importa convertirse en un polo productor especializado, y encima de uno de los productos preferidos por los consumidores.

En el pasado cercano, los números dieron cuenta de este furor con los patentamientos: en 2016 el segmento creció 11% y fue el que más ganó entre todos los vehículos. Después, en 2017 llegó a sumar un 35 por ciento.

Pero la buena racha no duró tanto y en los primeros ocho meses de 2018 el viento a favor giró raudamente y llegaron las malas noticias.

Hoy solo una marca, que es la indiscutible Toyota (en la misma empresa se llaman "la mosca blanca"), logra mantener las ventas en alza. En tanto, el resto de las automotrices sufre las consecuencias de la crisis económico-social. 

A contramano de lo que venía sucediendo, el sector que más participación de mercado perdió fue el de comerciales livianos, donde las pickups son las principales protagonistas, con una caída de 9%. Lo siguieron los pesados, con una baja de 6 por ciento. 

En el mismo período, la única categoría que incrementó sus ventas fue la de autos de pasajeros, con una suba de 5 por ciento.

Por qué retroceden

En el caso de las pickups, la baja tiene que ver con varias razones. Y en los concesionarios y automotrices están muy atentos al contexto económico para pensar en cuándo volvería la recuperación.

Por un lado, es inevitable que el segmento sufra “algo” de la caída de los patentamientos que se está viviendo en general. Septiembre cerró como el cuarto mes de derrumbe consecutivo, después de un primer semestre exitoso.

Otro factor que golpea inevitablemente a las marcas es la pérdida de confianza de los principales compradores de estos vehículos, que son aquellos que los usan para fines laborales: el agro, la construcción, la minería o todas aquellas actividades para transporte de carga que necesitan atravesar caminos off road asiduamente.

En números, los resultados de las diferentes industrias dan cuenta de la realidad.

De acuerdo a datos del INDEC, en los últimos meses se registró una fuerte desaceleración del gasto de inversión, principalmente en equipos de transporte, que sufrió una caída de 11,6% interanual. También impactaron la moderación de las tasas de crecimiento de la inversión en construcción, que subió 5,4% interanual cuando lo venía haciendo por encima de las dos cifras; y la contracción de inversión en maquinarias y equipos, con un incremento moderado de 5,4% anual.

El PBI se vio negativamente afectado por grandes descensos en la agricultura (-31,6% interanual) y la pesca (-13,7%), además de la contracción de la industria (-1,8% interanual). También cayeron el comercio mayorista y minorista (-1,6% interanual), el transporte y las comunicaciones (-3,8% interanual).

En el caso del agro -típico usuario de las camionetas-, se sabe que fue duramente golpeado por la sequía que puso un freno a las expectativas durante el primer semestre del año. Así, sufrió la peor crisis de los últimos 50 años.

A este cóctel de dificultades se suma al último factor que vino de mano de las marcas: la suba indiscriminada en el precio de los pickups en los últimos cuatro meses, las cuales hoy superan en su versión tope de gama los 1,3 millones de pesos.

Así, las ventas no solo sufren por factores externos que afectan a la demanda sino también por precios históricamente altos y que dieron ese salto inesperado en apenas unos meses.

Las más golpeadas

De acuerdo a los datos de la Asociación de Concesionarios Automotores de la República Argentina, ACARA, la Toyota Hilux es la única que registra incremento en los patentamientos durante los primeros ocho meses del año, con una suba de 5,3% y 24.989 unidades vendidas.

La segunda en ventas es la Volkswagen Amarok, con 14.411 patentamientos y una caída de 5,3% en los patentamientos en lo que va del año.
 
La tercera es Ford Ranger, con una caída de 11% y 11.084 unidades comercializadas.
 
 
Finalmente, en cuarto lugar se ubica la Chevrolet S10, con una baja de 9,9% y 8.236 unidades vendidas.
 
 
La Nissan Frontier, con 1.361 patentamientos en el año, creció 76% porque sumó oferta de unidades importadas procedentes de México.
 
Otros modelos que sufrieron fuertemente la crisis son las pickups intermedias, las más nuevas del mercado. Por un lado estuvo la Renault Duster Oroch, con una baja de 7%, y luego la Fiat Toro, con una caída de 51 por ciento.
En las marcas no esperan que la recuperación llegue este año. Lejos de eso, las proyecciones a la baja ya alcanzan a 2019.
 
Según Cristiano Rattazzi, presidente de FCA, el año próximo podría cerrar con ventas totales de automotores en el orden de las 790.000 u 800.000 unidades, lo que no estaría nada mal en este contexto.
 
Sin embargo, tanto el directivo como otros colegas, reconocieron que lo más importante es la confianza, la cual se vio fuertemente dañada en los últimos meses.
 
Por otro lado, para las automotrices no es fácil superar este momento en el cual tienen un alto stock parado que tienen que liquidar, para lo cual están obligados a realizar grandes descuentos, y de esa manera pierden más rentabilidad.
 
"Estamos en una situación que nadie esperaba. Uno siempre piensa que puede haber una devaluación, pero nunca tan abrupta. Estábamos preparados para un mercado que podría llegar al millón de unidades y nos encontramos con una caída donde podrían perforar el piso de las 800.000. Es muy duro este momento", admitió un directivo que está bastante "enojado" con las medidas del gobierno.
 
Por ahora, las expectativas están centradas en lo que pueda pasar en el primer trimestre de 2019. Ya saben que por este año no hay mucho espacio para recuperarse, pero esperan no seguir cayendo.

En cuanto a las pickups, teniendo en cuenta que hasta el año próximo se sumarán nuevos jugadores (Nissan Frontier, Mercedes Benz Clase X y Renault Alaskan), saben que la cancha se achica para cada automotriz y están obligadas a buscar más estrategias para no seguir perdiendo mercado.


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