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La trama empresarial que forzó al Gobierno a dar marcha atrás con el aumento del gas

Vamos a seguir exteriorizando las críticas”. Esa es la postura que adoptaron los industriales en las últimas horas, preocupados por el deterioro de la actividad.
Tienen motivos: en Santa Fe, ya cerraron 400 empresas en lo que va del año. Y en Córdoba, seis de cada 10 industrias informó una caída de la actividad respecto del 2017. Lo que más inquieta son los próximos meses, en los que se espera un cóctel complicado de inflación, súper tasas y menor consumo.
Con todo, el endurecimiento de la Unión Industrial Argentina empezó a rendir sus frutos. Después de todo, fueron ellos quienes propiciaron desde el sector empresario la embestida que el miércoles terminó por voltear el aumento retroactivo del gas en el Congreso.

En pleno intercambio de fuego amigo dentro de Cambiemos, la industria se encargó de hacerle saber al Gobierno que la resolución de Energía para compensar a las petroleras iba a significar un “golpe económico” al sector fabril.
El titular de la central fabril, Miguel Acevedo, le comunicó este martes el malestar de sus pares al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, durante una reunión cara a cara en la sede de dicha cartera. Según pudo reconstruir iProfesional, repasaron la situación del rubro, afectado por la caída de las ventas, el incremento del costo del crédito y las dificultades en la cadena de pagos. Y en ese marco el líder industrial manifestó su preocupación por el incremento del costo energético.

Industriales movilizados


La postura oficial se conoció a través de un escueto comunicado que difundió la UIA el martes por la tarde, en el que advirtió que “las Pyme no están en condiciones de absorber aumentos retroactivos en el costo energético con el riesgo jurídico que esto representa”.
Ese fue tan solo uno de los mensajes que la junta directiva acordó hacerle llegar al Gobierno, ya que las regionales y cámaras que componen la entidad también enviaron gacetillas propias a los medios del interior.
La estrategia de pinzas fue definida en la reunión que mantuvieron los industriales ese mismo martes en la sede de Avenida de Mayo al 1147. Allí, las regionales de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Misiones, Entre Ríos, Chaco y Salta se despacharon contra el pago retroactivo de la energía por la apreciación del dólar.
“Hubo muchas puteadas por la improvisación y por qué no es legal que se exija algo que ya pagaste”, dijo a este medio José Urtubey, vocal de la junta.
Finalmente, el Congreso derogó el miércoles por la tarde la medida. En lugar de 24 cuotas a cargo de los usuarios, el Gobierno propuso que el Tesoro se haga cargo de la diferencia en 30 cuotas a partir de octubre de 2019, el mes de las elecciones presidenciales.

Los cambios -que fueron negociados en forma separada con las empresas de energía, el oficialismo y la oposición- evitaron que la discusión hiciera peligrar el apoyo del PJ al Presupuesto. Pero no conformaron a los industriales.

Una relación fatigada

La crisis del gas hizo emerger de nuevo las tensiones que habían estallado en marzo entre el sector fabril y el Gobierno, y que concluyeron en junio con la salida de Francisco Cabrera, quien hasta entonces estaba al frente de Producción.
Por qué el Estado tiene que pagarle a los empresarios del sector energético si ellos hicieron negocio y a mí no me cubren la diferencia del tipo de cambio”, se quejó un industrial.
La producción de petróleo creció en agosto un 2,5% interanual, mientras que la de gas natural aumentó un 8%. En contraste, la UIA proyecta una caída de la producción manufacturera 5% para el último trimestre del año y del 2,3% en todo 2018.

Señales de alertaEn la central fabril, además, no ven señales claras de recuperación en Brasil, el principal motor de las exportaciones argentinas. Con el gran socio del Mercosur creciendo 2% en 2019, anticipan que Argentina va a volver a caer.
El avance de la recesión se reflejó en agosto en el uso de la capacidad instalada que fue del 63%, por debajo del 67% del año pasado, según informó ayer el INDEC. Salvo industrias metálicas básicas y automotriz, los 10 bloques restantes retrocedieron. Esto incluye a alimentos y bebidas, productos del tabaco, industria textil, papel y cartón, edición e impresión, refinación del petróleo, sustancias y productos químicos, productos de caucho y plástico, productos minerales no metálicos y la metalmecánica.
Todas estas señales negativas volvieron a aglutinar a los industriales en torno a una postura más firme, presionados por las luces de alarma en las pequeñas y medianas empresas.
En respuesta, Macri encabezó ayer el lanzamiento de un plan para triplicar las exportaciones de las Pymes. También busca impulsar los créditos para la construcción de la vivienda con nuevos anuncios. Se trata de medidas para contener el reclamo de un plan productivo más allá de Vaca Muerta, que crece dentro y fuera de la industria.
Por estas horas, el Gobierno mira con especial atención la provincia de Buenos Aires. Allí, los fabricantes piden con urgencia un mayor acceso a los Repro y créditos subsidiados para evitar que cierren más empresas.
Ayer la situación del sector dio un ejemplo claro: Metalúrgica Tandil notificó la decisión de Renault Argentina de despedir a su plantilla de 100 personas y clausurar el establecimiento. Una firma fundada en 1948 y que llegó a emplear a 1.000 trabajadores.



iprofesional