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"La estabilidad financiera es clave para volver a crecer"

Miguel Kiguel es uno de los economistas más prestigiosos de la Argentina. PhD en la Universidad de Columbia, fue economista Principal en el Banco Mundial entre 1987 y 1994 y subsecretario de financiamiento en el Ministerio de Economía durante la segunda presidencia de Menem.
Hoy dirige la consultora Econviews y es una de las voces más escuchadas por el mercado. En una entrevista con LPO y analizó la compleja coyuntura macroeconómica argentina.

El mercado tenía mucha expectativa hacia este Gobierno, ¿piensa que terminó defraudándolo?
Decir que terminó defraudando es un poco mucho porque se hicieron cosas en términos de normalizar el país como la desregulación de las aerolíneas, el volver al mercado de capitales o el insertar a la Argentina otra vez en el mundo. Lo que sí hubo fue una subestimación de los desafíos y de las dificultades que había que corregir, sobre todo respecto al déficit fiscal y la inflación. El hecho de no haber atacado esos temas de entrada y en forma coordinada entre política monetaria y fiscal y con una conducción única del equipo económico le terminó costando muy caro al Gobierno. En consecuencia, en este tercer año de mandato hubo algunas variables macroeconómicas claves que se descarrilaron como la inflación, la fuerte recesión, el tipo de cambio, el riesgo país, el empleo y la pobreza.
Algunos empresarios se quejan por el cambio en las reglas de juego, como el hecho de reimplantar las retenciones. ¿Cree que puede llegar a afectar a las inversiones?
El tema de las retenciones, así como el de los bienes personales, que se está discutiendo, son cuestiones de emergencia por no haber atacado el déficit fiscal de entrada. Sinceramente no había muchas otras alternativas y me parece que son las menos costosas en términos de materia económica y de equidad. Ahora sí, haber llevado las retenciones a servicios e industria me parece un poco demasiado. Habría que tratar de sacarlas rápidamente.
¿Es viable el plan económico o existe el riesgo de que la recesión contraiga la recaudación y de esta manera no se llegue a cumplir con las metas fiscales?
El riesgo existe. Yo creo que el Gobierno analizó a fondo estos temas con el FMI y las proyecciones de ingresos que realizaron se ven bastante realistas. Pero quizás la recesión provoque una menor recaudación por la baja del nivel de actividad, que de todas formas será recompensada por el lado de la inflación.
¿Es un problema concentrarse solamente en el déficit primario y no en el déficit fiscal total?
Es el único que el Gobierno puede controlar. Los intereses no se pueden tocar porque de lo contrario significaría que no estás pagando tus compromisos de deuda. La pregunta sería qué superávit primario deberías tener para poder pagar esos intereses. Y ahí es donde hay que trabajar para que este superávit primario te permita bajar el déficit fiscal total en el mediano plazo.
El riesgo de que la recesión impacte en las cuentas fiscales y complique los objetivos de reducción del déficit existe, pero es posible que se compense por la inflación.
¿Debería bajarse más el gasto para acelerar este proceso?
Me parece que ya se bajó suficiente, teniendo en cuenta que tocar jubilaciones o planes sociales es muy complicado. Lo fundamental es que la economía crezca para que, con un mismo nivel de gasto, baje el ratio gasto sobre PBI. El problema es que la economía no crece y hasta que eso no se revierta vamos a seguir con un nivel de gasto muy alto. Una vez que se consiga, es fundamental ser muy prudentes en el próximo ciclo de crecimiento con el manejo del gasto público y evitar el error de gastar más como hacemos cada vez que nos sube la recaudación.
¿Qué hay que hacer para que la economía crezca?
Primero y fundamental, hay que lograr estabilidad financiera. Nosotros en la consultora calculamos un índice de estabilidad financiera que tiene una correlación enorme con el crecimiento. Si me pregunta cuál es el principal indicador que ayuda a entender cómo viene el crecimiento, le respondo sin dudas la estabilidad financiera. Esto significa que haya menos volatilidad en el tipo de cambio, que la tasa de interés caiga a un nivel razonable, que baje la inflación y que baje el riesgo país. Esa es la base que permite que todas las industrias puedan florecer.
Consultoras y organismos internacionales proyectan el triple de recesión que el Gobierno
Tanto la Cepal como el FMI estimaron una caída del PBI para el 2019 mucho mayor a las proyecciones del Gobierno. ¿Usted que espera para el año próximo?
A mí me da la impresión de que el Fondo, la Cepal y las calificadoras de crédito están tomando una actitud muy negativa con la Argentina. Yo creo que hay buenas chances de revertir la situación con una buena cosecha, con inversiones en Vaca Muerta y con una baja en las tasas de interés. No espero un crecimiento espectacular ni mucho menos, pero la sensación térmica debería ser mejor. Por lo menos se debería percibir que la caída del nivel de actividad paró, que la destrucción del empleo se frenó y que la economía está dando la vuelta.
¿Cuáles son los cálculos de su consultora?
Para este año estamos hablando de una caída del 2,5%, pero para diciembre en términos interanuales la economía puede llegar haber caído alrededor de 7 puntos. Ya en 2019, nosotros vemos que a más tardar en el segundo trimestre empezaríamos a dar la vuelta ayudados por el campo.
En su disertación en IDEA usted advertía la poca atención que se le prestó al déficit de cuenta corriente en la encuesta de expectativas ejecutivas. ¿Cómo va a quedar este indicador después del ajuste cambiario?
El año que viene sin dudas va a mejorar mucho. Va a tener un déficit de cuenta corriente que va a ser un cuarto del que tuvimose en el 2017 cuando llegó a 30.000 millones de dólares. El dólar alto debería ayudar a mejorar la cuenta turismo y a que la gente compre menos divisas porque, cuando el dólar está alto, uno tiene menos pesos para comprarlos. Por lo tanto no creo que Argentina tenga un problema de dólares el año que viene. El desafío para el Gobierno es sostenerlo a capa y espada porque es necesario para que la economía gane en competitividad.
¿Qué modelo de desarrollo es el más adecuado para el país a su parecer?
Eso no se puede saber. ¿Quién hubiera dicho que Argentina iba a tener empresas de software como Globant o Mercado Libre que ofrecen servicios en toda la región? No hay que elegir tanto los ganadores, lo fundamental es salir de una economía proteccionista. Definir cómo integrarse al mundo porque hoy las economías cerradas no existen más, ya fracasaron. Y si hay que proteger a algún sector en particular porque resulta estratégico como el automotriz o el sector textil, serán limitados y contados con los dedos. Pero básicamente tenemos que ir a un modelo mucho más exportador, donde imagino a la exportación de servicios teniendo un rol protagónico.
¿La industria argentina está preparada para este desafío? ¿No puede generar una crisis de empleo muy grande?
Primero que no es cierto que la industria sea el sector de más mano de obra intensiva. Acá estamos en un hotel que seguramente contrata más gente que muchas fábricas. Creo que el futuro del empleo está en los servicios, sobre todo por el lado del entretenimiento. La industria y la construcción serán los sectores donde habrá menos creación de empleo y mayor reemplazo por máquinas y uso de tecnología.
¿Qué sector visualiza como el de mayor potencial exportador?
El agro siempre ha tenido mucha capacidad de exportación y ha aguantado que lo discriminen, que le pongan retenciones, que le pongan un tipo de cambio atrasado y aun así siempre exportó. Pero eso no puede ser la base de nuestra economía ni de nuestra generación de dólares. A mediano plazo, hay que pensar en servicios profesionales como contadores, abogados o ingenieros que puedan proveer estos servicios a casa matriz desde la Argentina. Algunos, por ejemplo, le hacen toda la parte de impuestos a las empresas de Estados Unidos y eso tiene mucho valor agregado.