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Gobierno prepara polvorín para futura asonada que pondrá a prueba el techo de “La Zona”

¿Por qué baja el dólar? Tanto para el Gobierno como para el sistema financiero la respuesta es simple. Hay muchos bancos, incluyendo algunos oficiales y otros privados aliados (en algún momento de la presidencia de Mauricio Macri), que consideran que llegó la hora de desprenderse de tenencias compradas a un valor de entre 24 y 30 pesos; y aprovechar la extravagante tasa de interés de 74% que ofrece el Banco Central. Incluso la explicación va más allá e incluye la especulación que la tendencia continuará, y que en alguna jornada no tan lejana llegará el momento en que el valor de la divisa se acerque peligrosamente al piso de los 34 pesos impuesto para este mes en la "zona de no intervención". En consecuencia, tanto desde el Palacio de Hacienda de Nicolás Dujovne como desde la entidad que maneja Guido Sandleris, lo que se espera para terminar la semana y comenzar a diseñar la próxima, es continuar con la tendencia inaugurada este lunes con el inicio del nuevo modelo cambiario; al menos hasta el próximo jueves. Esto es, dólar deprimido y tasas de Leliq a pleno anabólico oficial. 

Sin embargo, tanto el ministro como el presidente del Central y sus equipos son prudentes y se manejan con el absoluto día a día; mostrándose lejanos a todo tipo de satisfacción por los primeros resultados obtenidos. Saben desde ambos escritorios que la tendencia es temporal y a fuerza de la suba de tasas como primer mecanismo de aspiración de pesos del mercado. Y que en poco tiempo la economía argentina se enfrentará a la semana más complicada de la temporada octubre 2018: la tercera. Esta incluirá el vencimiento de Lebac del 16 y la presentación en sociedad de la inflación correspondiente a septiembre pasado, número que inevitablemente representará el más alto, quizá, de toda la gestión de Mauricio Macri, tanto mirando hacia atrás como hacia delante. 

Para ese tiempo, desde el oficialismo saben que esperan agazapados los principales impulsores y exponentes del especulativo financiero moderno en el mercado cambiario; con la intención de volver a impulsar un crecimiento en la demanda de dólares para probar, por primera vez, que tan alto puede llegar el techo de la "zona". Para ese momento las empresas que debieron vender dólares estos días para atender vencimientos impositivos y pagos a proveedores (las más grandes ya tenían su nómina salarial y previsional cancelada en la última semana de septiembre); ya estarían en cero con sus principales demandas de moneda local, y estarían en condiciones de contabilizar cual es el dinero fresco que ingresó (probablemente poco) y decidir qué hacer para defenderse de los azotes inflacionarios. De un lado estarán las incomparables tasas de Leliq que tienen como principal intermediario a los bancos. Por el otro, la oferta de un dólar que comenzará el proceso retrasado por las operaciones de esta semana y la próxima. En el medio se combinará el mal clima que generará el IPC elaborado por el INDEC (se ubicaría entre 6 y 7%; con un arrastre de 4% para octubre) y la masa de pesos que quedarán nuevamente libres de elección inversora con el vencimiento de Lebac. En este caso la presión será de unos $ 150.000 millones, la mitad de los $ 340.000 millones que aún quedan en stocks y que desde el BCRA se quieren redireccionar antes que termine el año. Habrá desde la entidad una nueva oferta para que las entidades financieras se enamoren de la opción de las Nobac a un año, una opción diseñada en los tiempos de Luis Caputo, pero que por ahora no generó el entusiasmo esperado. La especulación de muchos operadores es que el alza de los precios y los pesos dispersos que generará el vencimiento generarán un clima adverso que nuevamente provocaría entusiasmo por dolarizar carteras; presionando el precio del a divisa al alza. 

Desde el BCRA hay confianza en que el techo de 44 pesos está a salvo. Los diseñadores de la "zona" insisten en la planilla econométrica que asegura que ese precio es el mismo de la salida de la convertibilidad; lo que marca que sería plenamente competitivo. Se asegura además que el poder de fuego de los eventuales 150 millones de dólares que el BCRA podría volcar al mercado está intacto, y más fuerte que nunca; ya que se llegaría a ese momento con unos 15 días mínimo de inactividad en el uso de estos fondos. Esto, insisten, serían unos 1.500 millones de dólares acumulados y no utilizados los que se bien no se pueden aplicar en un solo día, quedan igualmente disponibles en el polvorín del BCRA para futuras batallas. A este dinero se suma además la otra arma vedette del BCRA: la tasa de las Leliq. 

Tendrán que ser prudentes. Para ese momento ya comenzarán a circular por las mesas de análisis de los bancos el stock acumulado de esas letras de liquidez. Hasta ayer el número ya causaba cierta curiosidad. Alcanzaban los $ 433.000 millones, colocados a 7 días a tasas máximas del 72% el lunes, 73% el martes y 74% el miércoles. Unos intereses más abultados que los pagados por las Lebac, y a vencimientos menores.




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