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El prudente minuto a minuto que impone Sandleris

Los tiempos que maneja el Banco Central son todos de muy corto plazo. Para la conducción de Guido Sandleris las batallas que se darán con el mercado serán diarias, y monitoreando la evolución de la cotización del dólar y la absorción de pesos casi minuto. E insisten en que si el resultado es positivo, será por el trabajo de hormiga diario y casi artesanal de convencer a los mercados de que el plan que comenzó a aplicarse desde el lunes es la única alternativa posible para salir de la crisis en el largo plazo. Siempre se habla, tal como adelantó este diario, de un primer síntoma de mejora para diciembre con una reducción de la inflación a niveles cercanos al 3% (imposible menos) y de la necesidad de esperar un rebote de la economía recién para algún momento entre marzo y junio del año próximo. Nunca antes. Mientras tanto, en todo momento, la norma que se trata de desplegar hacia abajo es la prudencia y evitar todo atisbo de triunfalismo. Aunque ya vayan dos jornadas de relativos buenos resultados, al menos en el control del dólar. 

La proyección del BCRA hacia adelante para el corto plazo habla de un período inmediato de más oferta de dólares, por motivos económicos y estacionales. Según los datos que le llegan a la entidad desde los "informantes" del sector privado, es que hay muchos operadores importantes en el mercado financiero y cambiario que están recibiendo órdenes de parte de sus clientes para vender dólares al mejor precio posible, para atender gastos coyunturales de comienzo de mes. Especialmente impositivos. Se trata de operadores que estuvieron cubriendo posiciones internas comprando dólares desde mediados del mes pasado (al ritmo del último e importante proceso devaluatorio); y que ahora deben comenzar a liquidar al menos parte de esas adquisiciones para continuar operando. En muchos casos, y en ejemplos de grandes compañías, comienza a percibirse (al menos es la interpretación oficial) que empieza cierta credibilidad en que desde el sector público habrá efectividad en el secado de pesos de la plaza interna. Así la única manera de poder llegar a cubrir necesidades de financiamiento (con las tasas actuales en niveles extravagantemente altos) es liquidar parte de esas divisas. El razonamiento de estos operadores necesitados de fondos es que, en todo caso, el negocio ya fue hecho. A estas "manos grandes" se sumarían, según la interpretación oficial, pequeños y medianos particulares y pymes que también deberían echar mano de dólares recientemente adquiridos (a precios más bajos que los actuales) para poder cubrir necesidades en moneda corriente, especialmente salarios, aportes a la seguridad social y vencimientos impositivos. Algunos de los banqueros consultados mencionaron incluso que parte de los dólares a vender son para atender la nueva creación impositiva del Gobierno de Mauricio Macri: las recientes retenciones a las exportaciones aplicadas desde el mes pasado, y que sólo en septiembre (con menos de 10 días de vigencia plena) aportaron más de 2.100 millones de pesos. 

Saben en el BCRA que este primer momento de aumento de la oferta de dólares, y consecuente baja del valor de la divisa, es temporal. Y que en algunos días (no esta semana y probablemente tampoco la próxima), comenzaría un período a la inversa de incremento de la demanda. Se menciona como fecha problemática, especialmente por las consecuencias psicológicas que siempre tienen su efecto en el inconsciente colectivo interno, el miércoles 17 de octubre, día en que el INDEC dará a conocer el inevitablemente dramático número de la inflación de septiembre. La primer interpretación es que serían tiempos de crecimiento del precio importantes pero dentro de la "zona de no intervención". Pero están preparados los operadores del BCRA para que ya este mes haya una primera batalla directa sobre el límite de los 44 pesos. Hay tranquilidad. Se menciona que esa cotización límite es menor a la del segundo semestre de 2002, con todas las consecuencias de la crisis a cuesta; con lo que una cotización responsable y competitiva debería ubicarse por debajo de la frontera superior de la zona. Recuerdan sin embargo los hombres con más experiencia de la entidad (ganada dentro y fuera de la función pública) que hasta llegar a descansar por años en los tres pesos hubo jornadas de alta zozobra y presiones por llevar a la moneda local por encima de los 5 pesos. Serán los días, aseguran en el BCRA, en los que se probará, en serio, la fortaleza del plan aplicado por el Gobierno desde el lunes. La última oportunidad de Mauricio Macri para lograr algo de confianza que le permita soñar con algún resultado político en 2019.




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